miércoles, noviembre 04, 2009

Atrapada en la sala de cristal (1)

No voy a comenzar con tonterías del tipo “el día era oscuro y gris, algo extraño se podía oler en el aire, por ello no quería salir de la cama”, más bien era un día normal, aunque nunca sé cómo usar correctamente esa palabra, era el escenario para una de esas correrías cáoticas de ciudad, en la que debía entregar algunos informes en la oficina donde trabajaba, escribir una carta a una amiga, llevarla a casa de sus padres, quienes se la entregarían cuando fueran a visitarla, junto a un libro que le había comprado.

Me levanté, me arreglé para salir y verifiqué que todos los elementos necesarios para la jornada estuvieran listos y metidos en mi cartera, salí, bajé los 5 pisos de todos los días y me dirigí al paradero donde tomaría uno de los 5 buses que me transportarían ese día. Llegué a la oficina sin novedades, entregué los documentos que esperaban, recogí el material que necesitaba para las entrevistas de la tarde, aproveché el tiempo que me sobraba para pasar a tinta la carta que había escrito en borrador, marqué con alguna gracia el sobre que recibiría mi amiga, envolví el libro, me despedí de la asistente de mi jefe y me fui.

Luego de almorzar llegué a la casa de los papás de mi amiga. Antes había llamado para asegurarme de que estuviera alguien que pudiera recibir mi encomienda, por lo que sabía estaría el ama de llaves, quien me recibió tan bien como siempre, por lo que tuve que entrar diciendo adiós y recordándole, cada vez que podía, mis obligaciones laborales para después de la visita, tenía la esperanza de que así me despediría pronto, sin amenazar el delicado equilibrio de mi agenda vespertina.

Algo de éxito tuve en la tarea, me demoré poco menos de una hora entregándole la carta y el libro, recibiendo una bebida suplementaria que insistió en regalarme al darse cuenta de que no tendría tiempo para prepararme jugo fresco de frutas. Salí disimulando el asco que me produjo el saber que la cicatriz, de su más reciente cirugía, se había complicado tomando el aspecto del tocino cocido a medias.

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