martes, noviembre 17, 2009

No me gusta sabina, como pan y bebo leche

Años enteros estuve buscando un sitio al cual pertenecer, lo encontré y sentía como esas series gringas que me hipnotizaban siendo niña, más niña. Llegaba la dueña y sabía exactamente lo que quería comer, yo la llamaba por su nombre y ella sabía el mío aunque nunca lo usaba para referirse a mí.

Pasaron los meses y gente mala, de esa que se cree buena porque va a misa todos los domingos, comulga y le da limosna a los pordioseros de la familia cuando la necesitan (todo el tiempo); decidió que tenía más derecho que ella, que la señora que atendía mi hallado refugio, derecho a llenar ese espacio haciendo lo mismo pero sin candor, entonces ella se fue y se fue el sentimiento de seguridad, la exactitud en la predicción a la hora del almuerzo y las conversaciones apacibles, burlándonos de esa ciudad de la que hacíamos parte pero que parecía ocurrir, vivir a millas de distancia.

Hace mucho que se fueron esas tardes y pareciera que ahora son sólo un producto del recuerdo.

Apareció otro refugio, con seres extraños, fenómenos que hacen parte del circo que ahora conformo, vienen de distintos orígenes y no somos todos iguales, por fortuna somos distintos hasta entre nosotros mismos. Ellos, varios de ellos, oyen a Sabina y disfrutan de la poesía de sus letras, yo lo soporto y si estoy expuesta demasiado tiempo a su efecto entro en depresión profunda, más existencialista que de costumbre comienzo a ensayar, mentalmente, diversos métodos de suicidio.

Algunos han comenzado a repudiar la carne y hasta la leche de vaca. La alternativa es el derivado de la soya, yo opino que sabe rico con café porque le da sabor a vainilla, también creo que es una buena alternativa para los jugos de cajita que la incluyen entre sus ingredientes, pero más allá de eso no la cambiaría por el blanco líquido, a mí me gusta la leche de vaca aunque me produzca gases, se convierte en una razón más para disfrutar a fondo la bendita soledad.

Y el pan, la mayoría come pan de trigo, blanco, otros optan por distintas preparaciones a base de maíz y/o de soya pero yo sigo disfrutando de los carbohidratos, no muchos ni en todas las comidas, pero en la vida nada hay como una buena almojábana o un paquete de papas fritas rizadas, muy frescas.

Ellos son ellos, yo soy alguien que necesita reconocer su esencia cada tanto y homenajearla con Aisha Duo y All India Radio en los parlantes, sin licor ni humo en el ambiente, ni propio ni ajeno. Se aceptan inciensos y velas, no cigarrillos y copas.