lunes, diciembre 14, 2009

Ella es él

Usted ponga los nombres que quiera, yo sólo uso estos como un ejercicio para personalizar el ejemplo, pero, verdaderos o no, cada vez con mayor frecuencia me siento como un hombre hablando con otro hombre cuando mis amigas me cuentan el tipo de discusión que tienen con sus parejas:

Sergio
Es el colmo, yo hice muchísimo esfuerzo para conseguir esas entradas y tú no apareciste.

Sarah
Perdóname, era irme temprano, para ir al concierto contigo arriesgando mi puesto, o quedarme con mi jefe ajustando la presentación de mañana.

Sergio
No, no me importa, tú no valoras el esfuerzo que yo hago para que esto funcione.

Sarah
Sí lo valoro, pero entiende, yo además de ser tu novia tengo otras responsabilidades, no puedo estar siempre pendiente de ti.

Sergio
Ay no sé, a veces creo que ni me respetas.

Sarah
Sí lo hago.

Sergio
No sé.

Sarah
Sí sabes, sólo que eliges olvidar las veces que he estado acompañándote, como cuando diste el discurso en tu facultad, yo no entendía ni media palabra de tu jerga técnica pero ahí estuve.

Sergio
Pero eso no era tan importante.

Sarah
Mira tú, alcancé a creer que si a un evento asiste el rector es porque es importante, pero si tú dices que no lo fue, entonces no lo fue.

Sergio
Por favor no me enredes, suficiente tengo con el malhumor porque incumpliste nuestra cita.

Sarah
Vas a tener que perdonarme, o no, allá tú, pero yo también tengo una carrera importante que quiero cultivar, yo también quiero tener éxito y por eso no puedo estar pendiente de absolutamente todos tus eventos, discursos y conferencias, te acompañaré a los que pueda, pero el resto del tiempo se lo dedicaré a mis asuntos.

Sergio
Definitivamente tú no me entiendes. Adiós.

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