martes, diciembre 08, 2009

La novia rebelde

Raúl
¿Vas a querer casarte algún día?

Irene
No, creo que nunca.

Raúl
Hey, hablo en serio.

Irene
Yo también.

Raúl
No puede ser, todas las mujeres quieren casarse alguna vez, todas sueñan desde niñas con el vestido blanco, la fiesta, la iglesia, el marido, la torta, con todo eso, incluso juegan con las cortinas de la casa como si fuera el velo del vestido.

Irene
Mmm, no, que yo recuerde me dejaban jugar con carros, jugaba a la enfermera , también con cajas de cartón y osos de felpa y bueno, a veces también jugaba a la ingeniera cuando armaba construcciones imposibles para esconderme o para ver televisión plácidamente en el comedor.

Raúl
Pero todas lo hacen.

Irene
Yo no soy todas, todas son otras.

Raúl
Igual eres mujer.

Irene
¿Y?

Raúl 
Que si eres mujer debes querer casarte, tener hijos, un marido, una casa, todos esos sueños que tienen las mujeres, los que siempre han tenido antes de ser profesionales exitosas, ejecutivas modernas.

Irene
No, yo reconozco un mal negocio cuando lo veo, bueno, reconozco un pésimo negocio y trabajar afuera de la casa para llegar a trabajar adentro de la casa es un negocio pésimo, que se casen otras para salir lindas en las fotos.

Raúl
¿Alguna vez estuviste en una relación?

Irene
Sí, dos, tres veces, ¿por?

Raúl
Porque si estuviste en algún momento debiste sentir ganas de ir más allá, es que todavía no lo creo posible, se supone que somos nosotros, los hombres, los que le huímos al matrimonio, no las mujeres.

Irene
Para ahí un momento, yo no le huyo, ni siquiera le atraigo. A mí no me atrae la idea de domesticarme, no me gusta pensar en que mi único mundo estará rodeado por una cerca de madera pintada de blanco, que el perro en el jardín en realidad ladra para no dejarme salir de mi casa y que ese carro divino, parqueado al frente, sólo hace parte de mi trato de arresto domiciliario.

Raúl
No, no te entiendo, definitivamente no te entiendo.

Irene
Ni lo vas a hacer, yo no soy todas las mujeres, yo soy ninguna.

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