jueves, diciembre 30, 2010

Así celebran la navidad los talibanes


Las epifanías llegan siempre de ese modo: repentino. Esta vez no me propuse responder la pregunta ¿por qué no me gusta la navidad?, preferí gritar Feliz Saturnalia cada vez que alguien intentaba desearme, con hipocresía o sinceridad, una realidad que no entiendo, sin embargo una noche todo cobró sentido. Volviendo a casa, presa en una lata y con merengue de fondo supe que ésta época es para perpetuar el machismo y demás esquemas que hacen de esta la república bananera más feliz del planeta.

Mi capacidad de asombro es puesta a prueba durante todo el año, especialmente cuando escucho hablar a hombres de 20 años con el vocabulario y los sueños de sus familiares de 60. Suelen tener en común con las mujeres de edades similares el nivel educativo y la falta de perspectiva. Están convencidos de que la vida se trata de comer, follar, parir hijos y aguantar hasta que su diosito se los quiera llevar. Todo lo demás es puro trámite.

Llegar a un resultado tan uniforme y exitoso demanda gran esfuerzo, por eso sería tonto desperdiciar una época tan manipulable para lograrlo. Una tradición marcada por las costumbres familiares es el entorno perfecto para grabar en los cerebros blandos mensajes como “tienes que conformarte con una burra, una chiva y una suegra”, así todo lo demás te parece despreciable e inútil.

A la par de este mensaje también se amplifica, aproximadamente desde los noventas, una canción que a mi juicio es una traducción de un grupo de talibanes liberales: te compro tu novia. En esta aberración se propone la trata de blancas, la elección de pareja basada en la dote, la represión emocional y el aislamiento, no sólo a través del burka.

Para completar el cuadro navideño, en los canales nacionales se ofrecen promociones tipo “compre ahora y pague en febrero” y se “invita a hacer sus donaciones para los damnificados del invierno” a personas que siguen tapando las alcantarillas, con la basura que botan en las calles, pero que se sienten muy buenos cristianos porque están amando a sus prójimos.

Esto es navidad, un mes de pre-temporada y otro con semanas de 5 viernes para que los habitantes maten más neuronas bebiendo licor por litros, una nueva oportunidad para sigan empeñando encarnaciones en los bancos y sigan limpiando los baños de sus dueños con la ilusión de salir adelante.
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Usando la excusa del comienzo del 2011 comenzaré a publicar quincenalmente tanto en este blog como en Sexo sin maquillaje.

Ya saben lectoras y lectores que los textos competentes sólo son posibles con el alimento por eso leeré más y escribiré menos, aunque también es posible que lea más y escriba igual, pero con resultados menos extensos.

martes, diciembre 28, 2010

La esperanza muerta

Tras meses de peripecias económicas, prostitución de letras e inmensos aprendizajes espirituales, al estilo de los clásicos no de los lectores de Chopra y El Secreto, llegó el día en que experimenté porqué los negocios pequeños tienen alma mientras las cadenas comerciales son sólo líneas de ensamble.


Corría el año de 2009 y yo había regresado al país luego de unas vacaciones apoteósicas. El panorama laboral se veía confuso y oscuro, pero yo no perdía la esperanza de revivir los instantes felices que había vivido en la Gran Manzana mientras admiraba mis fotos. Temerosa, con el recuerdo fresco de cuando Foto Japón perdió mis fotos de mi coctel de grado, de mis vacaciones en Cartagena y no respondió por el incidente, llevé un par de rollos a Procesos Fotograficos – así sin tilde – para que los revelaran. 

Semanas más tarde, ansiosa por ver el resultado, pasé por el local para recoger el trabajo. El encargado de copiar las fotos en un cd no estaba, así que dejé el sitio con una amplia sonrisa en los labios. Los meses que habían pasado entre la captura de las imágenes y el proceso químico les habían entregado una apariencia setentera y romántica.

Vino la tormenta económica y yo quedé un poco por encima de la línea de pobreza, escribiendo artículos que más se parecían a traducciones miserables que a ensayos de poesía. Sobreviví de ese modo hasta que me convertí en un buen partido – eso dicen los demás -. Los días que vinieron fueron más alegres para mis bolsillos, aunque las obligaciones adquiridas con el título de soltera codiciada me llevaban a hacer gastos indeseados. En una de esas ocasiones noté que estaba muy cerca de allí, de ese lugar del que había salido la sentencia: 

-No, si es que aquí borramos todos los trabajos que no reclaman y botamos todo lo demás, si su trabajo es del año pasado lo más seguro es que ya no esté.

Pasé la mano sobre la billetera y saqué el papelito, el comprobante del trabajo que había dejado en el laboratorio hacía casi 12 meses, conté plata y vi que me alcanzaba para pagar el saldo, entonces decidí ir hasta allá. Llegaría con la cabeza baja y la esperanza, pero lo haría.

Al entrar le mostré al encargado el documento y él contestó:

-Sí, es muy difícil que estén, pero voy a mirar.

Lo esperé con amargura, aburrida, resignada, podía imaginarlo con claridad saliendo para decirme:

-¿Si ve?, lo que le dije, no está y como es un trabajo tan viejo no le podemos devolver el abono que hizo.

Me iría luego de escuchar esas palabras, con la esperanza muerta y enterrada. Sin embargo…

-Jum, qué raro, mire.























En sus manos estaban ellas, todas, completas, hermosas, reveladas, algunas desenfocadas pero existentes. La decisión inicial de llevarlas a Procesos Fotográficos y no a una sucursal de Foto Japón, o Foto Hampón, como le dicen varios, había sido acertada.

El local de Procesos Fotográficos también ha sufrido la transformación que caracteriza a la fotografía contemporánea. La mitad de sus instalaciones es ahora un restaurante de comida chilena que quizás entrega más ganancias de las que produce un laboratorio mágico. Este negocio se mantiene gracias a estudiantes idealistas que insisten en aprender un arte con elementos arcaicos y costosos, con instrumentos que aún son capaces de dibujar con químicos y luz.


jueves, diciembre 16, 2010

La vida sin televisor

Los domingos pueden ser días difíciles pero no existe consenso acerca de que sean mejores gracias a la presencia del cubo tonto.

Ahora los televisores son cada vez más flacos pero, como una bulímica capaz de abrazar calorías, logran albergar 10 mil y más canales, sin asegurar que su contenido hará más llevadera la tarde en la que termina una semana.

A veces, cuando rayos de iluminación repentina atraviesan a algunas personas un poco sensibles, éstas se hacen conscientes, temporalmente, de la vacuidad inherente al acto de apretar un botón, para producir imágenes y sonidos, que sólo tienen como objetivo agotar bolsillos, mientras le venden, en cómodas cuotas, más almas a los bancos.

En instantes, más escasos aún, uno de esos individuos elige el martes de la tercera semana de un mes cualquiera para reinventarse. Desempolva su escasa biblioteca y descubre que está llena de embusteros cuentos de hadas, pero los lee igual. Luego recuerda a una bruja o a una princesa, a esa protagonista de su pasado con quien podía pasar horas enteras en la cama, mientras el televisor era testigo inerte de la vida que ocurría frente a el.

Y el recuerdo lo azota.

El dolor del golpe le hace comprender que la transmisión constante de cuadros sonoros en movimiento no es un mandato. Recupera el entendimiento de que el poder es suyo y no de los dedos que mueven los hilos invisibles, constructores de historias tontas, para mantenerlo como un adicto juicioso que se conecta, periódicamente y sin falta, a esa imitación de existencia feliz.

jueves, diciembre 09, 2010

Guerra fría local

Casi todos los días voy a comer a un restaurante que está a cuadras de tu casa, entonces te recuerdo y pienso en nuestra pequeña guerra fría, que quizás nunca se acabe por las formas tan distintas que tenemos de ver la vida.

miércoles, diciembre 01, 2010

La vida sin celular

Silueta de persona africana hablando por celular, sobre piso de cerámica.


10, 13, 14 son sólo números que no explican la dicha de permanecer inalcanzable.
Quizás fue la esencia de orquídea de ángel de protección, tal vez es el resultado del símbolo místico que dibujé en el vidrio de la estación de trabajo en la cúpula sea lo que fuere resultó. El celular murió. El objetivo inicial no era causar daños colaterales, simplemente deseaba encontrar el balance dentro de una burbuja imaginaria, púrpura, llena de olor a sándalo y canela, un lugar al que sólo podría acceder yo, pero todo ocurrió de otra forma. En este mundo que me obliga a saber la hora y la fecha, con constancia militar, no encontré más remedio que esculcar en mi cartera, buscando el aparatico de bolsillo que le permite al planeta entero tenerme ubicada con exactitud. Lo encontré, lo desempijamé y lo descubrí somnoliento. Se negaba a conectarse al sistema. Sin saber si debía celebrar su rebelión o hacerle caso a mi falsa y aprendida angustia ante los contratiempos de este tipo, oprimí la tecla “menú” para intentar solucionar el malfuncionamiento y él decidió responder “estoy malito” o en su jerga tecnológica “insert sim card”. En este caso el pánico, los gritos y las quejas son tan innecesarios como inútiles, lo mejor es sacar buena disposición y tender el espíritu contento para afrontar la libertad que viene. Esta dieta forzosa, pero alegre, me ha recordado algunas obviedades: La vida es tranquila. Durante mi período de desconexión forzosa he redescubierto pequeños placeres, por ejemplo el de ducharme sin miedos. Cuando mi celular funcionaba, y yo estaba bajo el agua, era capaz de confundir cualquier sonido, desde el paso de una hormiga hasta la trompetada de un elefante, con el timbre que le tenía asignado al número del hombre que me encanta. Ahora, para disgusto de mis vecinos y pesar de mis emociones, canto a voz en cuello mientras me habitúo al aburrimiento que produce saber que ninguna llamada importante se perderá. Sin embargo ya tengo un nuevo momento favorito.

Cada vez que voy en un bus y suena el Gran Vals de Francisco Tárrega sonrío socarronamente. Paso el tiempo segura de que esa llamada es para otro imbécil a quien pueden controlar a distancia. En el presente tengo, y por unos días más tendré, la certeza de que ese sonsonete intrusivo está fuera de mi vida.
La vida sin celular es sencilla. Inconscientemente la aceptación de este dispositivo en mi vida se convirtió en una en una obligación de constante presencia respondiente, es decir tengo que contestar el teléfono en donde, cuando y como sea. El celular rompió lo sagrado, como si no valiera o nunca hubiese existido. En ésta época he recordado, y sin proponérmelo he obligado a otros a recordar, que para encontrar a alguien que está siempre en el mismo lugar se hicieron los teléfonos fijos o líneas de tierra. ¿No es paradójico que una forma de vida tan sedentaria como la humana, que pasa tanto tiempo frente al computador y/o el televisor viva obsesionada con la telefonía móvil? No sé usted persona que me lee, pero yo paso 8 o más horas cada día en un espacio de aproximadamente 9 metros cuadrados con 5 teléfonos a 2 y 3 pasos de distancia, además estoy conectada a internet durante toda la jornada laboral, por lo que tengo abiertas constantemente 2 pestañas en mi explorador: una con mi correo de trabajo y otra con mi correo personal. Si aun así alguien no logra ubicarme o se desespera por no poder hacerlo inmediatamente existen 2 posibilidades más: su incapacidad para crear un vínculo funcional conmigo o el agotamiento de su paciencia jugando en su contra, que le impide pensar en cómo encontrarme. La vida sin celular es divertida. El que no está en Facebook no existe y el que no tiene celular da asco, dicen algunos, entonces yo existo pero apesto. Mi viejo celular tiene una cámara fotográfia que saca fotos borrosas, se cansa a los 5 minutos de estar grabando, audio o video, y no tiene nada más, sin embargo tiene las funciones suficientes para alejarme de placeres sencillos. Hace años mi regalo de navidad fue un radio con audífonos, sin mp3 ni nada de eso, que me cabía en la palma de la mano. Toda su gracia yacía en su tamaño y en su sonido. Luego de rodar por toda la casa volvió a mí para escuchar noticias una mañana de antojo. Lo conecté a los parlantes del computador y ¡eureka! Desde hace algún tiempo, en mis retiros literarios de fin de semana, en los que no quiero conectarme a Internet, ya ni el pc me hace falta (aunque los parlantes sí :/ ). Enciendo el pequeño radio y busco algo de música decente, mientras escribo hasta que se me cansa la mano. De este modo compruebo con frecuencia que una vida divertida es el resultado de los recursos intrínsecos y no del modelo de celular.

miércoles, noviembre 24, 2010

La vida sin voz

Cuando habla mucho le duele la garganta pero su trabajo, como profesor, no le permite estar tan callado como necesita para recuperase de la ronquera constante, convertida en un rasgo definitorio más. Fumar frecuentemente y beber vodka cada fin de semana tampoco le ayudan a su mal, sin embargo para él son mantras palpables que le ayudan a llegar un poco más allá.

Es jueves y todavía le quedan 5 clases por dar, mas un dolor en el cuello le ha enfermado todo el cuerpo.

Son las 3 de la tarde y casi se puede sentir alegre de no estar frente a sus alumnos, muchas veces se los imagina como pequeños simios, aunque con tal imagen insulta a toda una familia de primates.

6 de la tarde, el procedimiento al que fue sometido viene con una restricción: no hablar durante 48 horas. “Ya quisiera que fueran 96”, piensa.

A las 8 de la noche cuelga el saco en el solitario que está al lado de su cama, camina hasta el estudio y se sienta frente al computador. Maldice, se lleva la mano al cuello y hace una mueca. Se levanta y va de nuevo hasta su habitación. Busca en el bolsillo izquierdo de parche y saca la papelería médica con las instrucciones de cuidado.

Hacia las 9 de la noche el servidor está enviándole al coordinador el siguiente mensaje:

Buen día doctor.
Recibí indicaciones médicas después del procedimiento. No puedo dar clases hasta el lunes. Adjunto documentación.

Al día siguiente, alrededor de las 8 y 30 el coordinador sentirá que la úlcera le arde más que de costumbre. Deberá organizar el horario para que los engendros ajenos no se maten entre sí.

El profesor se levanta campante. Tiene derecho a un día libre pagado y además sin hablar.

Ya son las 2 de la mañana y se despierta, todo está en silencio. En la pantalla del televisor hay un anuncio que dice “llame ya”, quiere gritar pero no puede, el televisor también está mudo. Lo apaga desde su cama con el control remoto y cierra los ojos. La garganta le arde pero no lo suficiente para necesitar otro analgésico. Decide quedarse dormido mientras persigue pensamientos.

Primero es adolescente, tiene 15 años, recorre calles vacías montado en su bicicleta, después en esas calles aparecen 2 mujeres, una lleva un perro pequeño atado a una correa, el perro ladra o eso parece, abre la boca, se agita, puede verlo en el moño ridículo y rojo que lleva sobre la cabeza, el perro se desespera y todo el pelaje, largo, pardo, se mece como una cortina en miniatura.

Observa a las mujeres, no hablan, solo aprietan, sin darle descanso a sus pulgares, unos pequeños teclados que tienen entre sus manos. A veces por minúsculos instantes se detienen y ríen pero sin mirarse a los ojos.

Ojos, ojos cerrados, el profesor tiene los ojos cerrados y todo está en silencio, está con él y en él, solo lo acompañan sus pensamientos, ninguno terrible, ninguno molesto, nada como las quejas constantes de sus alumnos. Quizás un mundo sin voz, sin ruido sería más soportable, tal vez en un mundo así no sería necesario fumar ni beber para continuar vivo un día más.

miércoles, noviembre 17, 2010

Lecturas funcionales

A veces los fines de semana son mejores cuando están llenos de música, alcohol, sexo con desconocidos y arrepentimientos, pero en otras ocasiones son perfectos cuando están vacíos de todo eso. Un fin de semana tiene lo necesario si dentro de el aparece un texto rico y magro, uno de esos que obliga a tus neuronas a hacer digestión.

Así fue para mí este que pasó.

Harta. Simplemente estaba harta de redes sociales, del computador y de internet. Hambrienta. Estaba (ahora un poco menos) hambrienta de un tiempo de desconexión total, ojalá a la orilla del Océano Pacífico o en un pueblo lleno de verde, pero con moho en el nombre porque hace años pasó de moda, sin embargo nada de eso ocurrió, al menos no hubo viaje material.

Me encerré durante miles de minutos a leer, en papel, con un resaltador en la mano y con el cerebro muy atento. Terminé algunos deberes y ni siquiera comencé otros. Acaricié con mis pensamientos la entrada que necesito para la crónica, aún en mi imaginario, que quiero escribir, también la moldeé y la acomodé, todavía sigue enredada en alguna circunvolución.

Persona que me lee, pensé en usted.

A esa revista me la recomendaron. Estuvo mucho tiempo esperándome en mi estación de trabajo, hasta convertirse en una edición muy vieja de hace meses, empero tuvo la transformación que suelen tener los textos valiosos: se convirtió en lectura funcional.
Alguno de los autores del libro Por qué leer y escribir (Francisco Cajiao, Silvia Castrillón, William Ospina, Ema Wolf, Graciela Montes, Aidan Chambers, Darío Jaramillo Agudelo) de Libro al Viento describió los distintos tipos de lecturas que existen según él, y sí, le hallo la razón. Hay textos para olvidar el dolor de una mala compañía, los hay para hacer catarsis porque con ellos se llora, existen también los técnicos y sosos, escritos para informar pero que están muy lejos de entretener con diversión y, finalmente (cercenando esta clasificación), aquellos que estallan en el cráneo a diferentes velocidades. Estos últimos son mis favoritos.
Las lecturas funcionales se pueden reconocer porque obligan a quien los lee a hacer pausas. Sin importar la complejidad de sus párrafos o la experticia del sujeto que los recorre con sus ojos, provocan momentos que imitan bien a las epifanías. Mientras se tiene contacto con ellos el tiempo pierde su rigor, demanda pausas y abre huecos con un taladro silencioso en los esquemas que lo tocan.
Con mucha frecuencia las lecturas funcionales son lentas y sustanciosas, terminando en garabatos, matachitos y cualquier tipo de expresión que le ayude a las ideas a recuperarse de fuertes sacudidas.

Aún no me recupero, ni he terminado todavía de leer, empero ya estoy segura de que esta jornada de lectura se reproducirá como un virus que deja síntomas que apenas se pueden sospechar. Hoy sólo sé que en las semanas que vienen publicaré un puñado de textos, varios íntimamente relacionados con la lectura de esta revista que me enseñó la palabra sicalipsis.

jueves, noviembre 11, 2010

Extranjero busca colombiana, de preferencia tonta

Ella se ríe con carcajadas estruendosas, usa jeans ajustados, escotes asesinos de imaginación, se peina a la moda y lleva restos de esmalte color sangre en las uñas. El accesorio supremo es la figura que lleva a su lado. Bambolea las caderas al son de sus tacones, subiendo y bajando las empinadas calles del centro de Bogotá. Aún no cree la suerte que tiene al estar al lado de un extranjero de cabellos amarillos, ojos azul pálido y piel transparente. Y él ¿qué pensará?

Esa imagen se repite con alemanes, holandeses, suecos y británicos. Él alto y sonriente, en una tierra lejana a la suya, va junto a una mujer que tiene experticia en la franja de comerciales que anteceden, preceden e interrumpen la novela de las 8.

En ocasiones el parejo no es europeo, también es asiático, pero sus gustos delatan su género e inclinaciones. Encuentra despampanantes a las secretarias con peinados altos, a las asistentes que se visten con conjuntos color pastel y suspira por cada una de las que le declara “quiero tener una casita con patio, una nevera de dos puertas y quedar en embarazo, para poder tener una parejita y, si mi marido es rico, una niñera”.

Cuando estos foráneos se cruzan en la calle con mujeres de cara lavada, zapatos planos y ropa arrugada hacen un mohín, quizás porque recuerdan su origen y las personas de las que se apartan. Ellos llegaron aquí para buscar a señoritas (de nombre) que se quieran casar, que sepan abrir la puerta y salir a jugar.

El arte de seducción de estos caballeros es económico. Incluye una buena ración de vino dulce empacado en tetrapak,- cuando no del aguardiente local - invitaciones a festivales gratuitos donde pueden besar a varias hasta elegir la más maleable de todas.

Míralos, ahí van de nuevo, son otros pero son los mismos. Ella se ríe y se tapa la boca, anda un poco más atrás de él y lo mira con los ojos muy abiertos. Él anda muy erguido, saca el pecho y le cuenta que en su ciudad hay un bar donde se sirve cerveza oscura, ella abre la boca y le dice “no te creo, ¿cerveza negra? Pero si eso es muy raro, debe estar dañada”, él se ríe, quizás creyendo que es muy ingenua o tal vez convencido de que su viaje hasta el otro lado del mundo valió la pena.



miércoles, noviembre 03, 2010

De mujeres jedi, arte abstracto y la esencia del jengibre


¿Podría decir si esta obra está al derecho? ¿Ha pensado que algunas mujeres son iguales? Sólo los años, la experiencia, incluso con diversas mujeres, enseña cómo deben ser tratadas, abordadas y espaciadas las mujeres jedi.

No es coincidencia que las mujeres jedi se sientan cómodas junto a hombres 10, 15 y hasta 20 años mayores. Ellas han crecido a otra velocidad, dentro de una burbuja de condiciones propias y peculiares, distinta a la que prevalecía durante la época de su niñez. Es más, ellas siguen creciendo toda la vida. No paran.

Siéntese a esperar si cree que las mujeres jedi se comportan de un modo extraño sólo porque están atravesando una etapa. Ellas nacieron de un modo distinto y se construyen toda la vida. Si andar con una le parece muy complicado mejor centre su atención en otros flancos, seguro encontrará candidatas más afines con su paciencia y gustos.

Las mujeres jedi tienen el alma vieja, son exigentes, complicadas, francas y hasta dolorosas. Si prefiere vivir en esas zonas grises donde se expresan ideas políticas atemperadas, para evitar molestias ajenas, y se arregla bien para no llamar mucho la atención prepárese cuando esté al lado de una de ellas. Sin aviso, ni malas intenciones, le dirá que su sabor es tan soso que no merece ser alegrado por la esencia del jengibre.

¿Aún quiere insistir con una de ellas? 


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miércoles, octubre 27, 2010

Felicidad derretida

No intento siquiera disimular mi profunda admiración por Leila Guerriero. Aunque no conozco muchos cronistas insisto en decir que es mi favorita. El siguiente texto es un plagio descarado de su estilo, inspirado en un perfil suyo donde describe a una asesina. Este es el resultado de mi último ejercicio en el taller de crónica.

Las lágrimas cuando son ajenas saben a fresas dulces.

Lucía esperaba, sin decirle nada a nadie la próxima llamada de una amiga para contarle que había peleado con su novio. Cada vez que eso ocurría le brillaban los ojos y se dirigía a la cocina de 2 por 3 de su apartamento, luego abría un gabinete inferior, sacaba un delantal de pequeñas flores rosadas y lo ataba a su cintura por detrás sin demoras.

Con una sonrisa en el rostro abría un cajón y sacaba una olla alargada junto a un instrumento parecido a una cuchara de madera, pero en lugar de terminar en una pieza cóncava, remataba en una figura parecida a la de un batidor de huevos.

Lucía continuaba el ritual alistando trozos de canela, un clavo de olor por cada persona a la mesa, leche sacada de la nevera con antelación, para evitar el sabor a gas refrigerante, y dos cuadrados de chocolate de 3 por 3 centímetros. Un par de horas después llegaba la llorona de turno. Lucía la hacía seguir y se sentaban en su comedor de dos puestos.

Encima de la mesa de madera oscura había un rectángulo de lana sintética verde, con figuras redondeadas naranjas, cruzándola de lado a lado. Sobre el un tubo alargado de vidrio transparente, lleno de agua hasta un poco más arriba de la mitad, adentro una docena de margaritas amarillas. La llorona no podría decirlo, en realidad no lo recuerda, pero los pañuelitos desechables con los que secó sus ojos y limpió su nariz salieron de una caja en forma de cubo, también con diseño floral, que estaba junto a las margaritas.

Los recuerdos de la llorona se remiten a otros sentidos. A los olores y a los sabores.

Apenas llegó a la casa de Lucía, concentrada en la última frase que escuchó de su novio: “No soporto a las mujeres controladoras, ¡y tú ya pareces mi mamá!” el olor espeso en el aire le quitó 20 años de encima.

Cuando ya estaba sentada al lado de Lucía recordó que el corazón le dolía, pero se distrajo viendo los pequeños domos rosados, puestos sobre el plato decorado con pequeñas hojas verdes. Cogió uno y lo puso dentro de la tasa humeante, comenzó a jugar a hundirlo con la cuchara hasta verlo derretirse y hacerse uno con el líquido, luego sopló y bebió un poco. Tenía de nuevo 7 años y los hombres no existían, sólo le importaba que su papá la mirara durante mucho tiempo y que su mamá la escuchara con la atención que Lucía le daba en ese momento.

La llorona no lo recordará después, en realidad no tendría forma de saber que esa noche Lucía escribió en su diario “Muero de ganas por ser madre, es más, ya quiero ser abuela, pero no me queda más remedio que esperar. Ahora sólo puedo conformarme con desear que todas mis amigas peleen con sus novios, que tengan problemas que las hagan llorar, así tengo muchas excusas para invitarlas a tomar chocolate con masmelos e imaginar que son mis hijas y mis nietas a las que les doy por raticos esa felicidad que yo no tengo.”



miércoles, octubre 20, 2010

¿El hombre o el ego?




Ella 
Creo que tiene un intelecto muy interesante.

Yo
Sí, es verdad tiene un cerebro delicioso.

Ella
Yo lo amo (intelectualmente hablando).

Yo
Yo podría amarlo físicamente y no hablando.

Ella 
Ja,ja,ja,ja ¿podrías o puedes?

Yo
Podría pero sería necesario que dejara de hablar tanto de sí mismo.

Ella
¿Te parece?

Yo
Sí.

Ella
Bueno… a mí no me parece.

Yo
Será porque lo veo con otros ojos.

Ella
Pero sin importar por dónde lo veas está bueno.

Yo
Sí, no te lo discuto es sólo que yo prefiero estar con hombres y no sólo con sus egos.

martes, octubre 12, 2010

Se busca

El objetivo del texto era escribir una historia acerca de una imagen parecida a la que cierra esta entrada, sin embargo entre el cansancio de toda la semana y mi disgusto para escribir de temas cercanos a la política o sus personajes, más la lectura inconclusa de 1984, me llevaron a producir este texto reflexivo. 

En el futuro cercano espero desarrollar el ejercicio del taller de crónica de un modo más competente. 

De momento esto es lo que hay.

La calle, verde, cubierta de hojas de árboles, caídas durante el aguacero, como las gafas de un hombre, hace años olvidado.

En un tiempo ahora histórico gobernó un político popular entre los pobres, adorado por los acaudalados y olvidado por la sensatez del presente. La nube, en donde ahora reposan los registros de todas las épocas transcurridas, guarda textos, imágenes, videos y grabaciones de audio que muestran el cambio colectivo de mentalidad.

Mientras las personas vivían con él, eran mandadas por él y creían sin preocupaciones en él, su reputación era impecable. Poco después, cuando la dinámica de poder, acordada en salones cerrados con paredes de cristal, lo obligó a ceder su lugar, comenzaron a cambiar los convencimientos de los habitantes de ese territorio antiguo, al tiempo que evolucionaban los líderes populares y sus opiniones.

A un ritmo desesperadamente lento, visto desde las costumbres actuales, la consciencia individual cambió hasta convertirse en una ola de criterios fundamentados, logrando una re-evaluación profunda de hechos y significados.

Ahora comprendemos, tras el esfuerzo de nuestros antepasados qué enseñanzas y qué objetos personales conservar de los dirigentes del pasado, así como los íconos que buscamos resaltar para invertir mejor nuestros recursos en la construcción de impresiones mentales futuras.


Foto tomada de aquí.

miércoles, octubre 06, 2010

No me gusta

Segunda parte de mi ejecución del ejercicio de escritura sugerido por Marcel Proust para los escritores que quieren "soltar la mano".

No me gusta alisarme el pelo, invariablemente me hace sentir que estoy perdiendo el tiempo, que podría estar haciendo algo más útil como escribir o leer.

No me gusta lavar losa sin guantes, me da asco y creo que así haré esa tarea de mala gana, ingrediente imprescindible para la preparación de desastres.

Me gusta cocinar pero con ganas, para alguien que quiero y no todos los días. Si tengo que hacerlo así, a diario y por imposición, tarde o temprano alguien terminaría intoxicado o envenenado.

No me gusta cuando las personas intentan convencerme de sus verdades, como si fueran profetas que tienen el deber de salvarme de la perdición. Algunas creen realmente que me hacen un “grandísimo favor” cuando me adoctrinan en la mejor forma de llegar del punto A al B.

Aunque lo hago, no me gusta trabajar con contrato y en una oficina, no se trata de que ame estar todo el día en un bus, yendo de un lugar a otro para hacer entrevistas en profundidad, así escuche muy buenas historias en los trayectos y disfrute a fondo hacer preguntas y hablar con la gente.

Me molesta un poco no haber sido más constante con la meditación y la escritura hace más tiempo, que vienen siendo lo mismo: actividades a las que les debo mi salud mental.

Detesto cuando tengo que escribir copies que todos (la ejecutiva, el gráfico y hasta el cliente) sabemos no se usarán. Ese tiempo estaría mejor invertido si pudiera dedicarlo a escribir las columnas de mis blogs o seguir con mi novela.

No me gusta sentirme en una encrucijada donde las opciones parecen ser tener plata pero no tener tiempo o tener tiempo pero no tener plata.

Me preocupa mucho pensar en que si dejo de trabajar no puedo darme el lujo de enfermarme y me parece un asco tener que rogar en una EPS para que me atiendan cuando lo necesito, así ahora no lo necesite.

Me frustra que no me paguen horas extras pero que esperen que las trabaje, con el cuento de que tengo un cargo de gran responsabilidad y confianza o como sea que se llame.

Me aburre esperar, no lo soporto, así esté obligada a ello, quisiera publicar en medios, sin embargo el camino de la publicidad al área editorial se ve largo y casi imposible, incluso asusta cuando leo que @solano dice en Twitter que hay reporteros a los que les pagan 9 mil pesos por cada nota que hacen.

Realmente me disgusta tener que pelear para ir a meditar, así suene paradójico, y en general estar obligada a imponerme sobre otros para poder tener vida.

miércoles, septiembre 29, 2010

Me gusta


El sábado pasado leí este texto, junto a otro que publicaré la próxima semana, frente a mis compañeros del taller de crónica al que estoy asistiendo, lo que me hizo pensar que ustedes, lectores de este blog, se han ganado más que ellos el derecho a conocerlo.

Este es un ejercicio de Marcel Proust para “soltar la mano”. Abajo una descripción en crudo acerca de algunas cosas que me gustan:

El calor suave del sol en la mañana entre las 8 y media y las 9 y media, parecido al de la tarde después de las 4, es como un abrigo ligero o como un abrazo de una persona querida, amada.

Me gusta el pelo de los gatos. Acariciarlo se parece a tocar un conejo pero hay algo distinto, como si se pudiera sentir su naturaleza salvaje por los movimientos cambiantes, nunca confiados, ni esperando cariño de los humanos.

Me gusta el olor concentrado del jabón Protex Aloe que invade el baño, antes y después de bañarme en las mañanas. Es constante, fresco, acogedor y sobrio.

Me gusta meter las manos entre las sábanas cuando la cama, mí cama está hecho, mejor si el juego que está puesto está hecho de una tela con muchos hilos, gracias a los cuales las múltiples lavadas en la lavadora no pudieron hacerle salir motas.

Me gustan los lapiceros de punta suave y forme, aquellos que le permiten a la tinta fresca bailar sobre el papel, esos que lo respetan, que lo adornan con garabatos y arabescos sin herirlo, como lo haría un dibujo de henna en la piel de una mujer.

Me gusta dormir hasta tarde, poder despertarme sin afanes ni ruidos, que los párpados me digan cuándo quieren recogerse para que mis ojos degusten lentamente las líneas del techo.

Me gustan los espacios vacíos de gente porque así puedo estar conmigo misma.

Me gusta el viento cuando sopla sin vergüenza, poderoso, seco e inconsciente, vivo y azotando muertos vivientes por las calles, me gusta así sienta frío porque me parece que me trae razones de las montañas y del páramo.

Las palabras exuberantes también son bonitas, así a veces necesite consultar el diccionario para poder escribirlas correctamente. Es triste verlas desaparecer, comprobar cómo muchas personas creen que ya no existen, que ya se extinguieron porque son muchos más los que ya no las usan. Quizás por la misma razón, porque tienen valor y porque dicen mucho en pocas líneas, porque son como pequeñas artesanías u obras de arte, me gusta escribir a mano.

Me gusta cuando aprendo algo nuevo, así sea inútil. Si hace que el ritmo de mi corazón se altere y pierda el aire, seguramente tiene valor.

Me gusta que los alimentos sepan a lo que huelen, así me hacen creer que estoy mordiendo, bebiendo olores, vapores, eso me pasa al beber té de jazmín, probar un Martini o lamer el helado de pétalos de rosa.

miércoles, septiembre 22, 2010

Los ricos también lloran


La pobreza y la riqueza son hermanas, desconocidas, pero con tantas semejanzas que no pueden negar su parentesco.

Hace tiempo escuché a un hombre relatar una historia acerca una niña pobre que no iba a Rock al Parque porque no sabía que existía. Su mayor limitación era reunir la plata necesaria para ir al Parque Simón Bolívar, misma que necesitaba su papá para ir al centro, a comprar algo de mercado de aseo para toda la familia.

No me quedó claro si la limitación era algo que la diferenciaba o la hacía más parecida a los ricos, que con mucha frecuencia se comportan como niños en corral, incapaces de ir más allá de los límites invisibles de sus prisiones autoimpuestas.

Si es París, Roma, Nueva York o Santorini no importa. Los ricos se alojarán en los mismos hoteles, comerán la misma comida y serán transportados en carros de las mismas marcas y modelos. Su abundancia los protegerá de conocer desde adentro las culturas y las almas de los pobladores, porque para ellos esa es la perfección, estar siempre tan lejos, como sea posible, de la inmunda realidad, al tiempo que son íntimos con el lujo superficial.

A veces, contadas, los ricos deciden que quieren emociones exuberantes y pintorescas, desean conocer de primera mano el sabor de las lágrimas, entonces se aventuran a visitar las tierras de los pobres, pero con mucha frecuencia esas vivencias les alimentan los temores que han creado solos, por lo que después huyen para sentir alivio en sus blandos refugios.

¿Y los pobres?

A los pobres los limita el hambre, la educación estandarizada que busca obreros productivos y reflexivos, tanto como animales de granja. A ellos se les (¿nos?) paga para que engorden las cuentas bancarias de los primeros sin cuestionar mucho, pero innovando tanto como sea posible. A los que peor les va apenas les alcanza para tomar gaseosa el fin de semana e ir, una vez en la vida, a la piscina más cercana. Para ellos el mundo es cal, arena, piedra y en general una sucesión infinita de trabajos duros, pero no se dan cuenta porque no entienden el significado de la palabra “infinita”, tampoco conocen lo que es descansar sin hambre y sin frío.

De pronto el no querer ser.

Ahí estamos los que no queremos ser ricos pero tampoco queremos sufrir como pobres. La resistencia a trabajar en demasía para comprar todo lo que no es necesario, la evasión constante de la lástima que intentan inspirar los pobres para recibir lo que ya no saben ganar.

La senda media.

Seguir la marcha sin anhelar los deseos de los ricos ni esperar las desgracias de los pobres. Tener contacto con los dos extremos para permanecer en un tenso equilibrio, uno que permite conocer los 2 más allá sin estar realmente en ninguno.

miércoles, septiembre 15, 2010

Diatriba contra el Día de Amor y Amistad

Todos los años llega esta época con su inevitable estigma el día de amor y amistad. Esta exitosa invención comercial me ha llevado a añorar décadas del pasado, cuando dar regalos, en fechas distintas a la navidad y los cumpleaños, era una acción ligada a los quereres, no una obligación impuesta por las ganancias económicas, pero también me hace imaginar cómo podrían terminar los intercambios de bienes, que gaseosas sin gas y tortas redulces están obligados a presenciar.

La satisfacción que se espera al descubrir el nombre del amigo secreto, dar y recibir regalos con frecuencia se oscurece cuando un aplicado jugador entrega un objeto candorosamente escogido, entretanto descubre en sus manos otro, que no se molesta en disimular el desprecio que vive en el corazón del humano que lo compró. Esta incomodidad que acompaña al día de amor y amistad y al juego de amigo secreto se materializan en múltiples formas, éstas son algunas de ellas:

Descubre tu naturaleza interior. En la oficina idearon un sistema infalible para que todos pudieran decirles a sus amigos secretos qué querían de regalo. Llegado el día de las entregas y los descubrimientos, aquella secretaria que fue a la tienda exacta que le sugirió la cartelera de tarjetas, sacó del papel rosado con flores amarillas un cisne de porcelana con pico bicolor, mostrando claramente que estaba hecho de cerámica blanca, ahora manchada con la pintura del acabado. 
Después de observarla se levantó de su silla, rompió el ave contra un escritorio, se lanzó sobre su amiga, ahora pública, y le cortó el cuello con satisfacción.

Mensajes subliminales. La dueña de la empresa quitó el último plástico de su nueva sala de espera, hecha de brillante cuero negro. Luego invitó a sus empleados a estrenar la obra terminada para mejorar el clima organizacional y promover el sentido de pertenencia. 
Una vez todos volvieron a sus labores, tras el breve descanso, la mujer descubrió con horror que el respaldo de una de las sillas estaba cubierto de pequeñas escamas, caídas de la cabeza del contador.
Días más tarde, cuando comenzó el juego de amigo secreto, intercambió papelitos hasta lograr tener en sus manos el nombre del “terrorista de la decoración”. 
Cuando fue el momento de la entrega de regalos, esperó con ansias la sonrisa amplia en el rostro de su amigo, pero tuvo que cambiar expectativa por frustración cuando el hombre abrió la botella de champú anticaspa, al tiempo que caminaba hacia ella. 
Con un movimiento confiado, la tomó por el cuello, obligándola a gritar, después aprovechó que tenía la boca abierta para vaciar todo el contenido y asfixiarla.

El fuego de la amistad. Esta vez todos habían puesto sus nombres junto al regalo que esperaban recibir y él se sentía tranquilo. Durante los meses pasados había trabajado duro para lograr un aumento, ahora tenía la oportunidad perfecta para halagar a su jefe dándole la botella de vodka que él había pedido. 
La entrega y la recepción del regalo había sido como las había imaginado, ahora esperaba el presente que le correspondía.
De una bolsa, hecha de papel brillante salió un amasijo de papel seda arrugado. Lo fue quitando, con curiosidad infantil, hasta encontrar un candelabro hecho de latas recicladas de gaseosa. Fingió sin gracia ni convencimiento la felicidad que ese obsequio le sumaba a su vida.
Horas más tarde tenía el candelabro encima de su escritorio, con velas encendidas y el cadáver humeante de la secretaria junto a el.

Esta entrada hace parte de la celebración del cumpleaños del blog de Antonio Escallón, agradeciendo sus lecturas y la invitación.

miércoles, septiembre 08, 2010

El hombre jengibre

Su apariencia puede ser corriente y opaca, por su naturaleza poco ostentosa y segura.

Libera su esencia poco a poco. Sabe bien de qué está hecho y el valor que le agrega su presencia a su entorno.

Comienza con un toque sutil, como ese que apenas se siente, pero más tarde muestra toda su fuerza de fuego, capaz de deshacer una figura congelada.

miércoles, septiembre 01, 2010

Envidia verde pastel

Ella tiene el pelo liso, a quien envidia también.

Su nariz es tan imperfecta como la imagen que venera secretamente, sin embargo quisiera que fuera suyo ese ángulo levemente elevado del que carece en la punta.

Ve el mundo con ojos amargos pero se muestra como una mujer esperanzada y optimista, mientras esa a quien quiere parecerse señala de frente y sin vergüenza las porquerías del mundo que le gustaría cambiaran.
A los 30 seguirá casada (para eso se esfuerza), el objeto de su obsesión ya lo consiguió.

A su marido lo ama, pero también al hecho de que le permite mantener la posición social que asegura se merece, por eso obvia la sosa monodimensionalidad que duerme todas las nochas con ella. A veces, cuando se desvela se acuerda de su némesis y se pregunta si estar casada con un hombre menos parecido a sí misma la sacaría de su vida segura y aburrida.

Se ha prometido comer sólo frutas y verduras después de las 6 de la tarde. Quiere ser menos gorda que esa de mente inflada que ha escrito los textos brillantes que ella sólo logra imitar con imágenes.

Lleva años escribiendo en cuadernos de diseños muy femeninos y publicando algunos artículos en revistas poco conocidas, al tiempo que sueña con quitarle el puesto a ella para viajar gratis y dar conferencias, anunciadas en programas diagramados con hermosa tipografía.

La desprecia porque nunca tendrá la capacidad ajena para ser tan coherente en cada una de las expresiones de su vida. En ocasiones es dulce, pero no tarda en traicionarse cuando una "gran amiga" despierta su manía criticona.

Sus inseguridades son abundantes, eso ya está claro, quizás por eso decidió aceptar su escasa estatura, para tener un asunto menos del qué preocuparse como su anti-persona lo hiciese hace años, cuando abortó la envidia por alguien más y decidió comenzar a triunfar por sí misma.

lunes, agosto 23, 2010

El revólver: 3 lecturas



Dos creativos se sientan a hacer una lluvia de ideas para una pieza, buscando motivar el rendimiento de los empleados del cliente que los contrató.

Creativo 1
¿Y si ponemos un revólver?

Creativo 2
¿Cómo sería?

Creativo 1
Es una imagen asociada con las competencias.

Creativo 2
Ajá.

Creativo 1
Por ejemplo en atletismo un juez dispara un revólver para dar la partida.

Creativo 2
A mí se me ocurre otra.

Creativo 1
¿Cuál?

Creativo 2
Si los empleados no cumplen con la meta puede ser el símbolo de una amenaza.

Creativo 1
Tengo otra, si no resisten la presión pueden suicidarse.

Creativo 2
Creo que hasta a nosotros nos sirve esa última lectura.

martes, agosto 17, 2010

Hipster de Buseta

Ilustración de Santrax


Se sube a la buseta un sábado a las 8 de la noche en la séptima con 46, le pregunta al conductor si puede llevarlas a ella y a su amiga por dos mil pesos, aunque la tarifa completa es 700 pesos más costosa. Sonríe como mosca muerta y logra el favor.

Ya sentada en el costado izquierdo del vehículo medianamente destartalado, habla con su amiga de fin de semana de lo peligroso que se ha vuelto su barrio:

Hipster de buseta
Ay sí, es que llegar a mi casa es horrible, horrible, horrible, hay que subir por la 92, desde la séptima y eso es súper solo, ya han robado a varias personas por ahí

Amiga de fin de semana
Huy sí, me imagino.

Hipster de buseta
Yo por eso prefiero dar toda la vuelta por el otro lado, por la 93 o por la 94.

Amiga de fin de semana
Claro, es mejor.

Hipster de buseta
Ay pero no sé qué hacer.

Amiga de fin de semana
¿Qué hacer…?

Hipster de buseta
Sí, hoy. Estoy muy cansada como para ir a rumbiar, sólo quiero dormir, leer algo de Camus y quedarme dormida.

Amiga de fin de semana
Sí, yo sé.

Hipster de buseta
Pero no quiero llegar sola a mi casa, no a esta hora, por lo que te dije.

Amiga de fin de semana
¿Y por qué no llamas a tus papás para que te recojan en mi casa?

Hipster de buseta
Pues sí, espera llamo a mi papá. 

….

Hipster de buseta
¿Papá? Hola, ¿cómo estás? 

Celular

Hipster de buseta
Sí, sí. Te llamo para que por favor me recojas en la casa de las gemelas.

Celular

Hipster de buseta
No, con la otra, con Helena, estoy con Helena.

Celular

Hipster de buseta
Sí, ah bueno entonces pídeme esto.

Celular

Hipster de buseta
Sí ahí, mira, entonces pídeme una sopa ramén y un rollo de sushi.

Celular

Hipster de buseta
Sí, de ese, del normalito. 

Celular

Hipster de buseta
Sí, eso y nada más. Gracias papá.

Vida sufrida la de la hipster de buseta, que a veces se ve obligada a pagar los 1300 pesos que vale el pasaje regular en buseta, mientras los pobres regatean todos los días para pagar sólo mil pesos.

jueves, agosto 12, 2010

La amiga soltera nueva era o hippie de avión

Ilustración e idea original de Santrax


Su objetivo principal "en esta existencia" como dice ella, es encontrar a su alma gemela, hacer yoga, meditar y completar las prácticas explicadas en su libro de autoayuda de turno, que aseguran son imanes para la buena vibra (a veces creo que tiene razón). 

A pesar de vivir sola y cuidar sin ayuda un apartamento con dos habitaciones más estudio, que sus papás le dieron como regalo de graduación cuando recibió el título de Sociología, encuentra tiempo para vivir como una hippie de avión, sola pero feliz. 

Es capaz de ir hasta la conchinchina por alguna amiga que la está pasando mal, vistiendo siempre el último grito de la moda, al tiempo que le lleva una palabra precisa y una sonrisa perfecta, como reza la canción de uno de sus músicos favoritos.

jueves, agosto 05, 2010

La amiga soltera amargada

Idea original e ilustración de Santrax


Su idea del amor es bastante romántica, por eso desistió de buscarlo hace mucho. Es excelente en el trabajo, al punto que aceptar el abuso de sus jefes se ha convertido en un estilo de vida para ella. Su trabajo ocupa todo o casi todo su tiempo, además le sirve como tabla de salvación, por excelencia, para evitar molestas comidas familiares y citas a ciegas organizadas por sus amigos.

Vive en un apartamento tan perfectamente amoblado, que una foto de el fácilmente podría ser la portada de una revista de arquitectura, pero eso no es importante para ella, que lo usa como refugio para momentos de soledad y angustia. 

La amiga soltera amargada llegó a serlo porque sus relaciones amorosas han sido el ejemplo perfecto de cómo ser soñadora en el amor, para decepcionarse en la segunda o tercera cita  ya que “nadie es capaz de satisfacer mis [irreales] expectativas”. A ella nadie le dirá la verdad: es un imán para los idiotas y los hombres casados frustrados en busca de aventuras, todo porque se dedicó a madurar en todas las áreas de la vida, menos en la emocional.

miércoles, julio 28, 2010

La amiga "Susanita"

Idea original e ilustración de Santrax


Susanita sueña con encontrar un buen marrano que la mantenga, que le dé todo lo que el cine y la televisión le enseñaron, son los objetivos ideales a alcanzar en la vida. 

Cada día pasa horas ilusionándose con un embarazo perfecto, que ocurre en su noche de bodas, mismo que le permitirá organizar un baby shower con cada grupo de amigas: las del colegio, las de la universidad, las del trabajo voluntario, las del trabajo oficial, las del barrio, las amigas de la hermana y otro con la familia.

Siempre está dispuesta a ayudar a una amiga con el corazón roto. Aprendió a servir el té mejor que una geisha y a hornear galletas con la destreza de Martha Stewart para complacer a su futuro maridito, pero no está de más restregarles en la cara a otras mujeres su feminidad desbordada, así estén rayando en el suicidio.

Sí, también aprendió algo más. Tiene un diploma de profesional colgado en una pared de su casa, a veces es de psicología para criar mejor a sus hijos y otras veces de administradora de empresas para ser una perfecta ama de casa, para este caso también sirve el de contadora. El punto cumbre, de su vida profesional, lo alcanza cuando pone a disposición de su adorado esposo todas las habilidades que le enseñaron para depender de él hasta que la muerte los separe.

martes, julio 20, 2010

El amigo Kool

Imagen e idea original de Santrax


Siempre tiene el último juguete tecnológico recubierto con los accesorios de moda, escucha música indie, tiene una novia 15 años menor, pero está convencido de que no se nota porque “soy un comeaños” aunque su calvicie haya dejado de ser incipiente hace 10 centímetros.

Todos los meses debe paga 3 cuotas: la de la casa, la del carro y la cuota de la tarjeta de crédito que usa para ir a los bares y restaurantes, recién inaugurados, junto a 6 amigos, hasta que comienzan a ganar fama. En ese momento cambia de sitios porque "no aguanta" dejarse ver en un lugar al que va tanto pueblo.

Para pagar este ritmo de vida, tiene un trabajo donde lo negrean. Su jefe es un tirano que le envía correos electrónicos, con asuntos de la oficina, todos los días, literalmente, sin importar si es domingo a la noche o miércoles en la mañana. El amigo kool usa el constante tintineo de su celular para darse un aire de importancia, dice que seguro son sus amigos y toda la gente que conoce que lo está llamando, "porque, you know, son unos güevones rebacanes".

Si tiene problemas para reconocer a este ejemplar, recuerde que generalmente usa ropa hecha para adolescentes y tenis de suela blanca, además al hablar no puede evitar intercalar 2 y 3 palabras en inglés en cada frase, "es que viví tanto tiempo en [inserte acá su ciudad anglosajona favorita] que se me olvida cómo se dice esa maricada en español".

martes, julio 13, 2010

La selva de metal y cemento

Me siento a ver los programas de animales salvajes, en Animal Planet, como si los protagonistas fueran fenómenos. Luego salgo a la calle y me encuentro con escenas tan parecidas, adaptadas a la versión urbana, que me someten a un debate en el que no sé si debo ser una fiera depredadora o una presa miserable.

Estoy dentro de una oficina, sentada frente a una ventana que da a un limpio parque estrato 4. Está a sólo una cuadra de la autopista y es mágico. Allí no se siente el rumor enfurecido de los carros, que más parecen dragones conducidos por gnomos. Luego la fantasía se rompe cuando una mirla picotea sobre el césped el cuerpo inerte de un polluelo de copetón. Aparecen los padres, revoloteando alrededor del ave que tiene 3, 4 veces su tamaño. Con un leve movimiento los espanta un poco, luego decide dejar su víctima sobre el verde y se va. Los pájaros que quedan observan y también se van volando.

Camino hacia las montañas por la avenida de las palmeras. A la derecha suena el ruido del noticiero del mediodía. Alguien sale de un restaurante y arroja comida en el andén. En el montón veo arroz, cubos de zanahoria y un hueso de pollo, con algunos jirones de carne. Llegan las palomas del sector y empiezan a arrancar lo que queda a picotazos. Una tiene el privilegio sobre las otras, que deben conformarse con las harinas que muchas mujeres desprecian.

Las nubes sueltan todas las gotas que han tenido amarradas durante meses. Las hormigas grises, gigantes, del tamaño de un hombre adulto, corren para entrar en sus laberintos y de repente aparece una pareja de caniches machos, lavados, de blanco sucio, llamando la atención y simbolizando el odio que muchos le tienen a esa raza. El más grande en tamaño intenta guiar al otro por un camino que desconoce. Alguien se cansó de ellos, de ese regalo de navidad que sólo gastaba diariamente el mercado sin dar algo a cambio.

El sol brilla lo suficiente para actuar como antidepresivo en los organismos de muchos ciudadanos. Los buses rojos se detienen de a 1, de a 2, de a 5 en la caja metálica. Dirijo la mirada hacia una zona verde, cubierta por la sombra de un caucho sabanero y sobre sus raíces hay un hombre con la piel casi negra, igual a la ropa, además del trasero expuesto. Se esfuerza, hace gestos con la cara y aprieta. Ya no quiero ver más el lado público de su necesidad privada.

La luna mengua con sus ángulos hacia abajo. Atrás el cielo oscuro con estrellas opacas. Son más de las 10, detengo un bus y subo. Pago y observo la cara de los pasajeros, ubico al más inmóvil y me siento junto a el. 8 cuadras adelante, en un semáforo colorado un hombre joven, vestido con ropa gastada, le pide al conductor permiso para subir. Lo recibe. Adentro, delante de la registradora y más cerca de los pasajeros, pasa para adelante su morral, con el movimiento siento como los vellos de mi nuca se erizan, siento pánico en el estómago, pero me resisto. Espero obligada y soy testigo, una vez más de la actuación de un depredador siendo depredado.

miércoles, julio 07, 2010

La princesa rosada que olía a fresas

Estas eran las palabras que la reina madre le repetía a la princesa cuando era niña: “Las niñas como tú deben llevar vestidos rosados y usar perfumes dulces, preferiblemente hechos de rosas cortadas en su propio jardín o de fresas maduras recogidas en su huerto. Esos detalles simbolizan la sumisión y la feminidad que caracteriza a las mujeres de la realeza.” La princesa, que la escuchaba con atención, se convencía cada día más de que su sabia madre le enseñaba cómo ser una buena mujer.

Era la época del temor furioso por la gripa H1N1 y los fabricantes de cosméticos habían aprovechado para sacar al mercado sus versiones mínimas de jabón seco. Un amigo, que visitaba la ciudad por esos días, me pidió que lo acompañara a un restaurante donde almorzaría con unos conocidos suyos.

Luego de sentarnos y hacer los saludos protocolarios, se añadió el gesto de moda:

-¿Quieres?, preguntó una de las comensales, ofreciéndonos su recién comprado jabón líquido antibacterial, yo ingenuamente lo recibí, lo destapé y comencé a frotarme las manos con su contenido, mientras, mi amigo se levantaba de la mesa disculpándose. 

A los pocos minutos regresó, se sentó a mi lado y yo, en voz baja, me quejé con él:

-¡Esta vaina huele horrible!, siento que soy Fresita, la muñequita esa que veía por televisión.

Él, parco, me respondió:

-Por eso fui al baño a lavarme las manos.

Entretanto, la princesa rosada, dueña del jabón, comenzó a hablar con orgullo de su trabajo, de la famosa universidad privada que le dio su título profesional y, obviamente, de su marido. Yo, mareada, con el olor a fresas que apestaba mis manos, sólo imaginaba que el BlackBerry, rosado también, que estaba sobre la mesa sólo le servía para revisar a diario el horóscopo.

La historia se repite una y otra vez, a veces el teléfono inteligente es rosado, otras veces es lila y en ocasiones está disfrazado con un forro muy colorido, siempre de diseño femenino, pero eso no importa. BlackBerry o IPhone el contenido es el mismo. Ella lo compra porque su príncipe azul le dijo que era lo que estaba de moda y, finalmente, él es quien sabe de tecnología.

La princesa rosada no sabe si le gustan o no las reuniones de geeks. Ni siquiera sabe que existen, en cuanto su príncipe azul comienza a hablar en términos complicados, ella entorna los ojos y pone cara de aburrida. Él, para complacerla, cambia de tema y le promete amor eterno. Una vez la princesa ha conseguido lo que quiere, se dedica a pensar para qué diablos le serviría un teléfono mejor, si lo que quiere es una plancha que le alise más el pelo.

Ella accede a la tecnología porque está de moda, no por necesidad, además aprendió que las mejores princesas son las que no piensan mucho y le hacen caso a su príncipe. Empero hay algo que sí le gusta y mucho: Facebook. Ahí puede publicar sus fotos más logradas, que alimentan su ilusión de que habría podido ser modelo profesional. 

De lo demás poco o nada necesita saber. No le interesa tener un blog, ni cuenta en Twitter. El tiempo que gastaría averiguándolo preferiría invertirlo depilándose o en cualquier otro tratamiento de belleza. En su mundo la etiqueta multitarea se aplica a leer una revista de farándula mientras le arreglan las uñas, no a recibir correos electrónicos al tiempo que habla por teléfono. El manejo de los nuevos medios de comunicación no la atropella, pero tampoco diría la verdad si afirmara que ser pionera en el área le quita el sueño.

La princesa es producto y víctima a la vez. Permitió que Disney la educara, que decidiera por ella, que la mercadeara y finalmente que se lucrara con sus anhelos de perfección. Se convenció, sin resistencia, de que cederle a otros la responsabilidad de adquirir conocimientos contemporáneos, le facilitaría la vida y le dejaría más espacio para asuntos realmente importantes como ir de compras o salir con amigas.

La princesa rosada que huele a fresas podría aprovechar sus habilidades naturales para la comunicación, involucrándose en los medios de expresión que le ofrece la tecnología actual, pero no. Lo mejor es dejarle eso a los príncipes atractivos e inteligentes, ella prefiere seguir con su vida plena. Al fin y al cabo logró casarse, conseguir un trabajo estable y una tarjeta de crédito, todo antes de cumplir 30.




martes, junio 29, 2010

Reglas rotas de belleza femenina

Las mujeres que son objeto, sin saberlo, se dejan amargar la vida por un sinnúmero de reglas ajenas que les dictan como deben verse para ser bonitas, pero sobretodo cómo no deben verse. Preparé esta lista para probar que ya han sido rotas con éxito. 

Sólo las mujeres delgadas son bonitas, así que pobre de ti si no lo eres: Beyoncé y Alessandra Rampolla




Si tienes los dientes torcidos, corre a que te hagan ortodoncia. Nadie querrá besar a una mujer de boca imperfecta: Jewel


Si eres tan alta como un hombre, olvídate de encontrar a alguien de tu estatura. Prepárate para una vida célibe: Brooke Shields





Las mujeres de rostro poco delicado nunca serán apreciadas. Si es tu caso, prepárate para ser monja: Famke Janssen y Tatiana de los Ríos





Sólo las mujeres que ganan menos que sus maridos, son felices: Ivana Trump


Si quieres verte estilizada, deberás usar tacones: Anna Kournikova


No querrás verte vieja, por eso sólo saldrás con hombres mayores que tú: Demi Moore 


Las mujeres más bellas siempre son blancas y rubias. Si no lo crees mírala a ella: Alicia Keys


La blancura extrema no le queda bien más que a la nieve. Luce siempre un bronceado perfecto: Kylie Minogue y Gwen Stefani




Si no eres alta, tendrás que conformarte con llevar tacones altos para ser bonita: Toni Braxton


Salir a la calle sin pestañina siquiera, es ser arrogante. Nadie se ve bien sin maquillaje: Ingrid Bergman


Procura siempre estar perfectamente peinada. Las mujeres que no se preocupan por ello, son desordenadas y poco femeninas: Julia Roberts y Leila Guerriero





Los hombres aprecian a las mujeres bonitas, pero no tanto a las que parecen más inteligentes que ellos. Acostúmbrate a fingir cara de sorpresa, así ya sepas lo que te dirán: Jodie Foster y Sharon Stone





Las mujeres deben lucir una larga y abundante cabellera. El pelo corto sólo les queda bien a los soldados: Pink


Cuando una mujer pierde su juventud y su belleza, pierde mucho, si no es que lo pierde todo: Helen Fisher y Jane Godall





Si sufres la desgracia de ser corta de vista, búscate unos buenos lentes de contacto. Ninguna mujer con gafas puede ser bonita y femenina: Tina Fey


Los hombres aprecian más a las mujeres que saben destacar su belleza en silencio. Cuando un hombre hable, quédate callada, así te querrá más: María Jimena Duzán


Elige bien al hombre con quien te casarás. Una vez contraigas nupcias, serás menos atractiva para los mejores partidos: Heidi Klum


Ten presente que una mujer casta es más valiosa que una ‘experimentada’, seguro así te desearán más: Pamela Anderson


Si todo falla, cuando buscas llamar la atención de alguien, recuerda que mostrar mucha piel es una forma segura de verte atractiva: Reina Noor de Jordania


Así queda claro que es más divertido romper las reglas que seguirlas.


Créditos de las imágenes:

http://www.codigoradio.com/news/noticias.php?

go=fullnews&newsid=819

http://www.ayvevos.com/foros/showthread.php?t=56586

http://www.jewel-kilcher.com/

http://movies.yahoo.com/movie/contributor/1800014914/photo/150848

http://redriverautographs.wordpress.com/2009/04/10/brooke-shields/

http://www.vagos.es/showthread.php?p=5239306

http://www.thecinemasource.com/blog/interviews/famke-janssen-interview-for-turn-the-river/

http://www.smh.com.au/news/people/ivana-trump-marries-italian-entrepreneur/2008/04/13/1208024974319.html

http://www.tenischampagne.com/2008/08/ana-kournikova-modelo-2008/

http://www.babble.com/CS/blogs/famecrawler/archive/2007/12/17/are-demi-moore-and-ashton-kutcher-expecting.aspx

http://marruecos.pordescubrir.com/alicia-keys-en-marruecos.html

http://www.satisfashion.info/2008/05/la-vida-en-rosa-kylie-minogue.html

http://kruspex-musikota.blogspot.com/2010/04/grupos-con-cantantes-femeninas.html

http://www.dailymail.co.uk/tvshowbiz/article-558383/Toni-Unbreak-My-Heart-Braxton-hospitalised-heart-trouble.html

http://24vecesxsegundo.blogspot.com/2010/05/resultado-de-la-encuesta-las-mejores.html

http://horoscopohoy.wordpress.com/2009/07/14/julia-roberts-signo-escorpio/

http://www.alfaguara.com.ar/autores/LeilaGuerriero.jpg

http://shawshank1982.blogspot.com/2009/10/al-mal-dia-ponle-buena-cara.html

http://joseblog2puntocero.wordpress.com/2009/11/23/sharon-stone-una-bella-mujer/

http://rockmusic16.wordpress.com/2009/11/

http://seniors.lovetoknow.com/Senior_Dating_Interview:_Dr._Helen_Fisher

http://davidkiyokawa.com/blog/?p=6258

http://www.babble.com/CS/blogs/famecrawler/archive/2008/03/12/tina-fey-sounds-totally-normal.aspx

http://www.semana.com/noticias-chat/chatee-maria-jimena-duzan/129169.aspx

http://blog.fashionfreax.net/es/2009/10/13/felicidades-heidi-y-seal/

http://www.zimbio.com/pictures/vsfGtMBkLch/Women+s+World+Awards+Arrivals/lj3hdQYI3cz/Queen+Noor

http://www.absolutaustralia.com/page/25/