jueves, enero 14, 2010

Aprendiendo a comportarse con una victoriana moderna II

Victoriana Moderna
Irene hoy hablaremos de cómo aceptar un favor indeseado.

Irene
¿Qué?, digo ¿perdón?

Victoriana Moderna
Sí, por ejemplo cuando tienes las manos limpias pero alguien te ofrece un jabón antibacterial para que te las limpies.

Irene
Veo, ¿entonces tengo que aceptarlo?

Victoriana Moderna
Sí, es lo debido.

Irene
¿Así las tenga impecables y el condenado jabón apeste a fresitas o cualquier brebaje dulce?

Victoriana Moderna
Con mayor razón.

Irene
Pero lo que tú quieres es disfrazarme de princesita hasta en el olor.

Victoriana Moderna
Nada de eso, lo único que pretendo es enseñarte a aceptar gestos amables.

Irene
Me pudre la amabilidad no pedida.

Victoriana Moderna
Justamente por eso estás aquí, porque no te llevas bien con los demás.

Irene
¿Podrías recordármelo menos?, creo que cada 5 minutos es un poco excesivo.

Victoriana Moderna
Quéjate menos, acepta más y yo te lo recuerdo con menor frecuencia.

Irene
Odio con toda mi alma los olores dulces.

Victoriana Moderna
Perfecto, en ese caso haremos una práctica corta con este de cerezas.

Irene
Maldita.

Victoriana Moderna
¿Perdón?

Irene
Mandarina, qué lástima que no es mandarina.

Victoriana Moderna
Esa actitud es más sana, en ese caso usaremos ese aroma.

Irene
(“Esto funciona, quién iba a creerlo.”)

Victoriana Moderna
Tú recibes el jabón, lo usas y me lo devuelves dándome las gracias.

Irene
¿Así de fácil?

Victoriana Moderna
No es complicado, ¿verdad?

Irene
Lo imaginé peor. Bueno entonces endulzo la voz, lo recibo, lo uso… “toma, muchas gracias”… “discúlpame, debo ir al baño”.

Victoriana Moderna
¿Qué haces?, eso no hace parte de la dinámica.

Irene
Es cierto, pero que creo que tampoco hace parte de ella vomitar y si no me quito este olor de encima no respondo.

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