lunes, enero 18, 2010

Basura cotidiana

Sarah
¿Cómo te fue hoy?

Irene
Bien…

Sarah
¿De veras? No parece.

Irene
Ahí…

Sarah
O sea no tan bien.

Irene
Ajá.

Sarah
¿Quieres contarme algo?

Irene
No, realmente no, es que no entiendo.

Sarah
¿Qué no entiendes?

Irene
Esto.

Sarah


Irene
Sí, esto. Todos los días el tráfico va a estar insoportable, todos los meses lo que pagamos por servicios públicos nos va a parecer una barbaridad, vamos a seguir dándonos cuenta de que muchos tipos lindos son gays…

Sarah
¿Entonces?

Irene
Entonces ¿por qué seguimos hablando de la misma basura?

Sarah
Ah no, pues gracias.

Irene
No Sarah, no hablo de ti, hablo del resto de la gente, de esas pequeñas conversaciones tan vacías que sólo gastan tiempo, esas son realmente las cucarachas que tenemos o que nos meten en la cabeza, desperdicio de oxígeno hablando de temas intrascendentes.

Sarah
Sí, te entiendo, a veces me pasa lo mismo. Estoy en el trabajo al lado de alguien con quien sólo puedo hablar del clima, de las horribles uñas moradas de la recepcionista o del último despido, pero al final no me queda nada.

Irene
Sí, a eso me refiero, no es que yo no hable de basura pero no sé, incluso cuando hablo porque ‘ajá’ me gusta aprender, prefiero sentarme a hablar con alguien que me cuente el último artículo que leyó acerca de la recuperación de la crisis económica. o de porqué renunciar a las dos semanas de aceptar un empleo es una buena decisión.

Sarah
Creo que somos muy complicadas.

Irene
No creas, según los demás, según el grueso somos, nosotras sólo nos llamamos a nosotras mismas intelectuales para que suene más lindo, pero no tenemos remedio, el socializar porque toca no nos sale bien, pero que nos pongan a argumentar porqué no queremos ser mamás y van a ver lo que se les viene encima.

Sarah
Y sí, prefiero tener la casa sin barrer, pero no la cabeza vacía y con noticias de hace 10 años, no quiero ser como esa vecina mía que cree todo lo que le dicen, ella no piensa, para eso están los demás.

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