viernes, enero 22, 2010

Confesiones indeseables

Los nombres de la siguiente conversación han sido cambiados para no herir mucho sus egos.

Leonardo
¿Sabes? Me encantó lo que escribiste para mí.

Irene
¿Lo que escribí para ti?

Leonardo
Sí, ese poema de que alguien te desea.

Irene
Mmm, no, no era…

Leonardo
Bueno, no era un poema poema, pero te quedó bien.

Irene
En eso tienes razón, es más bien un minicuento, un relato corto, en todo caso mis poemas son algo raros.

Leonardo
Como tú.

Irene
Sí, suele ser mi firma.

Leonardo
Pero no importa, sea lo que sea me gustó. Gracias.

Irene
¿Gracias?

Leonardo
Sí, gracias, sé que lo escribiste pensando en mí o al menos sintiéndome.

Irene
¿¿¿??? Esteee…

Leonardo
Tranquila, por eso no dije nada cuando lo leíste.

Irene
Ese no es el punto.

Leonardo
¿Entonces por qué pones esa cara?

Irene
Porque no era para ti.

Leonardo
Bueno, yo sé que leíste para todos los presentes.

Irene
Ay no me entiendes, cuando escribí eso no estaba pensando en ti.

Leonardo
¡¿No?!

Irene
Para nada.

Leonardo
¿Estás segura?

Irene
Sí. Bendición o maldición, nunca se me olvida a quién le escribí un texto. Ese no era para ti.

Leonardo
P…, ¡qué pena!

Irene
Nada, tranqui, ya te echaste al agua, ya la metiste, ya no importa.

Leonardo
Mejor me voy.

Irene
Si quieres…

Leonardo
Mejor, creo que así se me va a pasar más fácil la vergüenza.

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