martes, enero 05, 2010

¿Para qué People En Español si existe Facebook?

“El que no está en Facebook no existe y el que no sale feliz en la foto es un amargado, entonces si no tienes cuenta en Facebook y no subes fotos donde sales sonriendo, eres un anónimo miserable.”

Hace algo más de 2 años abrí mi cuenta en esta famosa red social, tras la insistencia de un par de amigos míos, pero poco después ya me estaba arrepintiendo. Víctima de mi curiosidad husmeé el perfil de un ex novio y descubrí que estaba estrenando pareja.

Hoy los arrepentimientos no me abandonan. Mientras se hace cada vez más popular 1984, la novela de George Orwell, yo sigo teniendo episodios psicóticos en los que espío hasta la última foto del álbum de un contacto, que estoy a punto de borrar, como si con eso pudiera aprender de memoria todo lo que no podré volver a ver, cuando me quiten los permisos para acceder a su información privada.

Las fotos me obsesionan, me cuestionan, me hacen sobreanalizar más que de costumbre. Me gusta imaginar que si las parejas sonríen con la misma amplitud tendrán un largo futuro juntos, pero si en cambio ella muestra todos sus dientes y él sólo dibuja una curva con sus labios, me convenzo de que la catástrofe está a la vuelta de la esquina. Sin embargo parezco tener compañía en mi compulsión hacia las imágenes.

Ya perdí la cuenta de las ocasiones en que alguien paró la fiesta para hacer una sesión fotográfica, justo cuando a todos les salía divinamente coordinada la coreografía de La Macarena, aun con la borrachera que tenían. Tampoco sé cuántas veces vi a compañeras de clase salir corriendo al baño para maquillarse, porque ya se venía el fotoestudio, ni los berrinches que tuve que presenciar porque les tomaron una foto casual y no salieron sonriendo. Obligaron al fotógrafo aficionado a borrar en su presencia la imagen maldita, de lo contrario lo acosarían hasta el cansancio para impedir que imágenes tan antiestéticas vieran la luz.

En algún punto los realities perforaron los ideales de la sociedad y la gente se convenció de que para ser legítimamente exitoso es necesario mostrarlo, es requisito exhibir a cuántas fiestas se asiste, cuántas playas se visita en las vacaciones y la multitud de amigos que se tienen. Es más, algunos expertos en relaciones públicas afirman que la mejor forma de mantenerse en el closet, si se es gay, consiste en hacer un acuerdo con una hermosa amiga para que salga en las fotos haciendo las veces de pareja, con este simple acto se logrará callar a los críticos y se los obligará a decir frases como: “Yo a Ricardo no lo bajaba de gay hasta que vi la foto de su novia en Facebook, es hasta bonita”, comprobando el poder de validación, en el mundo real, que tiene la red.

Actualmente tengo menos de 100 contactos en mi cuenta, es de acceso público y todas las fotos, donde se me podía reconocer fácilmente, salieron de ahí, igual que las etiquetas que me habían puesto los demás o las que yo misma situé sobre mi miopía. Ahora mi perfil de Facebook sirve para promocionar mis textos, los que se leen aquí o allá, no para alimentar el morbo ajeno. Mis datos en esa red social son inútiles para aquellos personajes, tan oscuros como yo, que intentan establecer mi nivel de felicidad viendo fotos mías y de mis amigos.

En este orden de ideas yo soy una total fracasada, nadie me invita tragos, no me bronceo al lado del mar y nadie me habla. Esos que tengo agregados en Facebook, son un grupo de samaritanos que se apiadaron de mis inexistentes habilidades sociales y me agregaron para que no luciera tan anormal.

Es hora de que lo reconozca: no tengo amigos, soy insoportable, Facebook es la verdad del mundo. Ese sujeto a quien oí hablar a escondidas, mientras hacía que leía en el autobús, tenía razón. Quien no está en la red social no existe, quien no sonríe en los álbumes no es feliz. Yo no soy feliz y como tengo menos de 100 contactos soy una paria a quien nadie se acerca, ni siquiera cuento para las estadísticas, soy una vagabunda porque en caso de emergencia, en caso de necesitar contactos para lograr un trabajo o pedir un favor nadie me auxiliaría, al fin y al cabo quien no tiene amigos virtuales es sólo un fantasma en la red.


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4 comentarios:

El Marqués de Carabás dijo...

Acabo de escribir sobre el tema, y sin leer esta entrada, veo que estoy de acuerdo contigo.

Te invito a leer mi reflexión al respecto:
http://elmarquesdecarabas.blogspot.com/2010/01/saber-o-no-saber.html

La tuya quedó muy buena: tú, más que identificada.

Licuc dijo...

Marqués tengo que pasarme por allá para ponerme al día, pero para no incumplir no doy fecha.

santiago dijo...

me siento muy identificado con tu escrito me encanta!!!!

Licuc dijo...

Santiago entonces vas a disfrutar también de este texto: http://www.cartelurbano.com/?q=node/1154