viernes, febrero 19, 2010

Escribir es perjudicial para la salud

Escribir es un vicio como cualquier otro, pero distinto. Se parece a la adicción a Internet, a la inclinación enfermiza por el sexo y a la fastidiosa costumbre de fumar cigarrillos, sólo se diferencia de los demás en la sensación saludable que deja al final, en todo lo demás es igual de compulsivo e inevitable.

Cuando se ha estado escribiendo durante más de 20 años la acción de encadenar palabras es algo más que una herramienta educativa, útil para atravesar el mundo con un poco más de facilidad que los analfabetas. El oficio se convierte en una extensión más del ser propio que, igual a un brazo o una pierna, puede ser usada para construir o para destruir, que puede utilizarse en contra de sí mismo o de los otros.

A veces se unen letras como un acto de placer individual, como cuando se quieren recopilar las expresiones exactas con las cuales se logró minimizar al enemigo de turno, mientras que otras hacen parte del inevitable desahogo que encuentra una vía de escape, siempre más pacífica que las confrontaciones físicas, pero no, a veces ocurre lo opuesto.

En ocasiones las palabras llegan a herir tanto como una navaja o un revolver, al punto que perjudican relaciones personales, todo porque el adicto se niega a contenerse aún sabiendo  las posibles consecuencias. Se convierte entonces en un ser más, como aquellos vagabundos autocondenados que prefieren una vida en las calles antes que alejarse de sus benditas drogas. De este modo hacemos daño, esporádicamente, sin intención de dolor sino con esperanza de satisfacción y salud propias.

He aprendido, además, que la reiteración monotemática de un tema sensible es una vía segura y directa hacia el aburrimiento del lector, por lo que usarlo una vez para la redacción de un texto está bien, pero abusar haciéndolo el elemento central de varias cuartillas, a diario y en el mismo medio, es causal suficiente para inspirar vergüenza propia y compasión en extraños, eso en el mejor de los escenarios. No obstante, es cierto que junto a las consecuencias emocionales están los perjuicios físicos.

Luego de pasar horas con el bolígrafo en la mano o con los dedos azotando los botones del teclado llegan los dolores. Pueden ser las articulaciones entumecidas, que imitan de forma pasajera a las del artrítico, o la sombra siniestra de una cirugía por haber abusado del túnel carpiano, mas la verdad es que como las promesas del borracho, que asegura no volverá a beber, los propósitos de no escribir de modo tan obsesivo en el futuro, desaparecen del mismo modo que pasa el cansancio con el reposo.

A las consecuencias anteriores también les puedo sumar algunas más: las económicas. Si el vicio de escribir irrumpe en las actividades productoras de dinero, de las que vive el adicto, muy probablemente surgirá una situación de difícil manejo en la que su calidad de vida se deteriorará en medidas distintas, dependiendo del tiempo de reacción. Si nota prontamente que su distribución de recursos temporales es equivocada, logrará balancear sus finanzas con pequeñas deudas, si por el contrario tarda mucho en tomar conciencia de su error, es probable que sus textos mejoren rápidamente, a la misma velocidad que se acerca a la ruina.

A pesar de conocer tan de cerca todos estos giros literarios confieso que no soy nadie para decir cómo manejar mejor la situación, sólo sé de constancia, de disciplina y de necesidad, sé que soy una viciosa de las palabras, que escribir me hace falta como el deportista profesional extraña su entrenamiento, pero reconozco que debe haber límites. 

Debo obligarme a diario para trabajar en otros temas, debo esforzarme para relacionarme con las personas y ocuparme de otros asuntos, aunque desee continuamente olvidarme del mundo y hundirme en mis cuadernos. Tengo que hacerlo así mientras me pagan por lo que escribo, si es que algún día alguien llega a hacerlo. De momento no olvide que ESCRIBIR ES PERJUDICIAL PARA LA SALUD y yo soy un peligro ambulante.

2 comentarios:

El Marqués de Carabás dijo...

Entonces, ¿leer-te también lo es?

Licuc dijo...

Puede ser altamente perjudicial. Lee bajo tu propio riesgo.