viernes, marzo 19, 2010

Feos Hermosos

El refrán popular dice “el hombre entre más feo, más hermoso”, sin embargo yo que tengo una imaginación tan visual no puedo dejar de ver a un hombre alto, gordo, moreno y muy velludo cuando se pronuncia esa frase. A mí no me gustan los hombres corpulentos, prefiero a los flacos desgarbados, aunque los atléticos también me resultan muy atractivos. La fealdad es como la belleza, cualquier hombre que sea catalogado como feo no me gustará automáticamente. Su fealdad tiene que cumplir con ciertas características.

Así como para algunos hombres lo mejor es un par de tetas grandes, no importa si son naturales u operadas, para mí la cara de nerd, de geek, el aire de inepto social es un atractivo. Quizás sea porque no sé bailar, porque no me gustan las fiestas, porque prefiero pasar un fin de semana viendo películas de industria independiente o de ciencia ficción. Tal vez no me guste el hombre retraído por sí mismo, sino por mi incapacidad frecuente para encontrar intereses comunes con la mayoría de las personas.

A muchas mujeres nos gusta Johnny Depp por su aire oscuro, su lejanía, su evasión consciente de los escándalos mediáticos, así compensa todo lo que le falta para tener el físico perfecto de Brad Pitt. Si a una mujer le gusta Johnny Depp los hombres que conozca podrán jugar con ella la carta de la inteligencia, sin importar cuán feos y deformes sean. Si en cambio a la mujer en cuestión la trasnocha Brad Pitt, tendrá más posibilidades de ser conquistada por un metrosexual, pero a menudo se llevará sorpresas desagradables porque se enamorará de preciosos homosexuales.

A pesar de que mi inclinación por hombres tan interesantes como Adrien Brody o Rivers Cuomo se aleja de los gustos femeninos populares, no se debe, aunque parezca, a mi constante costumbre de llevar la contraria por rebeldía o por convicción. Me gusta más la idea de conectarme con un hombre inteligente, sombrío y medianamente famoso, en lugar de andar espantando hordas de paparazzi y mujeres fanáticas, eso sin contar el miedo constante de que en cualquier momento se antojará de la estrella de turno para llevársela a la cama.

Mi gusto por la fealdad tiene sus raíces en mi infancia, en mi adolescencia, en todos aquellos episodios en los que un tonto hermoso juntó la valentía suficiente para rechazarme, apoyado en la nube de muchachitas que lo rodeaban con aire de alabanza. Pero la naturaleza es sabia, en raras ocasiones pone belleza y cerebro en un mismo cuerpo. Generalmente deposita hermosos espíritus en cuerpos poco agraciados e intrascendentes, enseñándonos a las mujeres que los feos hermosos son como los gatos sin pelo, sólo les gustan a quienes tienen la capacidad de encontrar la belleza en medio de la fealdad.



8 comentarios:

Antonio Escallón dijo...

Me gusta lo claro que tienes el tema. En mi caso es sencillo, a la vista me debe gustar su rostro y su trasero... el resto puede sumar pero al conocerla sólo pido que le guste experimentar, que no sea tan cuadriculada y que en ocasiones podamos pasarnos mucho tiempo hablando. Sencillo ¿no?

El Marqués de Carabás dijo...

Sentirse aludido por cualquiera de las razones de fealdad que señalas hace parte del conocimiento que tengamos de nosotros mismos.

Ese conocimiento nos dará la certeza de saber que la belleza es otra cosa, de las que no se ven pero que se aprecian: Un gato, por ejemplo, con pelo o sin pelo.

Miau...

Licuc dijo...

Antonio, tener claros los gustos no es necesariamente tener claro el camino hacia la pareja, de hecho ha habido hombres que no se ajustan a este esquema y que me han gustado muchísimo.
En tu caso "para gustos los colores", no sé cómo será esa cara, cómo será esa cola que te pueden tramar, sencillo parece, pero tú descubrirás que tanto lo es llevarlo al mundo material.

Marqués he ahí el quid, gustar y que nos guste.

Anónimo dijo...

Tiene usted razón, rara vez el empaque va de acuerdo con el contenido. es tan cierto que hay mujeres llenas de operaciones para aumentar su "belleza" cuando realmemte lo que deberian es aumentarse con silicona aunque sea una neurona y quedarin mucho mejor.

y tambien hay personas que al primer contacto visual no llamarian la atencion, pero que al deslumbrar con su belleza interna, intelectual se hacer irrestibles.

el concepto de belleza es diferente para cada cual

Licuc dijo...

Anónimo, es así. El equilibrio es esquivo y unas mujeres se empeñan en cuidar la imagen, otras lo interno, pero la mezcla de las dos lleva a un resultado irresistible.
Balance es la clave.
La belleza... por más bonita que le resulte una mujer a un hombre, por más brillante que le parezca, es probable que no le guste porque no es su tipo.
Es muy caprichoso el querer.

desocupaditaytonta dijo...

¡A mi también me gustan los feos!

desocupaditaytonta dijo...

¡A mi también me gustan los feos!

Licuc dijo...

Desocupaditaytonta es un gusto muy placentero.
Ví tu blog y, por lo que encontré, diría que no es lo único que tenemos en común.