martes, marzo 16, 2010

Mujeres Jedi



*La ilustración es de Santrax

Cada vez que veo un comercial de lavaplatos o detergente me convenzo de que soy una mujer jedi, me repito por infinita vez que me gustaría más combatir el Lado Oscuro de la Fuerza, antes que regalarle mi vida a limpiar la casa. Prefiero que los platos y la ropa sucia se acumulen, en lugar de perderme la lectura de un buen libro o una buena conversación con gente interesante. 

Los modelos de feminidad han cambiado poco, a pesar de que las mujeres comenzamos a trabajar fuera de casa y superamos en número a los hombres en las universidades. Los avances científicos y tecnológicos sólo nos recuerdan a diario que es más fácil cambiar el modo en que vemos películas que la forma en que pensamos, que es más sencillo inventar productos para limpiar la ropa que técnicas para sacarnos de la pobreza mental. Ante ello las mujeres jedi nos sentimos extrañas.

Disfrutamos viendo una y otra vez The Devil wears Prada no porque queramos tomar ideas para saber cómo vestirnos, sabemos bien que esas tendencias ya están pasadas de moda. Lo hacemos para admirar una y otra vez a la miserable Miranda, porque en el fondo queremos ser un poco como ella, queremos ser una mujer inteligente con poder, una dama jedi que con su intuición predice las perturbaciones en la fuerza.

Ser mujer y preferir aprender de política, de estrategias en los negocios, de economía o de ingeniería parece una contradicción, pero para nosotras es más natural gastar tiempo y dinero consumiendo información que comprando cosméticos. Si tenemos que arreglarnos para una fiesta de gala, un matrimonio o un coctel lo haremos, pero no nos preocuparemos todos los días por vestirnos como si las calles fueran pasarelas. Los tacones están bien para algunas ocasiones, sin embargo para las damas jedi, que peleamos batallas con frecuencia, se hicieron los zapatos bonitos y cómodos que nos permiten pensar en nuestro siguiente golpe, sin la distracción de los pies adoloridos.

Crecimos de un modo distinto, aprendimos a limpiar para ser capaces de vivir sin servicio doméstico, nos aburre la sola idea de tomar un curso avanzado para sacar manchas. La pasión la sentimos por las filosofías orientales, por los recovecos de las humanidades, por los misterios de la física cuántica y por los hombres.

De niñas jugábamos a las muñecas, pero preferíamos los carros y las espadas, teníamos más amigos que amigas y nos fuimos dando cuenta que ellos, los hombres tenían futuros más divertidos y amplios, por eso nunca dejamos de jugar con ellos y con sus espadas.


Esta columna también está publicada en Cartel Urbano


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11 comentarios:

acamilov dijo...

es mas facil eso hoy en dia de lo que se cree, hay todo un monton de apartos que te permiten no tener que preocuparte de temas como la ropa o la loza cuando hay lavadoras que hacen muy bien el trabajo y lavaplatos que evitan que te tengas que preocuparte de eso. Y ademas consumen muchos menos recursos que lo que uno haria haciendolo uno a mano.

Por otro lado si hay algunos temas como barrer, aspirar y eso que deben ser hechos, pero pueden ser una excelente actividad de meditacion.

Licuc dijo...

Camilo más sencillo sí es, pero basta ver televisión para recordar que acá vivimos en otro siglo.
Y para meditar yo prefiero tejer, limpiar es algo que quiero hacer rápido para que sea lo más indoloro posible.

El Marqués de Carabás dijo...

Buen artículo.

En las nuevas películas de StarWars o en las caricaturas de Cartoon Network se ve en las batallas a mujeres Jedi. Averigua más sobre sus personajes, sería interesante que continúes con esta analogía.

Licuc dijo...

Marqués algo he visto en CN, tendré que explorar esos programas. Gracias por tu sugerencia.

Juan Arellano dijo...

Mmmm Mujeres Jedi mis hijas, q les lavo los platos y la ropa mientras ellas van a la universidad, pero eso sí, limpiar la casa no me gusta... lo malo q a ellas tampoco, jajaja. Saludos.

Licuc dijo...

Juan, me caes bien. Aunque para ese disgusto que nos causa limpiar Dios creó a las adorables mucamas. Yo ahora estoy dispuesta a cambiar un poco de privacidad por limpieza creada por manos ajenas.
Tus hijas te tienen que adorar, lo sé.

ataraxia dijo...

sí, confieso que quise ser miranda priestly alguna vez.

beso grande.

ix dijo...

Nunca vi El diablo viste Prada. Tampoco vi Star Wars. Pero cuando era niña tenía más amigos niños que niñas y prefería mil veces más salir a andar en bici o jugar futbol que jugar a la cocina o a la mamá o a la sala o a esas cosas que jugaban las niñas.

Espero que ya no jueguen a eso.

Y sí, mi casa está llena de polvo y nunca se parece a las casas de mis suegras.

Tampoco creo en el servicio doméstico. Además no me alcanza.

En términos generales estoy en contra de las espadas. Prefiero las bicicletas. ¬¬

Pero son modalidades :)

Licuc dijo...

Ataraxia, Miranda es de esas mujeres que se hacen amar y odiar en el mismo segundo. Muy intensa y brillante.

Ix, son versiones distintas de un mismo estilo de crecimiento, que al final resulta en mujeres como nosotras.
Las niñas de ahora siguen jugando a eso, pero también tienen infancias más cortas, adolescencias más complicadas, no las envidio.
Quién sabe si algún día llegarán a saber lo divertido y valioso que es vivir como lo hacemos las mujeres jedi.

Javier Hache dijo...

«para ese disgusto que nos causa limpiar Dios creó a las adorables mucamas», leo. No: Dios no creó adorables mucamas ni adorables prostitutas ni adorables mulitas: lo han hecho algunos hombres. La desigualdad es una creación humana.
No me odies.

Johanna Pérez Vásquez dijo...

Tener un blog me ha enseñado a no tomarme demasiado en serio la opinión ajena. Enfurecerse por lo que dice alguien más es una pérdida de tiempo, pero sobre todo, de esfuerzo.