miércoles, abril 14, 2010

La pereza de nuestros días




Ahora que la ciencia y la tecnología nos han librado de tareas tan aburridas y desagradables como lavar ropa, platos y barrer, se esperaría que nuestras casas permanecieran más limpias o que por lo menos todos los días se hicieran grandes avances para descubrir la cura del cáncer, pero lo que veo es que cada vez somos más flojos. Yo por ejemplo lavo ropa cada 2 meses, aunque sólo tengo que sacarla de la lavadora, escogerla, volverla a meter, apretar un par de botones y sacarla hora y media más tarde.

No describiré una escena asquerosa y vomitiva detallando el percudido de mi ropa, es sólo que  tengo suficiente para lavarla cada mucho, pero la imagen de una lavadora llena de ropa sucia, esperando pacientemente para volver a estar limpia, ilustra lo suficientemente bien que la pereza se ha apoderado de nosotros.

Ahora hacer videos, tomar fotografías, grabar ruidos o canciones está al alcance de todos. Todos podemos aprender a usar Photoshop leyendo un tutorial o podemos mejorar nuestro nivel de inglés usando internet, pero la verdad es que la vida fácil sólo nos ha hecho más perezosos. He visto a personas preguntar en Twitter dónde pueden encontrar una imagen del beso oriental, en lugar de buscarla ellos mismos en Google. 

Ya no son sólo los adolescentes quienes bajan sus tareas de internet, todos somos perezosos. No es suficiente con habernos instalado en nuestros sofás y en nuestras camas para ver televisión, al haber desaparecido la necesidad de levantarnos cada tanto para cambiar el canal, ahora queremos evitarnos los comerciales porque nos da flojera perder el tiempo así. Queremos todo ya, todo fácil y si se puede gratis.

Los interruptores que encienden bombillos con sólo chasquear los dedos o aplaudir ya existen, pero nuestro desgano quiere más. Pronto nos inventaremos dispositivos que nos leerán la mente, así no tendremos que separarnos del computador para iluminar las habitaciones cuando caiga la tarde, simplemente pensaremos en un espacio más claro y como por arte de magia, aunque más exacto sería decir por arte de ciencia, la luz aparecerá. En el futuro tendremos el computador pegado a la cabeza.

Si pensara con lógica diría que cada día se venderán más productos que me facilitarán la vida, pero la pereza ¿quién me la quita? Así como todavía no existe una pastilla para adquirir instantáneamente conocimientos o mostrar perfectas habilidades para manejar maquinaria pesada, tampoco existe una que me quite la pereza de limpiar la casa, ni una que me ayude a hacer trabajos aburridos sin estarme quejando cada 2 minutos.

Algunos dirán que el mayor avance es la cápsula azul que le alargó la vida sexual a los hombres, pero también existen los preocupados por la invención de una que te dé un orgasmo sin necesidad de pareja, sólo con la compañía de un vaso de agua para tragar. Estos últimos dicen que en cuanto eso ocurra, ya nadie se interesará en el foreplay, es más muchos desistirán de buscar pareja porque ya no la necesitarán. ¿Será eso también pereza? ¿Las súper ejecutivas  preferirán comprar una dotación gigante de esas pastillas, para ahorrarse el marido que les reclama cuando ellos tienen ganas pero ellas no? ¿Se acabarán los fuckbuddies?

Mejor lo dejo aquí, tengo pereza de hacer más preguntas y mucha más de responderlas, además teniendo en cuenta que soy producto de este mundo moderno pero facilista y perezoso, dejo esta columna así porque necesito juntar ganas para cambiar las sábanas de mi cama. Para mi pesar todavía no puedo comprar telas que no se ensucien y tengo que esforzarme por encontrar un novio que me ayude a darle vuelta al colchón.

2 comentarios:

Antonio Escallón dijo...

Hay una línea delgada entre las cosas que hacen nuestra vida más fácil (la lavadora) y las que fomentan la pereza (una pastilla que te dé un orgasmo), sin embargo como toda herramienta, depende del uso que le demos.

Si alguien consigue aparatos que hagan labores repetitivas y/o cotidianas por él/ella para dedicar más tiempo a labores más productivas como trabajo comunitario, labora social y por qué no la búsqueda de la cura para el cáncer ¿está bien? yo creo que sí. Entonces según mi lectura no es que nos estemos volviendo más perezosos sino que los perezosos han sido beneficiados con las herramientas.

Finalmente, no digo que hacer pereza de vez en cuando sea malo, lo malo es volverse un perezoso improductivo.

Licuc dijo...

Antonio qué bueno que haya logrado esa reflexión con este texto, que me propuse escribir de una forma más ligera pero cuestionando todo.
Espero que el tiempo que me ahorra la alegría del hogar, o sea la lavadora, lo use en cosas realmente productivas y valiosas, espero que le pase eso a mucha gente más.