martes, junio 22, 2010

Miedos con forma de hombres


Las mujeres que les permiten a sus parejas decidir por ellas, si pueden o no tener amigos hombres, son unas imbéciles. Alguien, hace ya demasiado tiempo decretó, en su infinita y desconocida sabiduría, que los hombres y las mujeres no pueden ser amigos. Si lo tuviera al frente hoy le preguntaría ¿entonces los bisexuales están condenados a ser ermitaños?

Me enferma oír a los hombres hablando como ganaderos de sus parejas. Me erizo y me dan ganas de gruñir cada vez que escucho a alguien diciendo frases como “las mujeres no pueden ser amigas de los hombres, mi novia, por ejemplo, no tiene amigos y ay de que los tenga”. En esos momentos callo, me reprimo, me aguanto las ganas de decirles en sus caras duras que las mujeres no somos animales, pero, paradójicamente, un instinto animal, el de supervivencia, me impide andar casando peleas con frecuencia.

La culpa es nuestra, mejor, la responsabilidad es de ellas. Yo pertenezco a otro grupo de mujeres, que creció entre privilegios, sobretodo en medio de uno: el respeto. A mí nadie me enseñó que soy propiedad de alguien más, que debo permitirle a un hombre que decida si puedo tener amigos o no. Aprendí que soy libre de elegir con quién y cómo me relaciono con otras personas, del mismo modo en que los demás lo hacen, cuando sienten la necesidad y la libertad de ejercer ese derecho.

Esos hombres que se sienten más seguros porque su pareja no tiene amigos, porque el único hombre con el que tiene trato es él (ellos no consideran hombres a los hermanos ni al papá de su pareja) me dan lástima. Siento que están al nivel de los menos educados, que van por la calle calificando a las mujeres en sus narices, como si estuvieran comprando un carro o eligiendo vacas para armar un hato lechero. Empero, la responsabilidad no es absolutamente masculina.

Un hombre que crea que tener pareja es sólo estar cerca de un cuerpo que puede follar, tiene una relación con una muñeca inflable. No importa si la muñeca, habla piensa, camina y respira. La calidad de muñeca se la gana una mujer cuando le permite al hombre que tiene al lado, tratarla de ese modo. Si una mujer le cuida los miedos a su pareja, él no se enterará siquiera de que ella tiene otras necesidades. Nunca sabrá que muchas veces se acerca a otros hombres porque le hacen falta cosas que él no puede darle. Su hombre, paradójicamente, tampoco vivirá tranquilo, desconfiando de todos los pantalones que se le acercan a su propiedad. 

Una mujer grande y amplia, de aquellas que nunca sacia su hambre de mundo, de conocimiento y de humanidad, rara vez tendrá suficiente con un solo hombre. Este tipo de mujer necesitará rodearse de muchas personas, la mitad, según dicen las estadísticas, serán hombres, en ocasiones más y en otras menos. Un hombre inteligente, valiente y constante que tengan la fortuna de relacionarse con una de ellas, aprenderá pronto que debe estar agradecido porque ella no le exige que sea su todo, que sea su mundo. Un hombre brillante descubrirá pronto que ella es como es, gracias al contacto que tiene con todas y cada una de las personas que la rodean. Un hombre brillante y sensible notará, además, que ella está con él y sólo con él, que los compromisos que han hecho entre los dos no los romperá porque para ella la lealtad y el honor son sagrados. 

Hombres como el que acabo de describir, esos que están seguros de que las mujeres que tienen al lado están con ellos porque los aman, porque no quieren estar con nadie más, porque con ellos tienen la libertad necesaria para seguir creciendo, son los que permito que se crucen en mi camino. Los otros, los otros son sólo bultos de huesos, carne y sangre, con derecho a la vida pero no a mi más profunda compañía. 

3 comentarios:

Mema dijo...

Me gusta.
te paso el mio,
princesasamaria.com

Caló dijo...

Y sabes que pasa al final sin proponercelo se quedan solas y sin novio...ingrimas.

Los novios pasan los amigos quedan.

Que al amor sin libertad no te joda niña.

Licuc dijo...

Mema, gracias. Chévere que ahora tengas dominio propio.

Caló, justamente mi punto. Pocas relaciones tan duraderas como las amistades verdaderas y profundas.
Es bueno verte por acá. :)