jueves, noviembre 24, 2011

Virgen de aeropuerto


Teniendo la capacidad de encontrar concentración en múltiples espacios – centros comerciales, salas de espera de consultorios, cafeterías repletas, bibliotecas atestadas de intelectuales pavoneándose –, seguía sin haber colonizado uno que se le había convertido en habitual.

La sucesión de movimientos, el armado y desarmado de maletas, la habían disfrazado de pirinola y poco sabía cuánto más duraría. A veces, algunos días le parecía que la rutina estaba a punto de tocar el timbre, empero luego se distraía de modo pueril con los pájaros, siempre abundantes en la tierra de los ladradores seriales.


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