martes, enero 03, 2012

No todo puede ser New York: Boston - 7

Viene de aquí.

Y entonces vino el frío

Tener tiempo para perderte a propósito y luego encontrarte hace parte de las vacaciones, no importa si te vas durante quince días o sólo te escapas el fin de semana. Entonces jugamos a seguir la punta de nuestros pies y a admirar el metro de Boston con sus vagones brillantes, impecables, llenos de sillas acojinadas y adornados con guías vivos uniformados elegantemente.

Ya en el campus de Harvard comprobamos que la magia se pierde cuando estás bajo la lluvia insistente, mientras el frío constante te acecha y pasas cerca de un grupo que toca música andina en alguna esquina. Los zapatos mojados te recuerdan que a esa universidad rimbombante también la afectan las leyes de la física. La irritabilidad de las manos desensibilizadas te devuelve la consciencia de lo maravillosas que son las siestas.

De regreso en esa cama doble, mullida y vestida de blanco, nos sumergimos en sueños profundos, aparentemente ausentes de imágenes surrealistas, preparándonos para lo que sería el recorrido nocturno.

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