viernes, marzo 30, 2012

Al eco vivo


Ustedes, lectoras y lectores, ya deben saber o imaginar que adoro hacer chistes acerca de realities televisivos y que creí, desde que lo conocí, que el canal de cable Hallmark era un socio de una fábrica productora de pañuelos desechables, porque la mayoría de las películas que pasaban buscaban que las televidentes terminaran llorando estrepitosamente luego de ver cómo una “tragedia humana” se resolvía con benevolencia. Y como era de esperarse ahí comenzaba a cocinarse un chiste acerca de mí.

Sé que en algún lado, España, Colombia, República Dominicana, o quizás en los tres, existió un programa que buscaba conectar a la gente con familiares desaparecidos. La iniciativa no era mala, lo deplorable era el show que armaban con primeros planos, para exagerar ojos y labios hinchados, cada vez que alguien se emocionaba al encontrar un tío perdido o una nana que vivía en un pueblo remoto. Justamente, por el modo en que lo presentaban, siempre cambiaba el canal cada vez que lo encontraba, por lo tanto nunca imaginé que iba a terminar involucrada en una situación similar.

El mes pasado, luego de mucho posponer, publiqué la entrevista que le hice a Nora DiPardo, una de las personas que trabaja en la librería 5 Esquinas en Buenos Aires, y yo, que tengo tantas dudas cuando paso de una acción a la otra, por temor a sus repercusiones, me demoré otro tanto en avisarle que la entrega estaba lista. Como era de esperarse alguien se me adelantó.

El bot de Google que últimamente ha estado muy activo visitando mis blogs, actualizó su base de datos y permitió que algún familiar al que Nora no veía hace más de treinta años la ubicara gracias a la red. Me acabo de enterar de todo esto porque sólo hasta esta semana le escribí contándole que la entrevista ya estaba publicada, creyendo con ingenuidad que muy pocos me leían, sin embargo su correo agradeciéndome las consecuencias de mi trabajo me recuerda que siempre te leen los cercanos, los necesarios, los que te acompañan, los que te comprenden, los demás… los demás simplemente no importan.

Estoy contenta, contenta con una alegría bonita, sencilla, necesaria, me siento luminosa con una emoción que creo debo compartir con ustedes, con las poquitas y los poquitos que construyen mi eco vivo, con quienes ponen un poco de tiempo acá para entretenerse y para hacerme sonreír con sus reacciones, porque la mayoría de las veces es así. O sea, gracias.


2 comentarios:

foobausch dijo...

que linda persona eres

Johanna Pérez Vásquez dijo...

Gracias por el halago.