martes, marzo 13, 2012

Mujeres de ojos grandes y Maridos, dos libros para despertar mujeres

A veces encuentras a alguien que te lleva de la mano hasta el lugar que necesitas, otras un acompañante muy especial es testigo de tus descubrimientos. Uno de mis hallazgos más recientes tiene algo viejo y algo nuevo.

Hace años, una cómplice de lecturas me prestó un libro de Ángeles Mastretta que no logró fijar su título en mi memoria, sin embargo me dejó con ganas de más… algo inasible.

Estando en una librería, varios pesos después del presupuesto acordado para la compra de caprichos nuevos, me encontré con dos partes de una serie, concebida por esta escritora, que me obligaron a pedir ayuda para ser capaz de evitar una compra compulsiva.

Las páginas de Mujeres de ojos grandes funcionan como bálsamo para las almas de quienes se sienten menos respetables por haber tenido un amante o en esos momentos cuando la vida doméstica cubre con una bruma espesa al amor profundo; también pueden servir como recordatorio de que los quereres saben mucho mejor cuando se apoyan en las imperfecciones comunes que en las cualidades, que sólo son posibles en cuentos de hadas.

La autora, usando lenguaje sencillo, deja claro que comprende los enamoramientos simultáneos, que ocurren dentro de un mismo corazón, y que ha recorrido sin mapas los laberintos de los quereres singulares, fragmentos como “Magdalena era un pan, un árbol, una espada. Era generosa, íntegra, valiente, perfecta y si ella alguna vez le había dicho a alguien te quiero, ese alguien debió postrarse a sus pies.” y “Estaban siempre en peligro, siempre perdiéndose. Primero de los demás, luego de ellos.”, lo demuestran con maestría.

Ángeles Mastretta, feminista brillante y femenina, inspira, a través de la narración de anécdotas de tías, primas y madres, razones para agradecer el haber nacido en una época llena de libertad y posibilidades, convirtiéndose, sin proponérselo, en un verdadero libro de autoayuda cara, es decir literatura destilada que acompaña experiencias personales complejas y frecuentes, sin usar lugares comunes ni sentido del humor tibio.

Si quedan dudas acerca del potencial de este libro mi sugerencia es bajarlo de aquí y leer un solo cuento, quizás el de la tía Jose Rivadeneira, ya que sus partes no son secuenciales mas sí de calidad pareja.

Corolario: También es apto para hombres, corren el riesgo de querer leerlo completo.

Aunque sepas cómo curar tu corazón cuando está roto, siempre apreciarás cualquier paliativo disponible, incluidas lecturas, del que puedas echar mano cuando sea necesario, más si es como Maridos.

Siguiendo, abiertamente, con la línea de Mujeres de ojos grandes, a pesar de los cambios que se perciben en los elementos usados para contar historias, que en este caso incluyen un cuento breve que apuntala el conjunto, una narración más extensa que las demás ─quizás califique como novela breve─, títulos y escenas independientes, intercaladas; este libro señala las trampas de la convivencia y los disfraces que usa dependiendo de las características de las parejas que eligen esta aventura.

Maridos, durante algunas páginas, se hace presente casi de forma palpable, adoptando la figura de amiga sabia, justo la que deseas te acompañe cuando estás por tomar una decisión que tiene la permanencia en un extremo y la huída en el opuesto, ese momento en el que necesitas una explicación detallada y libre de prejuicios de porqué es mejor obviar infidelidades y tropiezos varios, que adornan relatos de amor tan intensos como memorables.

Efectos secundarios de la lectura de este libro incluyen llanto convulsivo, si coincide con etapas altamente sensibles, antojo de escuchar boleros, ojalá en la voz de Chavela Vargas, sensaciones candorosas acerca de la comida casera y convencimiento de que ningún final es definitivo.

Maridos también es apto para hombres, especialmente para los que comulgan a diario con su sensibilidad, además de ser perfecto para despertar a aquellas que aún no están listas para encarar que “una buena parte del amor eterno huele igual y dura tres meses”.

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