jueves, marzo 07, 2013

Día 7


En el día 7 la tentación me vuelve a acechar. Mis demonios internos aún no han pasado suficiente hambre como para debilitarse, sin embargo este tiempo de silencio me ha servido para reconocer las otras formas de pueden adoptar, por ejemplo cuando se visten de una ansiedad ridícula que me empuja a revisar mi correo electrónico cuando sé que nadie está por escribirme. Y esa es sólo una de las muchas formas que tienen de alejarme de actividades realmente importantes como meditar o de otras prescindibles, aunque útiles, como limpiar cada tanto la casa.



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