miércoles, mayo 08, 2013

A conocer


─Pero usted fue allá ¿por trabajo, de vacaciones o porque tiene familia, amigos…?
─Fui a conocer.

No me pregunten cómo porque no sé dar respuestas exactas. 

Cuando me preguntan ¿cómo hago lo que hago, cómo logro mezclar varias veces la diversión y el trabajo? la respuesta con frecuencia es “no sé”. En esos momentos soy como ese tipo al que le preguntan ¿dónde queda el restaurante? y responde “puro al frente de la iglesia” cuando en realidad queda en diagonal, un poco más allá, no en la esquina sino doblando. 

Sólo sé mirar, observar, por eso, en parte, me gusta tomar tantas fotos, así luego no haga nada con ellas, así luego no las edite, ni las publique ni las remire, sólo a veces cuando me da por hacerme un poco de daño.

Hacer fotografías te obliga a mirar, a encuadrar, a sustraer, a concentrarte, a enfocarte, a dibujar con la mirada, a organizar todo de un modo distinto, uno que cuenta, que relata, por eso detesto a esos turistas infantiles que sacan fotos a lo loco sólo para decir “ahí estuve”, cuando en realidad nunca estuvieron. Sólo llevaron un saco de carne y huesos a un lugar donde siempre estuvieron pensando en la envidia que le darían a Ricardo, el tipo de la oficina, cuando se enterara de que no había visto la estatua, el monumento o la ola que ellos sí vieron, que ellos sí visitaron. 



No, yo no tomo fotografías para que la gente diga “ah sí, muy bien, ahí estuvo, es mejor que nosotros” no, yo tomo fotografías para ver el mundo de otro modo, para pensar, para escuchar, para sentir, para revelarme eso que casi nunca es evidente, ni para mí ni para los otros.


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