lunes, mayo 06, 2013

Si quieres escribir y no puedes hacerlo entonces necesitas viajar

Este no era mi caso. No sé qué es eso del temor a la hoja en blanco, quizás porque hablo en demasía. Me basta con pensar que el papel es otro par de orejas dispuestas a escucharme para que al sentarme a escribir desaparezcan las posibles preocupaciones de qué decir. Mis miedos suelen ser otros. ¿Sonaré convincente? ¿Me gané el derecho a decir esto? ¿Le haré bien o mal a alguien al escribir su historia?, pero eso de ”quiero escribir pero no puedo” no me describe.

Hace varias semanas, no sé cuantas porque con el miedo creo que también se me fue un poco la noción del tiempo, un amigo me preguntó qué hacer ante la imposibilidad de escribir. Dijo algo acerca de cómo, según él, puedo darle algunos consejos con cierta autoridad ahora que vivo de escribir. 

Su comentario me hizo reír para adentro pero no hizo que me sintiera mejor que alguien ni más exitosa, sólo me hizo gracia ver dónde estoy después de creer y de sentir durante tanto tiempo que eso de querer vivir de escribir era una locura, un acto temible, imposible, algo que seguro yo nunca lograría. Un momento después de mi carcajada interior le dije: viaja, no importa a donde, simplemente viaja, porque cuando viajas el mundo, la vida se ve de otro modo. Tú cambias, todo cambia y del cambio siempre surge algo, siempre hay una opinión, siempre hay algo para decir, así sea sólo “no quiero que las cosas cambien, quiero que todo siga igual”.


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