miércoles, abril 22, 2015

Los vestiditos



Alguna vez le oí decir a un asesor de imagen que si uno iba a comprar un vestido de baño tenía que hacerlo en Río de Janeiro. A su juicio sólo valía la pena gastar plata allá en atuendos de playa porque los diseñadores locales son alucinantes. Luego, de los cariocas oí comentarios como “si lleva un bikini grande es turista” y sí. En la playa se ve a mujeres con chiritos que parecen pura lencería para noches de pasión incontrolable. Triángulos de tela diminuta que más que incitar a la imaginación proponen un juego de “una los puntos”, sin embargo no entiendo porque se dice tan poco de los vestidos de diario, los de salir a la calle.

Las cariocas, tengan la forma que tengan se visten con telas de diseños hermosos. Rayas, flores, figuras abstractas, no importa la talla ni la edad, se envuelven con dibujos que no he visto en ningún otro lado. Me parece hermosa esa actitud de “vamos a adornarnos”. En Sao Paulo no he visto mucho. Apenas llevo unas horas, pero en un lugarcito donde venden comida árabe de muerte lenta, entraron dos mujeres y una ya parecía una muñeca. Llevaba un vestido lindo, con la naturalidad que las bogotanas nos metemos en pantalones que deforman el cuerpo. 

¿Por qué carajos nos ponemos tan pocos vestidos? Si hasta nos tratan mejor cuando llevamos falda, casi, casi como si estuviésemos embarazadas.

8 de abril de 2013