domingo, abril 10, 2016

Instrucciones para conocer al amor de su vida

Es bien sabido que Cupido es un dios caprichoso y juguetón, por eso para atrapar alguna de sus flechas y dirigirla en  el sentido deseado es necesario hacer algunas trampas. Lo primero será asegurarse de tener un día malo, preferiblemente de mierda, pues la vida sólo premia a quienes se arriesgan en serio y esas personas son las mismas que muchas veces se sienten derrotadas justo antes de recibir la recompensa, por lo tanto este procedimiento tendrá mejores resultados si se completa un día de esperanzas rotas o miedos abundantes.

Lo que sigue es ir a Berlín en los primeros días de la primavera, salir de casa sin abrigo y buscar la estación de tren Ostbahnhof, famosa por producir historias románticas del tipo Before Sunrise. Allí él o la interesada deberá esperar hasta que se haga de noche, ojalá en un momento en que el servicio de transporte público sea caótico e intermitente.  Luego, cuando el frío sea insoportable, deberá tomar el primer tren disponible para hacer tiempo y calentarse mientras es la hora de llegada de su tren definitivo, ese que lo llevará a su sucucho en las afueras de la ciudad.

Antes de abordar el vehículo conviene elegir a una pareja potencial en la plataforma, pero, contrario a lo que se creería, las sonrisas no son aconsejables. Si el extraño que luego será padre o madre de sus retoños le mira de vuelta, evite lucir afable o accesible, en cambio mírele como si fuera responsable de todas las desgracias de su día. A continuación entre al vagón vacío junto al personaje escogido. 

Asegúrese de elegir un lugar en que pueda verle la cara de frente, luego, con aire soberbio, busque en sus bolsillos o en su cartera el aparato sin batería que usa para escuchar música. Este detalle es de importancia suma. Es necesario que olvide cargar con energía su reproductor de mp3 o su teléfono celular, pues si está funcional la otra mitad de la historia podría echarse a perder.

Con el aparato de música en sus manos, proceda a ponerse los audífonos para hacer como que va a oír su canción favorita, esa que siempre logra levantarle el ánimo. Al comprobar que no podrá completar esta acción putee y haga un gesto de rabia para que el que será el amor de su vida pueda burlarse de usted. Acto seguido intente desenredar el cable de los audífonos con toda la torpeza de la que sea capaz, esto hará reaccionar a su futura pareja y entonces usted podrá lanzarle el accesorio exigiéndole que lo ponga en orden en lugar de hacerse el divertido. 

Las instrucciones siguientes deberán ser seguidas por la otra parte.

Con los audífonos en sus manos, palmee el lugar vacío a su lado para que el dueño o dueña del accesorio se siente allí. Advierto que quizás sienta repulsa, vergüenza o miedo, sea como fuere aguante la emoción que surja, pues este paso es imprescindible para el florecimiento del romance.
Cuando termine de desenredar el cable de los audífonos, entréguelos al dueño mientras le mira con cara de quierobesarteyamismo. Su contraparte sabrá que es momento de esquivar sus labios para refugiarse en su pecho, a lo que seguirá una fase de caricias tipo mascota que calmarán a la víctima de un día malo.

Llegada la calma será necesario dar besos dulces, inocentes e inolvidables, de preferencia durante el recorrido completo del tren, desde Ostbahnhof hasta el destino de cualquiera de los dos y de nuevo en dirección inversa. 

La charla llevará a una propuesta: caminar en medio de la noche a través del bosque oscuro para llegar donde vive uno de ustedes. El invitado, yendo en contra del sentido común, pero siguiendo su intuición, se adentrará en un camino largo y silencioso que llevará a una casa enorme, con patios, terrazas e innumerables habitaciones y que se alza en un punto donde la visión de venados y zorros es algo cotidiano. El camino, que debe recorrerse dando besos simultáneamente, se transformará en un evento bisagra, que marcará el fin de una etapa, el comienzo de otra y uno de los escenarios de una historia que de tanto ser contada ahora es leyenda urbana. 

1 comentarios:

Diana Coronado dijo...

Muy bonito Lady, se lo estoy leyendo a la giraffe !!