jueves, octubre 20, 2016

Diario de la locura – De hijos y maridos ricos

Violeta
Entonces, ¿no puedes escribir esa historia?

Johanna
No, no puedo.

Violeta
¿Qué te bloquea?

Johanna
No sé, quizás que me veo tan parecida a la protagonista que para terminar de escribirla siento que tengo que ponerme en el papel de pitonisa y pues… no me gusta, no quiero imaginarme futuros posibles que tal vez me resulten trágicos. Ya sabes cómo es eso.

Violeta
Sí, como cuando tenías miedo de terminar de escribir tu historia con Iván por miedo a que terminara mal.

Johanna
Exacto.

Violeta
Y entonces ¿qué vas a hacer?

Johanna
Sólo sé que si la historia me persigue una y otra vez es porque quiere que la cuente.

Violeta
Entonces empieza por decir en qué te pareces a la protagonista para ver si así avanzas.

Johanna
Ok, empecemos entonces. Tenemos la misma edad y los mismos temores.

Violeta
¿Cuáles son esos temores?

Johanna
Morir solas o bueno, no solas pero sí con un montón de gatos al lado.

Violeta
Como la loca de los gatos de los Simpsons.

Johanna
Tal cual. Creo que es por eso que me he resistido a dejar que un gato me acompañe.

Violeta
No te vayas por las ramas.

Johanna
Tienes razón. Bueno, me da miedo morir sola, rodeada de gatos pero también me da miedo odiar.

Violeta
¿Odiar?, ¿odiar a quién?

Johanna
A todos, a todo, pero especialmente a mis hijos.

Violeta
Pero si tú no tienes hijos.

Johanna
Bueno pero si los tuviera me daría miedo odiarlos.

Violeta
¿Por qué los odiarías?

Johanna
Hay una entrevista que le hicieron en Perú a Ángeles Mastretta.

Violeta
Ajá.

Johanna
En ella dice que uno de sus libros se lo dedicó a uno de sus hijos porque casi no la deja terminarlo, la interrumpía tanto que empezó a odiarlo, o por lo menos así recuerdo esa entrevista.

Violeta
Voy entendiendo.

Johanna
Sí, si no tuve hijos antes fue por razones muy valederas, era muy chiquita, no había terminado la universidad, no había viajado, no había vivido sola, no me había acostado con varios hombres, pero ahora ¿qué?, ahora ¿cuál es la excusa?

Violeta
A ver ¿cuál?, dime.

Johanna
La excusa, el cuento que me echaba hasta hace un tiempo era que no iba a poder hacer todo lo que quería si tenía hijos, que tenía libros muy importantes para escribir, viajes muy importantes para hacer pero entonces, como en una película de Alfred Hitchcock todo dio un giro que no me esperaba.

Violeta


Johanna
Sí, tuve los supuestos trabajos de mis sueños y no sentí nada, tuve tiempo para escribir y no escribí, bueno, escribí un libro y escribirlo me hizo darme cuenta de que tenía más tiempo y más energía de la que creía. Luego vino el duelo.

Violeta
¿Duelo?, ¿duelo por qué?

Johanna
Porque nadie… bueno, porque sólo 4 personas quisieron comprar mi libro. Ese duelo me llevó a hacer algo que no planeaba, a diseñar una baraja…

Violeta
¿Por qué te callas?, sigue.

Johanna
(Suspiro) Pues porque digo que esa baraja es otro bebé pero yo sé bien que no lo es. Mira, mis dudas y mis culpas comenzaron cuando al final de la universidad no me fui a estudiar a otro país, no inglés ni postgrado ni nada, seguir aquí como en una inercia tonta y rancia.

Violeta
¿Qué esperabas entonces?

Johanna
Al príncipe azul, al hada madrina, al marido perfecto, qué se yo, todo eso y nada de eso. Quería irme sí pero aunque me costó me di cuenta de que no quería hacer ningún postgrado. Después de 20 años de estar estudiando estaba harta, lo que quería era viajar.

Violeta
Pero al final viajaste, ¿no?

Johanna
Viajé, sí, pero eso me llevó a otro vacío.

Violeta
Pero espera, ¿qué pasó con el perro?

Johanna
Ah sí, el perro, Copito se llamaba. El asunto es que cuando estaba en la universidad mi abuelo ya se había muerto y era él el que se encargaba de Copo. Yo no lo cuidaba, era responsabilidad de él y yo me sentía muy cómoda con esa situación, pero cuando él ya no estuvo más tuve que decidir, o me llevaba el perro otra vez para mi casa, para un apartamento donde vivía con mi mamá y donde iba a estar todo el día solo, o lo dejaba en donde estaba, en donde nadie se hacía cargo de él, en donde salía cada vez que podía porque a todos nos daba pereza sacarlo a pasear… el pobre estaba sordo porque nunca sube cómo protegerle los oídos porque….

Violeta
En resumen te sentiste mala madre.

Johanna
Totalmente, sentí que lo estaba haciendo sufrir por puro gusto para no enfrentar la alternativa.

Violeta
¿Y cuál era?

Johanna
La que tomé al final, sacrificarlo. Más de uno me cayó encima por haberlo hecho, por eso prefería no volver a tocar el tema con casi nadie y tuvieron que pasar años antes de que pudiera hablarlo sin que se me encharcaran los ojos… (Suspiro)

Violeta
¿Y cómo se conectaba esto con la maternidad y con el marido rico?

Johanna
Por las culpas, se conecta por las culpas

Violeta
Ah, sí las benditas-malditas culpas.

Johanna
Sí, me decía primero que había matado un perro para viajar, para irme a vivir fuera del país apenas me graduara y no lo hice, luego viajé y aunque me gustó no fue lo que imaginé…

Violeta
Y por eso te sientes mala madre, porque pusiste tus sueños por encima de un hijo-perro.

Johanna
Eso, eso mismo.

Violeta
Pero sigo sin entender la relación que tiene esto con el marido rico.

Johanna
Pues que ahora que ya hice todo lo que quería hacer, que ya me convertí en la persona que quería ser cuando estaba en la universidad sigo sintiendo que me hace falta algo. Veo a mujeres exitosísimas, ejecutivísimas que “crian” hijos y me pregunto, si ellas, con todo lo ocupadas que están pueden ¿por qué no voy a poder yo criar hijos y seguir escribiendo, seguir diseñando y haciendo todas las cosas que me gustan?, pero entonces está el tema de la plata.

Violeta
¡Y entra otro factor en la ecuación!

Johanna
Sí. Una cosa ha sido mantenerme yo, viajar yo, correr con mis gastos yo, pero no me miento, a veces no soy capaz con todo y me toca pedir financiación en el banco mamá, algo que me hace sentir miserable, como si tuviera 5 años de nuevo, y viene la pregunta: si no soy capaz de hacerme cargo de mis gastos ¿cómo coño voy a mantener a un muchachito? Además yo no quiero ser madre soltera, qué pereza. De tener un hijo me gustaría lo que nos gustaría a todas las mujeres, ser la madre que nunca tuve, darle lo que nunca recibí.

Violeta
¿Y qué le darías?

Johanna
Un colegio al aire libre, es más, no me gustaría criarlo aquí, me gustaría criarlo en Europa, en Alemania o en Austria, en uno de esos países donde te pagan para criar niños, allá donde puedes enviarlos a un jardín al aire libre para que sean guerreritos desde chiquitos, me gustaría ser una nómada digital, poder trabajar en los temas que amo por internet para estar con mis hijos cuando sean pequeños y trabajar por horas, luego cuando estén más grandes me dedicaría de nuevo más a mi trabajo. Que recuerde nunca soñé con tener mucama, niñera, empleada o qué se yo para que críe a mis hijos pero como tengo un historial lamentable de relaciones de pareja ese parecía ser el futuro.

Violeta
¿Parecía?

Johanna
Sí, últimamente he sacado tanta mierda de mi vida que por momentos me siento como súperheroína, como que puedo hacer lo que se me dé la gana.

Violeta
¿Y eso cómo cambia las cosas?

Johanna
Pues a veces llego a creer que sí, que no voy a tener que criar hijos sola y que por lo tanto no tendré que trabajar como mula para que una desconocida los cuide, que mientras mi amorcito trabaja voy a estar yo en el nidito viendo por nuestros retoños.

Violeta
Ay, qué ternura.

Johanna
En lo cínica se te nota que eres un invención mía. Pero sí, es así. Luego me atacan otros miedos.

Violeta
Nunca descansan los condenados.

Johanna
Nunca. Vienen entonces los temores acerca de que se me acaba el tiempo, que NE-CE-SI-TO ser madre antes de los 40 porque de lo contrario los chicos van a nacer enfermos y deformes, que me voy a sentir culpable por no haberle dado nietos a mi madre antes y que por eso se va a morir sin haberlos disfrutado lo suficiente.

Violeta
Pero mira que eres buena para autobardearte.

Johanna
No tienes ni idea. También he pensado en que yo voy a querer vivir hasta los cien años para disfrutarlos, que si hubiera quedado embarazada antes esto no estaría pasando, que ya los habría disfrutado un poco y que luego no estaría tan cansada para criar…

Violeta
Pero espera un momento, ¿de veras te arrepientes?

Johanna
No, para nada, o sea, la biología es innegable, un hombre puede tener hijos hasta que se muera, así se muera de ciento y pico pero por favor no me pidas que me embarace a los 90, pero arrepentirme de haber ido sola a Praga, a Hallstatt, a Salzburgo, a Río ni por el putas (risueña). No sabes lo feliz que fui recorriéndolas, sintiéndome yo, sintiéndome libre y la verdad no me veo dejando de viajar sólo porque soy mamá.

Violeta
Mmm, como lo veo la solución está afuera.

Johanna
Sí, sospecho lo mismo. Vivir afuera, criar afuera, ahora sólo me falta el marido rico.

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