martes, febrero 21, 2017

¿Artemisa o altamisa?, esa es la confusión

Casi desde el primer taller que dicté me han hecho esta pregunta y yo, antes de sentirme como Luke Skywalker cuando Darth Vader le dice “yo soy tu padre”, iba por el mundo, como Luke, creyendo que sí, que la artemisa era una y que la altamisa era otra y que todo estaba muy bien, que la diferencia entre una y otra estaba clarísima, por lo que tenía un asunto menos del qué preocuparme. Todo iba bien hasta que un día…

Ya adelanté parte de la respuesta. Si me siento como niña a la que le acaban de decir que es adoptada, después de pasar años creyendo que papá y mamá eran eso, papá y mamá superhéroes y semidioses, es porque descubrí que la artemisa no era lo que creía. Para entender este enredo es necesario que cuente cómo lo descubrí. Todo empezó con un taller que di de plantas para dormir y soñar.

En el evento en el que me estrené como aprendiz de herbolaria di información acerca de la artemisa creyendo que me refería a la Artemisia vulgaris. Estaba convencida de que era así porque había consultado el libro de Plantas y recetas mágicas de María Elvira Molano Bravo y Botánica Oculta de Paracelso. Semanas después, en la casa de mi abuela, descubrí que llevaba años ignorando una planta muy apreciada por una tía: una “artemisa”. La confusión de nombres comunes apenas empezaba. 

Mi tía, devota de los efectos de la planta que, según ella, le calma todos los malestares cuando la consume en infusiones, recibió de su parte el nombre de pronto alivio, planta que existe, que es llamada comúnmente así, pero que se relaciona con la Lippia alba o Lippia lantanoides. Mi abuela, por el contrario, siempre la llamó artemisa, pero me explicó que también se la conocía como aroma, sorcilicio o planta de las 7 suertes, además, dice ella, es conveniente tenerla en lugares donde se busca que los visitantes se sientan cómodos, un negocio, una sala de reuniones por ejemplo. La información del nombre común la corroboré más tarde, a través de una yerbatera de la plaza del barrio 7 de agosto, en Bogotá, que también llamaba artemisa a esta planta de olor cítrico y hojas parecidas a manos extendidas. La yerbatera también me regaló unas flores de altamisa, que me sirvieron para aprender a diferenciar una especie de la otra y que durante un tiempo creí que eran de Artemisia absinthium. Luego de publicar este artículo por primera vez otra yerbatera, que vio las fotos que lo acompañan, me indicó que en realidad correspondían a la especie Ambrosia cumanensis.

Hasta aquí todo muy bien pero todo muy inexacto.

Paseos herbales urbanos


Soy fanática de visitar mercados y de recorrer jardines botánicos cuando viajo, pero cuando las circunstancias me tienen alejada de aviones y geografías extranjeras tampoco me limito, simplemente uso lo que tengo a mano, jardines urbanos en este caso.

Muchas personas creen que para aprender de plantas es necesario buscar a un chamán magnífico que te lleve a la selva y te haga tomar pócimas raras. Todo eso está muy bien, pero no es mi camino ni es la única forma de aprender del mundo vegetal, para empezar es suficiente con observar, tocar, siempre con respeto, y cultivar algunas plantas en casa. Mi siguiente paso, por lo tanto, fue salir a explorar el barrio con el objetivo de ver vivas las plantas que antes había visto cortadas.

Después de un rato de caminar haciendo un trazado raro, saludar gatos y descubrir algunos caracoles di con las plantas que me interesaban, la alimonada y la amarga, artemisa y altamisa. Seguí maravillándome con sus olores y con la diferencia de sus flores. Las flores de la artemisa son, si tienes la suerte de verlas, pequeñas y de color púrpura pálido, mientras que las de la altamisa son verdes, menos llamativas y nacen en espiga. Las hojas, en cambio, para quien no las conoce bien, pueden ser iguales, pero no. Debajo pongo una foto para mostrarlo mejor.

hojas de pelargonium odoratissimum a la izquierda y de ambrosia cumanensis a la derecha
A la derecha una hoja de Pelargonium odoratissimum (artemisa, sorcilicio o geranio aromo) y a la derecha una hoja de Ambrosia cumanensis (altamisa o ajenjo).

Los colores de las hojas como se ve también son distintos. Las hojas de la altamisa son de lo que se llamaría un verde cenizo, más apagado, en cambio las de la artemisa son de un verde vistoso, brillante. Hasta aquí todo muy bien… o muy mal.

Después de pedirles permiso a los elementales de las plantas para llevarme algunas de sus hojas, las fotografié e incluso me inventé una mezcla herbal para trabajar con sueños. Sus ingredientes principales son romero y artemisa. La probé junto a otras personas y sus resultados nos maravillaron. Así, enamorada de esta planta, llegué al jardín herbal del jardín botánico José Celestino Mutis.

hojas de ajenjo o altamisa Ambrosia cumanensis
Hojas de Ambrosia cumanensis conocida como altamisa o ajenjo.
flores de ajenjo o altamisa Ambrosia cumanensis
Flores masculinas de Ambrosia cumanensis conocida como altamisa o ajenjo.

Reconocimiento botánico


Una de las tareas que se debe completar para identificar una especie es consultar libros, pero no es suficiente. En algunos, a pesar de toda la buena voluntad y del trabajo juicioso de los editores, se cuelan errores que hacen difícil el estudio. *Tengo, por ejemplo, uno en el que fotos diferentes de manzanilla dulce son catalogadas simultáneamente como Matricaria chamomilla y Anthemis nobilis, cuando en realidad son distintas, sobre todo en las hojas. Este error es común y también contagió a Wikipedia durante un tiempo, por eso es necesario, en lo posible, visitar jardines botánicos y herbarios para salir de dudas. *Corrijo: Después de consultar el Vademécum de plantas medicinales colombianas, el libro El milagro de las plantas: Aplicaciones medicinales y orofaríngeas y de visitar otra vez el Jardín Botánico José Celestino Mutis encontré la manzanilla amarga o manzanillón como Tanacetum parthenium.

Siguiendo este consejo me paseé por el jardín herbal que, a la entrada, tiene varios ejemplares de artemisa. Me arrimé para ver la etiqueta y leí esto: Aroma (Pelargorium aromatissimum), saqué mi libreta y apunté, y seguí tan tranquila. En mi cabeza me expliqué que por existir al menos dos sistemas vigentes de clasificación botánica este era otro de los nombres latinos o científicos de la querida artemisa. Estaba muy mansa pero la tranquilidad sólo me iba a durar unas semanas.

Ficha de identificación del aromo, alias artemisa en el jardín herbal del Jardín Botánico José Celestino Mutis.

hojas de aroma, artemisa, citronella, sorcilicio o geranio aromo Pelargonium odoratissimum
Hojas de Pelargonium odoratissimum conocida como artemisa, citronella, sorcilicio, aroma o geranio aromo.

flores de aroma, artemisa, citronella, sorcilicio o geranio aromo Pelargonium odoratissimum
Flores de Pelargonium odoratissimum conocida como artemisa, aroma, citronella, sorcilicio o geranio aromo.

Aprender para enseñar


En realidad creo que es imposible enseñarle algo a alguien. Soy de la opinión de que sólo puedes ofrecer información, herramientas y oportunidades para que quien quiera transforme todo eso en conocimiento propio, pero como también intento ser responsable, estudio tanto como puedo antes de dar una charla. Y fue preparando la primera charla que di en el jardín botánico, que entré en crisis.

Tenía todo muy bien armadito. Los apuntes de la lavanda, el texto del romero y el de la menta, pero cuando llegué a la artemisa, oh, por, Dios. Colapsé. No intento pasarme de dramática, es que en realidad, cuando a uno le interesan tanto las plantas es así como se siente. Sentí que me habían dado un golpe invisible pero fuerte. Después de revisar algunas de las fuentes que uso para confirmar o corregir nombres comunes y científicos tuve que aceptar el error que había cometido.

Lo que yo llevaba, años ya, llamando artemisa en realidad era un geranio, o sea que ni siquiera pertenecía a la querida familia de las labiadas. Es pariente de plantas geraniáceas, conocidas por sus usos ornamentales más que medicinales PERO que según el Vademécum de plantas medicinales del Ministerio de Salud de Colombia (2008) también es familiar de la especie Pelargorium sidoides, usada para tratar infecciones respiratorias y equilibrar el sistema inmune, dato que me alivió un poco, pues me mostraba que en todos los grupos botánicos hay especies con fines medicinales. El alivio, sin embargo, fue corto. Yo quería que la artemisa fuera la Artemisia vulgaris de la que tanto había leído, pero no era. Según supe, por ser nativa de Europa en Colombia es escasa, si no es que inexistente, aunque también recibe el nombre de watsaamina, lo que me hace pensar que quizás algunas comunidades indígenas la cultiven para usarla en sus medicamentos ancestrales, así que no tendría “nombre común en español”. Frente a tantas pruebas, no me quedó más remedio que aceptar que esa plantita vivaz y alegre, a la que conocí como artemisa era un geranio, el geranio aromo, como dice Molano Bravo en El poder mágico y curativo de las flores, en donde también aparece una flor que no corresponde con la planta.

El nombre y la confusión aparentemente vienen del hecho de que la Pelargonium aromatissimum “no saca flores”, como me dijo el dueño de un vivero, o para ser más precisa, porque sus flores son diminutas, sobrias y modestas, comparadas con las de otras variedades.

Y de la altamisa, ¿qué?


Altamisa es entonces un nombre común dado a la especie Ambrosia cumanensis, oriunda de las regiones tropicales de América. Otros de sus nombre populares son artemisa, altemisa, artamisa y altamiz, como señala un documento del Instituto von Humboldt para la conservación y uso de plantas medicinales colombianas (2011). La altamisa ha sido usada tradicionalmente para bajar la fiebre, desinfectar heridas externas, aliviar cólicos menstruales y alejar a las pulgas, al tiempo que se aconseja a las embarazadas evitarla.

Ajenjo es otro nombre común que se le da a la Ambrosia cumanensis, pero cuando se profundiza su estudio se descubre que en realidad es un apodo que se usa con frecuencia para hablar de Artemisia absinthium, familiar de la Artemisia vulgaris. La Artemisia absinthium es usada para estimular la menstruación, tratar infecciones de hongos en la piel y problemas digestivos como la acidez y la obstrucción intestinal. Las dosis y la duración del tratamiento deben medirse muy bien pues por sus componentes, la tuyona (thujone en inglés) por ejemplo, puede tener efectos tóxicos, además partes de esta planta son usadas para preparar absenta, aquel licor famoso en Europa a finales del 1800 y comienzos de 1900, en especial entre pintores y escritores.


ilustración científica de artemisia absinthium de köhler
Al observar esta ilustración de Artemisia absinthium se puede entender porqué es fácil confundirla con Ambrosia cumanensis, más cuando se carece de ejemplares de ambas especies para compararlos entre sí.

hoja de artemisia absinthium
Hoja de Artemisia absinthium tomada de usesofherbs.com


Por la época en la que ignoraba que a la altamisa (Ambrosia cumanensis) también se le dice artemisa, supe que por su sabor amargo está incluida en la mezcla de las 7 hierbas amargas que se vende a granel en la víspera de Nochevieja en las plazas de mercados colombianas, pues se cree que bañarse con ella, siempre del cuello hacia abajo y sin tocar la cabeza, aleja la mala suerte. La creencia también es válida para limpiar espacios físicos y vehículos, en los que se usa en forma de riego. Hay también quien la usa como sahumerio con el mismo fin, mientras que algunas mujeres la usan para que les baje la menstruación.

Relaté una versión resumida e incompleta de esta historia en una de las charlas de herbolaria que he dictado, sin embargo esto no cambió la opinión de una asistente, que zanjó la confusión diciendo “para mí seguirá siendo artemisa” refiriéndose a un matorral de geranio. Más allá de cuál es el nombre popular de una planta creo que es importante saber a qué especie en concreto se refiere un remedio casero, pues no es lo mismo masticar hojas de perejil para tratar heridas bucales que hacerlo con cicuta, así al neófito las hojas le parezcan las mismas. Gran parte del éxito de la medicina tradicional depende de consumir la hierba indicada para el malestar señalado, de lo contrario se multiplica la probabilidad de sufrir consecuencias desagradables, por lo que se terminará culpando del mal a la planta y no al auténtico responsable, la ignorancia.

hojas de Pelargonium odoratissium (izquierda), Ambrosia cumanensis (centro), Artemisia absinthium (derecha).
Pelargonium odoratissium (izquierda), Ambrosia cumanensis (centro), Artemisia absinthium (derecha).

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Para escribir este artículo también consulté el Manual: El milagro de las plantas, aplicaciones medicinalesy orofaríngeas - Editorial San Pablo (2005)