viernes, abril 07, 2017

Herbolaria copycat

Hoy descubrí algo muy desagradable, lamentable y que se acerca a lo delictivo. Ya que tiene el potencial de dañar a terceros y porque no tengo obligación de responder por las consecuencias de actos ajenos, comparto el acontecimiento con ustedes.

Esta mañana iba a la zona de Paloquemao, en Bogotá, a recoger un pedido de lavandas que hice ayer en la tarde a Don Luis, mi proveedor de confianza. Al llegar lo encontré con cara extraña. Su esposa, Doña Ana, a la que sólo hoy pude conocer en persona, pues habíamos hablado varias veces por teléfono, siendo ella la que a veces toma mis pedidos, me saludó cordial y alegre, pero apenas le pregunté por mi encargo la energía cambió de súbito.

Don Luis se acercó y empezó una conversación que iba más o menos así:

Don Luis
Yo le dije que no eran para ella.

Doña Ana
¿Cómo así?

Johanna
¿Qué pasó?

Doña Ana
Ay, por favor discúlpeme.

Johanna
¿Por qué?, ¿qué pasó?

Doña Ana
Pues que esta mañana vino alguien diciendo que venía de parte suya, de Johanna [con la hache aspirada] y no de Joanna [sin hache] y se las llevó. Lo que no se quiso llevar fue la artemisa que nos encargó.

Don Luis
Yo les dije que esas eran las de ella, que ella viene tarde (eran más de las 10 a.m.), pero en ese embolate no me hicieron caso... [En la temporada previa a Semana Santa se venden muchas plantas para ser usadas el Domingo de Ramos.]

Yo no entendía nada. Alcancé a imaginar que alguien estaba espiando mis llamadas y demás, pero la autocontemplación me sirvió para mantener la calma y preguntar.

Al parecer quien llegó diciendo que iba de parte mía probó su suerte y ganó. No llegó pidiendo el número exacto de plantas que encargué sino que preguntó por las lavandas que yo había encargado. Supongo, aunque no debería como enseña la toltequidad, que usó los datos que publiqué en mi guía para el cuidado de las lavandas. Allí ya había anunciado en qué sector de la ciudad las compro y ya que estoy voy a dar todos los datos.

Estoy muy a favor de que cada quien arme su negocio, emprendimiento o start up, el término de moda. Lo que me parece de pésimo gusto, triste y hasta abusivo es que alguien hable en nombre mío cuando ni siquiera sé quién es.

Las plantas de lavanda francesa Don Luis las vende a COP $4.000 y yo las vendo a COP $18.000 porque, como expliqué en el artículo que menciono más arriba, agrego valor. Hice una investigación personal alrededor de esta especie, redacté un artículo con los resultados, lo diagramé en un formato que diseñé, ideé el modo de entregarlo en un libro que encuaderno a mano, que pongo en una bolsa de tul junto a un cristal para que acompañe y potencie la energía de la planta e incluso pastillas de abono para que la lavanda tenga alimento para seguir floreciendo. Luego, como algunos de ustedes lo han comprobado, respondo preguntas y acompaño el cuidado posterior que se hace de un ser vivo.

Yo voy a comprar los cristales, las bolsas de tul, como ya dije encuaderno los libros y ahora también entrego las plantas. La idea de vender plantas claramente no es mía, yo sólo hice mi versión de un negocio que complementa mis entradas económicas, por eso me molesta tanto que venga alguien a usar mi nombre y la credibilidad que he construido y que sigo construyendo para ve tú a saber qué.

Ahora que "el secreto" salió a la luz voy a dar todos los detalles de dónde y cómo pueden conseguir las lavandas francesas. El precio, ya lo dije es de COP $4.000. A veces hay y a veces no. El mercado abre martes y viernes, me parece, pues nunca he llegado tan temprano, desde las 7 a.m. Cierra hacia las 10:30 a.m. En el lugar, un parqueadero diagonal, en línea recta hacia el occidente, que se traza desde la entrada del colegio Nuestra Señora de la Presentación - Centro. La forma fácil de llegar es bajarse en la estación Paloquemao de Transmilenio, caminar hacia el oriente por el costado norte, pasar el Centro comercial Calima, luego la plaza de mercado Paloquemao y cruzar la calle, los apartamentos de San Facón y seguir hasta llegar al parqueadero que menciono. Allí desde poco antes de la entrada se ven vendedores de plantas te todo tipo, suculentas incluidas.

Adentro se debe buscar la carpa amarilla y verde de la foto, en el costado izquierdo. Allí están Don Luis y Doña Ana. Para evitar perder la ida es necesario encargarlas, por eso yo los llamo con antelación. Hablé con ellos acerca de dar sus números de teléfono pero concluímos que lo más prudente es que quien esté realmente interesado vaya a conocerlos y se los pida. Es el esfuerzo mínimo que puede hacer quien esté interesado en encontrar esta planta. Una cosa más, la lavanda es conocida también como citronella, pero este es un nombre común compartido por varias especies.




Ya está. Aquí están los datos de cómo encontrar lavandas en Bogotá. Si alguien siente que mi trabajo es valioso y quiere seguirlo apoyando puede comprarme las lavandas a mí, pero si le parece que no ya tiene otra alternativa. Si quiere también puede hacer su propio libro, una versión sin corregir del texto que escribí está aquí.

Finalmente reitero que yo, Johanna Pérez Vásquez o Licuc no envío a nadie en nombre mío sin copia de mi documento de identidad. Los canales oficiales para contactarme profesionalmente son esta página de Facebook, los correos elsuenosignificado@gmail.com, correo@elsuenosignificado.com, los blogs Licuc, El sueño significado, Limpia-Mente, Ezencial, Los tés y H E R A, la cuenta de Twitter @licuc y el número de celular 310 861 4195, al que se debe llamar pues no uso WhatsApp. Si bien administro otras presencias digitales, estos son los datos principales a los que pueden acudir para saber si la información que se firma con mi nombre o mi seudónimo es auténtica o no, en especial si alguien empieza a dar consejos de salud diciendo que yo soy la autora.

Gracias por su interés en mi trabajo y, a quienes así lo decidan, por difundir esta información, así nos cuidamos entre todos.