miércoles, junio 10, 2020

¡Auxilio!, mi planta matrona está enferma

Drawing of kalanchoe plant with sprouts. / Dibujo de una planta de kalanchoe con brotes en las hojas.
Mi versión de un bonsai de kalanchoe con brotes en las hojas.


Ayer recibí unas preguntas de una guardiana verde* preocupada porque su planta matrona, como ella la llama, ha empezado a enfermarse. Me buscó esperando orientación para ayudarle a recuperar su salud. En la respuesta preliminar que le di le dije que haría un instructivo sencillo y que lo publicaría aquí para que así varias personas puedan beneficiarse.


La planta en cuestión es del género Kalanchoe. No sé con certeza cuál sea la variedad pero teniendo en cuenta que desde hace años cuido varios ejemplares de ese tipo se cómo abordar la situación. Las primeras preguntas que hice fueron: ¿con qué la estas alimentando? y ¿dejas reposar el agua con la que la riegas?. Las respuestas fueron: “sí, la alimento con vitaminas de las que venden en los supermercados en la sección de jardinería” y “no, porque apenas estoy aprendiendo a cuidar plantas”. A la guardiana verde le dije que no se preocupara porque todos hemos pasado por situaciones parecidas, yo incluida, obviamente, un hecho que hace parte del proceso de aprendizaje porque, como dice el youtuber de Cosas del jardín**, si no te equivocas es porque no has intentado nada nuevo.Hice esas preguntas por dos razones:


1) Las preparaciones industriales que venden para aplicarles a las plantas son una solución práctica y sencilla para entregarles nutrientes PERO son insuficientes para equilibrar el ecosistema del sustrato, de la tierra, del suelo en el que crecen las niñas verdes. No voy a satanizar su uso. De hecho todavía tengo una buena cantidad de un producto de esos en una bolsa que compré para ayudar a florecer a la lavanda francesa con la que vivo y a las que vendía hasta el año pasado, sin embargo, con el tiempo, mi disciplina y mi paciencia, he entendido que hay opciones más apropiadas para alimentar a los seres vegetales. En el futuro espero hacer experimentos para ver si puedo aprovechar esos componentes químicos salidos de una fábrica porque, como los soles y los ascendentes en Tauro saben, detestamos tirar algo que todavía puede ser aprovechado.


2) Hasta hace un par de semanas no sabía la razón del consejo que dan algunas abuelas y tías, y hasta algún vendedor de plantas carnívoras, ese que dice “deja reposar el agua”. Con dejar reposar el agua se refieren a sacarla del grifo y esperar aproximadamente 36 horas antes de usarla para regar las plantas. Yo lo oía y no lo practicaba porque soy malísima para seguir instrucciones si no me explican la razón que hay detrás del consejo, pero resulta que esta práctica va muy de la mano con el punto anterior. Teniendo en cuenta que el suelo es un ecosistema en sí mismo, es muy, pero que muy importante hacer todo lo posible por mantenerlo equilibrado para que, a su vez, contribuya a la relación amigable y saludable que establece con los seres vivos que crecen dentro y sobre él. Dejar reposar el agua equivale a darle tiempo al cloro, agregado para hacerla potable, para que se evapore, se escape o como sea que se diluya (no soy experta en química, al menos no todavía), efecto que protege a los hongos, a las bacterias y demás especies que alimentan a los colémbolos, lombrices y “topitos”, unos bichitos redonditos y brillantes de color ocre, de algo así como un milímetro de diámetro que viven en la composta, junto a un larguísimo etcétera que apenas estoy empezando a conocer.


La guardiana verde preocupada me preguntó puntualmente ¿qué hacer con un hongo que al parecer se ha puesto a vivir sobre las hojas del kalanchoe? La respuesta que le di al respecto fue usar infusión*** de flores de caléndula para tratarlo y, de preferencia, hacerlo en luna menguante para que la infección baje. Yo sé, da mucho dolor y hasta tristeza ver enfermitas a las niñas que uno cuida pero de eso se trata todo esto, de hacerse más consciente y más sensible a través de las experiencias que vivimos con ellas. Al hacer esto, luego de aplicar la infusión de flores de caléndula a las hojas afectadas por el hongo, es importante dejar la planta a la sombra o en todo caso lejos de la luz directa para evitar que haya un “efecto lupa”, es decir que por la acción de la luz solar se quemen los tejidos. Luego cuando las hojas vuelvan a estar secas se la puede llevar de nuevo a su casita permanente.


Sea como fuere la destinataria principal de esta entrada no debe preocuparse demasiado pues como dice el vocablo chino kalan chau, que luego fue transformado en kalanchoe significa “que cae y crece” por los brotes que salen de las hojas de este pequeño dragón, que es como yo le llamo porque así la siento, una fierita que no se va a dejar morir así nomás ni mucho menos sin dar batalla.


Finalmente le propuse a esta guardiana enviarle un set, kit o como usted lector prefiera llamarlo, con unas herramientas para seguir cuidando de esta señorita: en mi imaginario actual incluye té de lombriz, un cristal para acompañar a la planta y potenciar su energía, sulfato de magnesio para fortalecer las hojas presentes y estimular la creación de más, y abono orgánico (si no se ha acabado el que están vendiendo en una de las huertas del barrio). En el futuro cercano también podré ofrecer pequeñas colonias de microorganismos a quienes se animen a producir abono en sus casas, incluso si viven en un apartamento como yo porque, como mostraré muy pronto, se pueden producir alimentos sanos junto a prácticamente cualquier ventana si se cuenta con la disposición, el amor y la paciencia necesarios para adentrarse en una de las dimensiones más mágicas que existen en este universo. Ah y también voy a poder vender lombrices a quien interese. ;-)


Licuc ha cerrado los comentarios porque siente que muchas veces los visitantes sólo vienen a lucirse, así como hacen / hacían (¿?) los asistentes a conferencias en el segmento dedicado a las preguntas. Además ella ya tiene mucho que hacer triturando residuos orgánicos, paladeando lombrices y cuidando su casa / su vida como para andar respondiendo tonterías, si aún así no se aguanta las ganas de entrar en contacto con ella puede escribirle a su correo electrónico elsuenosignificado[arroba]gmail[punto]com o a través de facebook y twitter. En ambas redes sociales la encuentra con el nombre de usuario Licuc.



*De cuando me inventé el término Guardián Verde


**El canal de Youtube al que hago referencia


***Guía de preparaciones herbales

viernes, mayo 29, 2020

¿Escasez?

LLevar un diario es todo un arte, una disciplina. Lo sé porque la practico desde hace décadas, más en estos días de confusión e incertidumbre. Es una herramienta principalmente para mí, para mi tranquilidad, para mi paz, para mi crecimiento, sin embargo, a veces, sólo a veces me lleva a cavilaciones que me gusta compartir con terceros, esta es una de ellas:

"Hace semanas se decía que sólo las personas inmunodeprimidas debían usar mascarillas, también los trabajadores sanitarios y que para que hubiese suficientes para ellos todos los demás debíamos abstenernos de usarlas. Luego vino un "experto" chino a decir que era un error que no toda la población las usara, para ese entonces en los supermercados en Bogotá ya las exigían para entrar a comprar en ellos. Más tarde prácticamente todo el comercio se inundó de ofertas de este producto, incluso en el supermercado empezaron a venderlas, entonces ¿dónde quedó la escasez?"

Viernes, 15 de mayo de 2020

miércoles, mayo 27, 2020

Esto, ¿lo puedo cultivar en mi casa?


A partir de esta imagen un amigo en Twitter me pregunta ¿cuáles son las necesidades de altitud y temperatura de estas especies? Respondo basada en mi experiencia más que en mis estudios.

  1. Cebolla larga, citronela / limoncillo, puerros, hinojo: Cebolla larga no sé. Citronela o limoncillo (Cymbopogon citratus / Andropogon citratus) dicen* se cultiva en clima tropical y subtropical húmedo, soleado y caliente en todo el mundo. Puerros, no sé, quizás actualice luego esta entrada. Hinojo (Foeniculim vulgare / Anethum foeniculum), se da en los jardines bogotanos. Según la fuente que estoy consultando es “nativa de los trópicos de Europa, crece en todos los trópicos del mundo”.
  2. Apio, repollo, lechuga romana y repollo chino (bok choy): Apio (Apium graveolens) dicen es oriundo de Eurasia, con este, como con las especies que no sé más haría el experimento de reproducirlo en las condiciones que puedo proporcionarle a ver qué pasa porque la naturaleza muchísimas veces sorprende cuando se siente querida y cuidada. Lechuga (Lactuca sativa) y lechuga romana he visto crecer en huertas urbanas en Bogotá. Repollo, no sé.
  3. Jengibre (Zingiber officinale / Amomum zingiber): “Nativa de India y China, en América se cultiva en regiones tropicales y subtropicales, de clima caliente y húmedo a pleno sol.” Aunque no sale en la lista creería que en condiciones parecidas se puede cultivar arracacha (Arracacia xanthorrhiza). En una huerta cercana están cultivando y dicen tardará 16 meses en estar lista porque el clima de Bogotá es más frío que el favorito de la especie. En climas más cálidos tarda 8 meses en dar cosecha.
  4. Cebolla (Allium cepa L.): Sé que en Boyacá siembran pero no sé exactamente qué variedad. Allá tienen, en varios municipios, un clima parecido al de Bogotá, por lo tanto creería que se puede dar en esta ciudad y en otras de clima más templado porque (ya consulté uno de mis libros) es oriunda de Asia occidental.
  5. Ajo (Allium sativum): El suelo debe ser limo-arenoso, que según entiendo viene a ser no tan fértil y más tirando hacia la arcilla. Es de clima frío o templado y doy fe de que germina solo en la nevera. Una amiga lo estaba cultivando hasta que su gato lo encontró… deliciosísimo y ahí terminó la siembra.
  6. Champiñones: He visto crecer hongos en Bogotá y me parece, así de contadas, que crece en La Sabana. Después de una búsqueda rápida en internet encuentro que hay una planta de producción de estos hongos en Tenjo, Cundinamarca que tiene un clima muy similar al de Bogotá.
  7. Papa (Solanum tuberosum) y batatas (Ipomoea batatas): La primera crece en la Sabana de Bogotá, por lo tanto debe darse en ecosistemas cercanos a los 2.600 m.s.n.m. La segunda ni siquiera la he probado.
  8. Piña (Bromelia ananas): He visto varios tutoriales que afirman se puede cultivar a partir de las hojas del fruto. Nunca lo he intentado y en mi cosmogonía siempre ha estado ligada a sitios como Hawaii por lo que dudo que llegue a dar fruto en Bogotá, a menos que el clima cambie lo suficiente para subir varios grados la temperatura promedio y aún así lo veo difícil, por las heladas que cada tanto se presentan en el clima típico de alta montaña.

Ahora seguiré alimentando colémbolos, lombrices y “topitos”, unos bichitos graciosos que encuentro en las composteras que cuido y para los que todavía no tengo un nombre mejor. En otra ocasión traeré noticias de ellos.

lunes, abril 27, 2020

Crucigrama

C O R O N A V I R U S

In English

NSA

US / Us

No

Or

Ono [Yoko]

Croun / Crovn (Misspelling)

Cina (China - Misspelling)

Sion

Sir

Sin

Crou / Crov (Misspelling)

Cri (Mispelling)

UN

Cris

Run

Rain

Navi (Misspelling)

Son

Sun

Rusia (Misspelling)

Corrs

Corr

Car

Naiv (Misspelling)

Nova

Cop [Police]

Van

En español

Cián

Sur



No

Sión

Uno

ONU

Rusia

Oro

Conos

Coros

Cornos

Rocas

Caros/as

Sino

Ron

Runa

Rivas

Río

Ruín

Rosa

Cosa

Caso

Cris

Crío

Cría

Criar

Corro

Caín

Rico/a

Sin

Con

Cavo

Váis

Vasco

Vino

Viran

Virar

Van

Vías

Viacrus [Viacrucis]

Corvas

Corvar

Corvo/a


sábado, abril 04, 2020

Lentejas con chorizo o proteína de soya

Durante el retiro espiritual obligatorio, como muchos, estoy cocinando más y he comprobado que es mejor tener menús armados con antelación para aprovechar mejor el tiempo y hacer más fáciles las compras, por todo esto voy a dejar por aquí mis recetas, pues es más sencillo para mí buscarlas con un computador, basada en los ingredientes, que hacerlo a ojo en un cuaderno.

Esta es la primera.

Ingredientes

2 puñados de lentejas
Sal
1 tomate chonto (para guiso) mediano
1/2 cebolla mediana
2 chorizos cortados en rodajas
1 pizca de comino molido (opcional)
2 cucharadas de aceite
Agua

Preparación de las lentejas

Dejo las lentejas en agua de un día para otro, luego las escurro teniendo cuidado de guardar el agua, que luego uso para regar plantas. Las reviso cuidadosamente para sacarles piedras, semillas oportunistas o cualquier elemento innecesario para la preparación.

Echo las lentejas en la olla exprés, las cubro con agua, pongo la pizca de comino y la sal. Enciendo el fuego y cuando la olla empieza a hacer ruido (pitar) marco 3 minutos en un temporizador. Cuando se completan apago el fogón y de inmediato saco el vapor de la olla, la destapo inmediatamente después para evitar que se sigan cocinando y, por lo tanto, se desbaraten. Si no se tiene olla exprés de todos modos se pueden preparar, en una olla normal. Tardará un poco más y habrá que estar pendiente de los tiempos y de la textura de la legumbre para saber en qué momento se debe retirar del fuego.

Preparación del guiso

Pico en rodajas finas la cebolla y luego en cuartos. Pico el tomate y, si quiero guardar las semillas para ponerlas a germinar, las retiro. El tomate lo dejo en dados / cubos de más o menos 1 cm. de lado.

Pongo el aceite en una olla o sartén, enciendo el fogón, agrego la cebolla, disfruto del olorcito, agrego el tomate, y el chorizo / la proteína de soya y tapo. Si la receta se va a hacer con proteína de soya en lugar de chorizo, recomiendo agregar un ajo picado en pedazos muy chiquitos en este paso para realzar el sabor. Espero más o menos 5 minutos hasta que se empieza a formar una salsa, luego agrego las lentejas. Dejo que las lentejas absorban el sabor de la salsa durante 5 minutos aproximadamente. Pruebo para saber si el sabor es el que busco, si le hace falta sal o alguna hierba de temporada que se me antoje agregarle como tomillo, orégano o albahaca. Apago el fogón y disfruto muchísimo.

Consejo extra

Si el jugo del tomate se hace escaso para formar la salsa se puede agregar agua, pero OJO, hay que calentarla antes de echarla a la olla, pues, según dice mi abuela, si se agrega fría el guiso pierde sabor. Nunca la he puesto fría, generalmente la caliento si la necesito. Tendré que hacer el experimento para ver a qué conclusión llego.

Por una alquimia metabólica que no sé explicar todavía las lentejas se llevan muy bien con el trigo, por eso van muy bien acompañadas de pan integral de sal, cuscus o tortillas.

domingo, marzo 15, 2020

Yo soy vector y tú también

En biología un vector se entiende como un ser vivo que esparce una enfermedad, un virus por ejemplo, sin darse cuenta. Esta definición, vista así, sin práctica ni referentes materiales luce un poco vacía, algo que cambia totalmente con la experiencia, como me pasó a mí por estar cuidando plantas.

La palomilla es un insecto blanco y pequeño muy común en los viveros y que siente atracción especial por las plantas de olores dulces. Como son esas, las conocidas como aromáticas, las que más me atrajeron al principio de mi idilio vegetal, pronto tuve que familiarizarme con esa especie y aprender a controlar su población para que no se convirtiera en plaga. Mi experiencia con la palomilla o mosca blanca, como también le dicen, me mostró que aunque me concentrara en aplicarles varios productos orgánicos a las plantas afectadas, tratando de evitar que el insecto se propagara, yo misma podría poner en riesgo a las demás.

Cuido plantas que viven en la sala, en la cocina y en una habitación de mi casa. Antes las palomillas (Aleyrodidae) estaban sólo en la sala, por eso para evitar que enfermaran a las de los otros ambientes, mantenía a las plantas de la sala separadas de las demás creyendo que eso era suficiente. Así viera que una planta que vivía en la cocina o en la habitación podría beneficiarse de un rinconcito disponible en la sala no la movía para protegerla, para que la mosca blanca no la colonizara y la táctica funcionó durante varios meses, hasta que un día…

Una de mis especies favoritas es la lavanda. He tenido varias plantas de ella. La que más tiempo lleva conmigo es un ejemplar de Lavandula dentata de algo más de 3 años y que vive feliz junto a una Mentha y otras suculentas en la habitación. En algunas ocasiones la llevé a la cocina para regarla pero, en general, la atendía en su casita, y a pesar de todos estos cuidados un día encontré varias, muchas, DEMASIADAS palomillas viviendo de ella. En ese momento no entendí cómo había pasado eso. Llegué a creer que una palomilla ninja había volado lo que para ella serían kilómetros para llegar hasta la lavanda, pero esa explicación no me convenció porque he notado que prefieren estar muy cerca de su huésped y raras son las veces en las que se aventuran a ir tan lejos.

Un día en el que iba por la calle observando mucho los árboles y las plantas que viven en los separadores, en los andenes y en los jardines noté que una palomilla unas 3 o 4 veces más grande que las que combato en casa, se posó encima de mi ropa. La observé durante unos segundos antes de espantarla con la mano, gesto suficiente para desencadenar una serie de reflexiones que me harían entender el contagio. En algún momento, siguiendo mi rutina diaria de jardinería, una palomilla se posó en mi ropa y yo NO me di cuenta, luego fui a la habitación donde vive la lavanda a mimarla / regarla / contemplarla y el insecto oportunista voló hasta ella listo para empezar a colonizarla. Días después ya se había reproducido. Escribo esto sin haber buscado todavía el nombre científico de la palomilla ni haber estudiado su fisiología porque lo que me interesa resaltar es que nadie, NADIE controla la biología. Cuando el insecto adulto pone huevos son tan grandes como motas de polvo, prácticamente invisibles. Pasan unos pocos días y cuando ya los puedes ver están listos para eclosionar, si tienes suerte, o, peor, están vacíos, lo que quiere decir que insectos minúsculos ya están revoloteando por todo el entorno, apareándose y poniendo más huevos, proceso que maltrata las hojas de su huésped y le hace difícil, si no imposible, completar el ciclo de fotosíntesis.

¿Fui clara? Me esforcé para serlo, para dar a entender cómo es de fácil esparcir una enfermedad sin siquiera proponérselo, cuando incluso se quiere evitar, por eso es que yo sola, sin que me pongan un policía ni un soldado al lado decidí atrincherarme en mi casa y salir sólo una vez a la semana a comprar sólo lo que se ha acabado… y a repartir algún esqueje de planta aromática para que otros puedan comenzar a crear sus botiquines herbales. 

Lo último que me interesa es propagar el miedo, lo que quiero es explicar que si me cuido en realidad estoy cuidando a todos, que les estoy evitando dolores de cabeza a médicos, enfermeras, auxiliares de enfermería y demás que ya bastante tienen con las visitas de hipocondríacos, pacientes de otras enfermedades y, claro que sí, contagiados por este virus. Sí, quedarse en casa es difícil, incluso si se es “antisocial” profesional como yo, pero es una molestia que va a traer muchos beneficios en el mediano plazo.

Para cerrar y no dejarlo a su aire, le recomiendo este podcast en el que una psicóloga da consejos sobre cómo sobrellevar el aislamiento, yo no sólo los pongo en práctica sino que me ocupo de orientar a otros sobre cómo usar de un modo sensato, responsable y seguro hierbas medicinales para tratar molestias de salud menores, lo que contribuye a disminuir las compras de pánico de medicamentos de venta libre y ganar un sentido de control sobre la vida propia.
Además con la etiqueta #PrimerosAuxiliosPsicológicos estoy marcando en Twitter recomendaciones para tratar la ansiedad que surge naturalmente en estos momentos. Cuídese, ría, oiga y cante canciones que le gustan, así todo será más sencillo.

viernes, febrero 07, 2020

Preparaciones Herbales

Algunos términos clave para aprovechar mejor las propiedades de las plantas que ayudan a dormir y a soñar. Mientras leo distintos textos en torno a la herbolaria y la alquimia encuentro varios términos desconocidos que me llevan a buscarlos en el diccionario y a entender las diferencias que hay entre ellos. Este es mi glosario personal y presente, uno al que he llegado a partir de lecturas, reflexión y experiencias.


Filtro, pócima y brebaje

dibujo de alacena abierta y olla en el fuego / drawing of herbs cabinet and pot on fire stoveSon palabras que aparecen con frecuencia en cuentos de hadas. Las uso de forma intercambiable pues hacen referencia a preparaciones resultantes del procedimiento de decocción, que explico más adelante.  Poción, en cambio, es una palabra más ambigua, como también pasa con el término tisana. Poción es una bebida, a veces mágica, que produce un efecto específico. Tisana es una palabra que se usa para referirse al producto de la infusión pero que también se usa para hablar de bebidas calientes preparadas con plantas aromáticas y/o medicinales diferentes del té, que en latín se denomina Camelia Sinensis o Camelia Sinensis Asámica, es decir que tisana tiene de magia, de remedio y de gourmet.



Decocción

La decocción se trata de poner a hervir material vegetal (flores, tallos, hojas, raíces, etc.) en un líquido (agua, vino, leche…) durante X tiempo. Se pone la olla en el fuego, se espera a que alcance la temperatura indicada por la receta o la instrucción recibida y luego se agrega el material vegetal. Yo soy de las que prefiere tapar el recipiente para capturar más propiedades de la preparación pero cuando se habla de reducciones el término da la pista. La olla se deja destapada para que la mezcla se reduzca por evaporación y deje el residuo que será usado más adelante. Es necesario que aclare que si una planta se deja demasiado tiempo en decocción sus componentes termosensibles se arruinarán, las vitaminas por ejemplo, por lo que quedarán en el aire del ambiente pero no en el organismo de quien espera consumirlas. Si el recipiente se usa para hacer vaporizaciones es otra historia y otro procedimiento. En resumen dejar hervir durante demasiado tiempo una pócima tiene a tornarla inútil desde lo medicinal e incluso desde lo nutricional.


Infusión

Ahora la infusión. El recipiente se lleva al fuego con el líquido hasta que este alcanza la temperatura deseada. Se retira de la fuente de calor y se vierte sobre el material vegetal. El recipiente se tapa, para que mantenga la temperatura, y se espera el tiempo deseado o indicado. Una vez transcurrido se destapa el contenedor, se filtra el líquido y se usa para el fin deseado: fregar, limpiar, beber… Es importante saber que hay sustancias solubles en agua y otras solubles en leche, entre los muchos solventes que existen. Lo supe porque una amiga mía alguna vez asistió a la consulta de un médico ayurveda. Éste, para tratar miomas en el útero, le recetó una preparación de hinojo hervido en leche que debía beber varias veces al día. Me abstengo de dar más detalles porque no soy fitoterapeuta ni curandera sino más bien una mujer con una curiosidad desbordante. Recopilo la historia porque me sirvió para aprender que algunas hierbas sí largan / sueltan sus componentes en leche mientras que otras ni porque les ruegues. El té es una de ellas. Para preparar té con leche hay que hacerlo así, CON leche y no en leche. Se prepara en infusión y luego se agrega la leche, de lo contrario se terminará con un líquido blancuzco de sabor indeciso.


Aceite infundido y aceite esencial son dos sustancias diferentes

En la red vas a encontrar dos facciones: los que se toman la confusión con onda y los químicos ortodoxos fundamentalistas que quieren exterminar a todos los ignorantes que se atreven a confundir los dos términos. Yo prefiero definirlos para que cada quien tome lo que le resulte útil.

El aceite esencial, como lo sugiere la parte segunda del término, hace referencia a la esencia, al carisma, a la naturaleza intrínseca de una especie. Este producto se logra a través de procesos largos, muchas veces caros, y con frecuencia industriales, que se completan con aparatos llamados destiladores. Hay destiladores de varias capacidades que pasan por las 1, 2 toneladas, de ahí que la mayoría de los mortales difícilmente podamos albergar uno de esos en el garaje de la casa. El aparato más cercano que tenemos para llevar a cabo una destilación es la olla exprés u olla a presión, esa que tiene un cierre hermético y dos válvulas, la corriente y la de seguridad, para dejar salir el vapor. En Youtube se encuentran algunos videos en los que se explica cómo modificar el artefacto para extraer, por arrastre y con vapor de agua, la esencia de un vegetal. El procedimiento no sólo es dispendioso sino que muchas veces es costoso porque para extraer aceites esenciales de algunas especies es necesario tener disponible una cantidad enorme de material vegetal, de ahí que muchas veces sea más práctico y costo efectivo comprar el producto terminado. Este puede agregarse a otros aceites que en este caso harían las veces de aceites vehiculares, los vehículos que permiten llevar la esencia de una planta a la zona deseada del cuerpo.


Cómo preparar un aceite infundido

Ya expliqué lo que es una infusión, por lo tanto entender este término será más sencillo. El aceite infundido es una preparación popular usada desde hace siglos. El método a través del cual se prepara se llama infusión en frío o, si se quiere mezclar herbolaria con romanticismo, infusión solar.

Se toma una parte vegetal completamente seca, esto para evitar que microorganismos oportunistas armen casa y nido en la preparación, y se mete en un recipiente hermético, un frasco o botella de vidrio. Son ideales esos que tienen cierre de caucho / goma, que en cualquier caso deben estar limpios y secos. El paso siguiente es cubrir el material vegetal con aceite pero sin llenar el contenedor, ya que es necesario dejar un espacio vacío para poder agitar la mezcla. Esto debe hacerse con suavidad, no como si se estuviese intentando preparar un coctel. Algunas opiniones dicen que el contenido debe agitarse a diario y otros que cada tres días o cada semana, sea como fuere es aconsejable revisar la mezcla con frecuencia para saber si todo va en orden. El olor rancio o pútrido, por ejemplo, es un signo de que algo no está saliendo como se esperaba y quizás lleve a empezar toda la preparación nuevamente.

El tiempo de infusión es de 28 días, o una luna para las mentes poéticas, que debe transcurrir en el rellano de una ventana para que el calorcito del sol haga su parte. Aquí surge otra pregunta: ¿qué hacemos con todos esos consejos que hemos oído acerca de que los perfumes finos y las hierbas deben secarse en un lugar seco y umbrío? La respuesta, al menos temporal, es: use papel. Lo que se busca con este procedimiento es aprovechar el calor suave mas no la luz, por eso se sugiere cubrir la mezcla con papel craft o de bolsa de pan, el mismo del que estaban hechas las bolsas que revoleaba el Dr. Chapatín*. Otra alternativa es situar la botella con la mezcla en un lugar tibio y oscuro como un cajón o una gaveta, mejor todavía si el mueble que lo contiene está en un costado de la casa que recibe luz y calor solar durante un rato largo en el día. En el caso de los países con estaciones también es posible completar esta preparación en invierno aunque el proceso demorará mucho más a menos que se usen fuentes de calor artificial como estufas, cocinas, hornos, módems, etc. En este caso se puede ubicar la botella cerca de ellos cuidando que no reciba luz directa.

Los aceites preparados de este modo pueden ser usados para hacer masajes, tratar eczemas (la caléndula y la malva son ideales para este propósito) y cocinar. Estos últimos, que se ven tan monos y coquetos con el material vegetal adentro (hojas de romero o albahaca, ajos…) tienen una duración menor por estar en contacto permanente con el agente que da sabor y olor. Se aconseja consumirlos en los 7 a 10 días siguientes a su preparación, periodo durante el cual sí o sí deben estar en la nevera / heladera.

Y ya que acabo de mencionar el ajo agrego otro dato importantísimo. No exagero. Una duda común en los foros dedicados a este tema es ¿qué hacer para evitar el botulismo? Botulismo es una enfermedad que afecta al sistema nervioso y que, como reza la advertencia, si no es detectada y tratada a tiempo puede causar la muerte. Como muchos sabrán el ajo es una de las sustancias más poderosas que existen en la naturaleza para tratar infecciones, al punto que hoy en día se hacen experimentos con fórmulas de hace siglos para matar bacterias resistentes a antibióticos de última generación, por lo tanto una bacteria que es capaz de crecer en presencia de ajo es MUY fuerte y potencialmente MUY dañina, el caso de la Clostridium botulinum, cuyas esporas se pueden ingerir accidentalmente y causar todo lo que dije antes. Para evitar este drama lo que yo haría sería cortar el ajo en láminas y sellarlas, o como se diga, en una sartén caliente, así le sacaría el exceso de humedad antes de ponerlo en una botella con aceite.

*(Si no creció en Latinoamérica y quiere entender esta referencia cultural, busque un video de este personaje).


Qué aceite usar

Dependiendo del grado de abastecimiento del comercio al que uno se dirija los aceites disponibles son de girasol, almendras, almendras dulces, coco, oliva, canola, semillas de uva y jojoba. Aunque varios de éstos son usados de forma masiva para preparar alimentos, y por eso están asociados con el “estigma” de ser baratos e inadecuados para usos medicinales o cosméticos, esto es sólo una creencia. Existen cientos de recetas para cuidar la piel y el pelo que indican prepararlas con aceite de oliva por su riqueza de nutrientes. Este, por lo tanto, es una opción excelente para hacer aceites infundidos, lo que se debe tener presente es que algunas personas son alérgicas a él, por eso es conveniente preguntar antes de aplicar. Respecto al aceite de oliva se dice que es mejor el de primera extracción en frío y que dice “extra virgen” en la etiqueta. Para identificarlo hay que leer bien pues un truco común de mercadeo es intercambiar las palabras para que el consumidor apurado y distraído, sin fijarse en el orden encuentre los términos clave y eche el producto al carrito creyendo que ha cumplido con su objetivo. Ahora si la industria cumple o no lo que declara en las etiquetas es un tema que da para libros enteros, así que por ahora lo dejo hasta aquí.

El aceite de almendras es uno de los más populares para hacer preparaciones cosméticas de aficionado pero advierto que si el ideal es preparar un perfume casero esta es una de las alternativas peores. Las almendras son súper fragantes y enmascaran prácticamente el olor de cualquier planta que se mezcla con el aceite que se extrae de ellas. Existe la opción de usar aceite de almendras dulces, menos fragante, menos común y más costoso, o aceite de jojoba para lograr un resultado más satisfactorio. El experimentador debe prepararse para olisquear y comprobar cómo evolucionan los aromas dependiendo de la cantidad de material vegetal agregado y del olor base del aceite vehicular. A veces se menciona el aceite mineral como una opción atractiva por ser inodoro pero debido a que para su preparación se usan químicos fuertes, es un ingrediente que tiende a resecar la piel y que puede agredir los componentes de las hierbas, razones por las que tiende a ser descartado para estos propósitos.

Tanto el aceite de jojoba como el de coco se venden en almacenes / tiendas / casas de químicos y se consiguen en cubos que deben ser calentados para derretirse, y ya que entré en este tema paso a explicar la preparación siguiente.


Untos, ungüentos, pomadas

Mi palabra favorita de estas tres es unto. Tiene una estética antigua y oscura que me fascina pero es sólo una de las tres que vienen a significar prácticamente lo mismo. Se trata de preparaciones con grasa, animal o vegetal, mezclada con material vegetal para aplicarla externamente o en partes pudendas, como pasaba con el unto de las brujas, pero esa historia la dejo para otro artículo.

La grasa elegida se derrite a fuego bajísimo y constante, para evitar que llegue a hervor y que, los trozos de la planta, después de ser agregados, queden fritos. El procedimiento sería así: se enciende la fuente de calor y se gradúa para que quede en la potencia mínima, encima se pone una olla y dentro de ella la grasa compacta, se espera a que se derrita, en ese punto se mezcla con la parte vegetal, la olla se retira del fuego y el resultado se envasa en el contenedor final. Allí la grasa volverá a solidificarse, ya impregnada y en contacto constante con los compuestos de la planta medicinal. Una mezcla que todavía no he probado pero que me hace mucha ilusión es la de aceite de coco con pétalos de caléndula para usarla como bálsamo labial, sólo una de las posibilidades múltiples de esta preparación. Las cantidades las dicta la intuición propia. Este procedimiento también se puede usar para hacer con más velocidad aceites infundidos, entonces ¿por qué no hacerlos siempre así? Porque los aprendices de alquimia sabemos que el practicante se transforma a través de la obra y eso no ocurre de la noche a la mañana, de ahí que nos encante “complicarnos” la vida.


Tinturas y perfumes caseros

Entender esta preparación es fácil si ya se ha leído la sección de más arriba dedicada a los aceites infundidos. La tintura viene a ser lo mismo pero hecha a base de alcohol que DEBE ser potable, bebible. Me explico. La tintura es el resultado de dejar reposar en alcohol una parte de la planta elegida, manzanilla por poner un ejemplo, proceso al que se le conoce como maceración química.  La mezcla resultante, de alcohol y sustancias vegetales, se usa para ser bebida como jarabe o para agregarlo a otra bebida (agua, jugo, té, etc.), de ahí la importancia de que el alcohol sea algún tipo de licor adecuado para el consumo humano. Algunas de las alternativas son brandy (muy usado en la terapia floral), tequila, ron, vodka y aguardiente. El alcohol desnaturalizado o antiséptico, NO potable, es el usado para limpiar heridas. En las etiquetas de los recipientes que lo contienen se puede leer “para uso externo”, lo que indica que ni pensar en emborracharse con el pues intentarlo puede tener consecuencias graves y muy desagradables.

En una versión ampliada y corregida del Tratado de medicina oculta y magia práctica de Samael Aun Weor se recomienda usar licores con grados de alcohol por encima de 30, como el tequila o el aguardiente, ya que esta característica preserva las propiedades de la planta y aumenta la vida útil de la tintura. Leyendo un poco más y revisando las góndolas de supermercados cercanos comprobé algo que se mencionaba en algún foro: es difícil conseguir licores con más de 40 grados de alcohol porque equivalen a combustible, característica que complica su transporte, más cuando se hace vía aérea. Estas observaciones también me sirvieron para entender que las mejores alternativas son el aguardiente y el ron, desde la perspectiva costo beneficio. Hablando de este tema con el taita Inga Carlos, también aprendí que muchas veces se prefiere el ron más que el aguardiente porque tiene una nota dulce que ayuda a lograr mezclas armoniosas y suaves.

En caso de que el objetivo sea aprovechar una planta para preparar un perfume y no una tintura el alcohol que debe utilizarse es de otra variedad, ni licor ni antiséptico, sino uno carente de olor ideal para ser infundido y saturado. Para encontrarlo lo mejor es acudir a una tienda especializada en estos productos sin embargo, antes de pasar la tarjeta de crédito conviene entender la diferencia entre perfumes a base de alcohol y perfumes a base de aceite o grasa. Los primeros pueden resecar la piel y se evaporan rápidamente junto al sudor, en contraste aquellos de base oleosa tienen un efecto más duradero e incluso pueden proteger la piel, como lo mencioné antes.

All preparar perfumes caseros, con el método de infusión solar o en estufa, también es prudente elegir el más adecuado en cuanto a olor que, para este propósito, sería el de jojoba pues, a diferencia de otros, tiene un olor neutro, característica que lo hace idóneo para este fin, al menos para las primeras pruebas. Si luego alguien quiere jugar a mezclar el olor de la oliva con el de la weigela (Weigela florida) está en todo su gusto y derecho.


Sahumerios o fumigaciones

dibujo de hojas encendidas desprendiendo humo / drawing of smoking herbs

Otra forma de usar las plantas es con el fuego, para esto es necesario trabajar con partes secas que pueden ser encendidas y que, tras apagarse la llama, dejan tizones ardientes que producen humo, el elemento buscado. Por practicidad se pueden utilizar ramas y hojas, de una o de varias especies, atadas con un hilo o con una cuerda.

Antes de usar las plantas elegidas se debe agradecer al espíritu regente su presencia y pedir ayuda para cumplir el propósito que se tiene en mente que puede ser dar un olor agradable a un lugar, armonizarlo o purificarlo. Este último suele ser completado con salvia (Salvia officinalis), especie favorita en muchas tradiciones para “salvar” lugares y personas. El humo que despide al ser quemada es útil para limpiar cristales, en especial aquellos que, se sabe, pueden deteriorarse si están en contacto permanente con agua y sal marina, y para eliminar energías indeseables de barajas u objetos que, en general, no deben ser lavados con agua y jabón.

En un sueño entendí que una mezcla afortunada para purificar es la de salvia y lavanda, sin importar cuál variedad se usa de cada planta. El color más común de las flores de estas plantas es el violeta, en tonos distintos, asociado con la transformación, de ahí su relación con la limpieza que más que quitar la “mala vibra” la transforma.

Otra alternativa para hacer sahumerios es usar carbón de palo. En este caso se enciende y se espera hasta que alcanza una temperatura alta, indicada por el tono rojizo que adquiere, luego se ponen encima hierbas secas. El calor constante quemará las partes de la planta, lo que a su vez hará que el entorno se impregne de la fragancia y de las propiedades de la hierba o mezcla elegida. Este procedimiento se completa más fácilmente usando un recipiente resistente al calor que, si se quiere, puede llevarse a varios ambientes de la casa, del negocio, etc. para que el humo ayude a transformar la energía predominante. Si lo que se busca es impregnar a una persona con el humo de la fumigación lo más sencillo es dar vueltas alrededor de ella con el atado o recipiente en la mano, siempre teniendo en mente la intención buscada. En caso de que no se cuente con ayuda, el herbolario también puede cubrirse con el humo usando el material vegetal encendido a modo de “esponja de baño”, así podrá beneficiarse de esta preparación.


Emplastos

Esta preparación consiste en usar una parte de una planta machacada, puesta sobre una gasa o tela limpia, preferiblemente también de origen vegetal (algodón, seda, cannabis son opciones óptimas), para ponerla en contacto directo con la piel. Completar este procedimiento es más fácil si se tiene a mano un mortero para macerar mecánicamente pero si no es así se puede completar con una botella. Yo lo haría del modo siguiente: tomaría la parte de la planta que voy a utilizar, siempre con respeto y agradeciendo al elemental que la cuida por estar presente en mi vida, y lo pondría dentro de un pedazo de tela limpio, lo cubriría con otro pedazo de tela, diferente de la que voy a usar para ponerla en la parte del cuerpo afectada, y machacaría el material vegetal con una piedra grande, un molinillo o una botella de vidrio llena de agua (sí, a veces me gusta ser un poco MacGuiver). La pasta resultante la pondría sobre la gasa que voy a usar y luego la acomodaría sobre la zona de interés. Allí se puede fijar con un nudo o con esparadrapo. Como te podrás imaginar esta preparación no es cómoda pero sí efectiva, esto siempre y cuando elijas la planta adecuada para la condición a tratar, un ejemplo es el uso de flores de Calendula officinalis para ablandar callosidades o durezas plantares. Él éxito de los remedios de este tipo, y de los remedios caseros en general, depende de la constancia pues si bien no actúan tan rápido como los fabricados por laboratorios farmacéuticos tradicionales, funcionan y suelen tener menos o ningún efecto secundario. Es fácil acceder a mucha evidencia, así sea testimonial y anecdótica, que avala sus efectos. Para aprovechar al máximo los beneficios de un emplasto y evitar sus incomodidades sugiero que se aplique durante la noche o un día que se tenga programado estar en casa, de este modo no interfiere con las actividades cotidianas.


Vaporizaciones

Supongo que esta preparación tiene otro nombre pero de momento lo desconozco o no lo recuerdo, por eso mejor explico de qué se trata y así cada lector entiende a qué me refiero. Cuando imagino una vaporización tengo en mente una olla llena de un líquido caliente y una toalla.

Las vaporizaciones son usadas la mayoría de las veces para tratar la congestión nasal generada por catarros y alergias. Se espera que el vapor –de ahí el nombre− que arrastra los principios activos de la planta tenga un efecto benéfico en el aparato respiratorio, ayudando a desinflamar lo hinchado y a soltar las mucosidades excesivas acumuladas en sus tubos. Esta preparación empieza con una decocción o una infusión (explicadas más arriba) pero con la diferencia de que no habrá necesidad de verter el contenido en un recipiente aparte para filtrarlo sino que el material vegetal permanecerá en la olla tapada durante unos minutos, suficientes para que los componentes de la planta salgan de ella pero no demasiados al punto que se diluyan por completo en el agua o líquido elegido. El objetivo acá es aprovechar el efecto de arrastre, absorber las moléculas esenciales que se elevan. Una vez la preparación está en el punto deseado se retira de la estufa / cocina y se pone sobre una mesa o butaca, teniendo la precaución de revisar antes que la superficie resista el calor excesivo, luego el interesado, que debe tener lista una toalla sobre la cabeza, se inclina sobre la olla dejando caer la tela hasta cubrir por completo el borde del recipiente, así puede aprovechar al máximo el vapor en este “temazcalito”. Aunque al principio la sensación puede ser incómoda se debe tratar de resistir al máximo la tentación de buscar aire fresco, pues a mayor hálito aspirado mayor la probabilidad de beneficiarse de su efecto.

La otra forma de aprovechar el vaho de esta preparación es sentándose sobre un balde que contiene la mezcla herbal que antes estaba en la olla. El interesado se desnuda de la cintura para abajo, se envuelve con una toalla y luego se sienta sobre el recipiente sin tocar el líquido, esto ayuda, como en el procedimiento que describí unas líneas atrás, a mantener el calor y a aprovechar los compuestos de la planta o de la mezcla elegida. Esta preparación es útil para tratar desordenes del aparato excretor y del aparato reproductivo.


Bastones oníricos

En inglés a esta preparación se la denomina herbal sleep / dream pillow. Yo bauticé a estas bolsitas como bastones oníricos porque así recuerdan que las plantas acompañan y agilizan procesos mas no reemplazan el esfuerzo propio. Estas bolsas de hierbas son cojines o almohadas hechas con especies distintas que tienen en común la capacidad de propiciar el reposo, alejar las preocupaciones y contribuir a la creación de una atmósfera tranquila, tan compatible con el descanso reparador. Entre ellas están la clásica manzanilla (Anthemis nobilis) que, aunque se cree que sirve para dormir, en realidad ayuda a encontrar el centro, a enfocarse en la tarea que se tiene por delante; el toronjil / melissa (Melissa officinalis) y diversas variedades de menta (Mentha spp.) que, según sus características individuales, ayudan a dormir mejor o a recordar sueños con más claridad. Este tema, por ser tan extenso, merece un capítulo aparte por eso lo abordaré en otro artículo que luego enlazaré desde aquí.

Es muy importante recordar que las plantas que serán usadas para hacer un bastón onírico deben estar completamente secas antes de ser mezcladas y de ser puestas dentro de la bolsa. Estar atento a este paso evita la formación de hongos que, a su vez, pueden desencadenar reacciones adversas. La bolsa, como señalé en la sección de los emplastos, en lo posible debe estar hecha de una fibra de origen natural como algodón o cáñamo / cannabis y con un tejido de orificios muy finos, de lo contrario hará las veces de cedazo y dejará pasar trozos pequeños del material vegetal, lo que contribuiría a todo lo contrario, pues pocas cosas tan incómodas como dormir en una cama llena de cositas que causan comezón, la miga de pan por ejemplo. Una amiga a la que le regalé una mezcla herbal para beber, pero a la que también le había explicado que podía usarla como compañía en la cabecera de la cama, resolvió el tema de la costura metiendo las hierbas en una bolsa de las que se usan para guardar joyas, esas que están hechas del mismo material con el que se fabrican prendas de ropa usadas en entornos quirúrgicos (tapabocas / barbijos, gorros, batas, zapatos desechables, etc.). Este material, que sospecho también es un derivado del petróleo, cumple con la condición de dejar pasar el olor al tiempo que mantiene adentro toda la anatomía vegetal. En lo personal prefiero guardar estas bolsas en otra, está sí hecha de tela de algodón, que es lo que tengo más a mano, para evitar reacciones desagradables. La elección final, sin embargo, depende del propósito que tiene en mente quien prepara la mezcla. Las bolsas llenas de hierbas también pueden ser usadas como aromatizante natural en cajones y armarios, además dependiendo de las especies elegidas para elaborarlas pueden ser una opción no tóxica para mantener alejadas a las polillas y a otros insectos, como es el caso de la lavanda (Lavandula spp.) y de la lavanda algodón (Santolina chamaecyparissus ssp. tomentosa).


¿Ollas curadas?

Algo de lo que he oído hablar, relacionado con los untos es que deben prepararse en ollas de barro / cerámica que se curan antes de ser usadas. Entendía poco tanto lo uno como lo otro así que pregunté hasta dar con una respuesta que me satisfizo. Los utensilios hechos de este material, por su naturaleza misma, son porosos lo que los hace vulnerables frente al calor, las filtraciones, etc., por eso se aconseja “curarlos”. Es un término que se usa en el centro de Colombia (seguro compartido con otras geografías) para referirse a un procedimiento de sellado. Algunos aconsejan hacer esto con ajos. Los machacan hasta lograr una pasta más o menos uniforme que se usa para embadurnar toda la superficie del utensilio. Esto se hace por dentro y por fuera, luego la olla se deja así durante 24 horas antes de lavarla normalmente. Este procedimiento también se puede hacer con grasa de origen animal, mantequilla por ejemplo o, como le oí decir a un indígena Inga del Putumayo con “la misma medicina”, yagé / ayahuasca. En fin, usted escoja.

Los más puristas dirán entonces que las mejores preparaciones herbales son aquellas que se cocinan en ollas de barro bien curadas. No soy evangelista ni evangelizadora de ningún tipo, por eso me limito a dejar opciones.


Recolección del material vegetal

Otro aspecto que he aprendido trabajando con plantas, viendo videos y leyendo libros es el respeto que se debe tener al acercarse a seres vivos y valiosos. Desde distintas culturas se plantea lo que varios pueblos indígenas, americanos y europeos, denominan pagamento. Darle a la planta algo a cambio de lo que se toma de ella. Los pagamentos son tan diversos como personas y gustos existen. Hay quien deja monedas, sangre, leche, miel, abono y quien, por ignorancia pura arranca pedazos de ella sin siquiera pensar que sienten y que esa es una forma excelente de crear “mala suerte”. Sea cual fuere el motivo que me lleva a tomar una parte de una planta recuerdo agradecerle por estar en mi vida y por cuidarme. Siempre que puedo llevo tierra abonada al lugar donde vive la planta o si es una de las que cuido en casa le doy eso, abono, algo que sé que puede usar. Lo que he oído, de nuevo de la comunidad Inga, es que el mejor pagamento es sembrar otra planta de la misma especie para asegurar que esa energía siempre esté presente en la tierra, pero como sé que más de uno duda de tener manos / dedos verdes, dejo las otras opciones para que elija aquella con la cual se sienta más cómodo. Lo importante es dar algo, dejar algo a cambio de lo que se recibe pues las plantas son cuidadas por fuerzas sensibles y caprichosas que tienen formas propias y MUY efectivas de importunar a quien las irrespeta.

En términos más “técnicos” no sólo hay que hacer cortes limpios cuando se recoge una planta sino que la recolección del material vegetal debe hacerse cuando la planta está en su esplendor máximo, descartando las partes dañadas, comidas por plagas o marchitas. Una descripción bastante detallada de este procedimiento se encuentra en el libro Las enseñanzas de don Juan de Carlos Castaneda, en el pasaje en el que el maestro yaqui le muestra cómo debe recolectar partes distintas de datura.

Luego de que la planta está seca se puede usar un mortero para desmenuzarla antes de mezclarla con el aceite, paso que también debe hacerse con respeto, delicadeza y concentración en la tarea para lograr resultados mejores.


¿Cómo seco todo esto?

He oído varias historias tristes de desperdicio alrededor de plantas como la yerbabuena, que si no se esparcen bien sobre una hoja de papel periódico / de diario, tienden a pudrirse rápidamente por la humedad que alojan. Lo ideal es descartar los tallos y separar las hojas una vez se llega a casa con ella o justo después de recolectarla, o de podarla, así se secará de un modo parejo y podrá ser usada durante los meses venideros. La técnica de colgar atados de plantas también es efectiva pero de nuevo hay que tener en cuenta las características de cada especie, pues aunque los manojos se ven muy bonitos pueden favorecer la putrefacción. Sea cual fuere el método elegido, esparcirlas sobre papel o colgarlas, es crucial situarlas en un sitio sombreado pues como dije antes, la luz tiende a deteriorar las moléculas y las propiedades de las plantas. Este cuidado también debe tenerse al almacenar las hierbas secas. Yo uso muchas latas porque son herméticas e impiden el paso de la luz, pero a veces también las guardo en frascos, sobre todo de vidrio, en un gabinete oscuro.

ilustración de sofá y hojas de hierbas sobre hoja de papel periódico / illustration of couch and leaves of herbs on newspaper


Si me preguntan cuál es mi lugar favorito para secar hierbas respondo que debajo de la cama o de un sofá, pero si se tiene gato o perro quizás esta no sea una opción disponible.[/caption] Entonces, ¿son mejores las plantas secas? Ni mejores ni peores, simplemente diferentes. Todo es asunto de contexto. Si vivo en una zona del planeta en la que puedo tener a mi alcance muchas plantas vivas, lo mejor será cuidar las que tengo cerca y cortar sólo la parte que necesito cuando la necesito pero si, por el contrario, vivo en un lugar con acceso limitado a las plantas o estoy en medio del invierno lo mejor es usar una planta que he secado previamente. Con mucha sensatez se enseña a los aprendices de medicina ayurveda a trabajar con las especies que tienen a mano, práctica que debe acompañar la búsqueda de la molestia pues una planta por más poderosa y mágica que sea no está hecha para transformar la consciencia humana, esa es una misión humana.


Y esta parte, ¿cómo se prepara?

Las reglas de oro están hechas para facilitarle la vida a las personas, para que no tengan que pensar mucho pero como a mí me gusta pensar y cuestionar todo lo que puedo, también me gusta romper reglas doradas, esto porque existe una instrucción que habla de que las flores y las hojas se preparan en infusión y las raíces y los tallos / ramas en decocción. Práctica sí, imprecisa también. Para empezar la regla está bien pero para profundizar en el conocimiento herbolario es insuficiente. Es más acertado conocer las características físicas de una especie, familiarizarse con ella, ojalá cuidando un ejemplar, y luego elegir el método de preparación del compuesto o derivado. Si se sigue este proceso se descubrirá que hay plantas fibrosas, duras, resistentes, ásperas que deben ser preparadas en decocción, las hojas de romero, por ejemplo, mientras otras que son más leves, sutiles, flexibles sueltan / largan sus propiedades fácilmente a través de la infusión, como pasa con las flores o cabezuelas de manzanilla dulce.

Estos son los conceptos que recuerdo, al menos de momento, relacionados con preparaciones herbales. Las dudas surgen cuando se intenta llevar a la práctica alguna de ellas, caso en el que recomiendo leer de nuevo, incluso otras fuentes, y experimentar. Me gusta pensar por mí misma y me gustan las personas que hacen lo mismo, que preguntan, que se cuestionan y prueban en lugar de tomar como palabra santa lo que dicen otros, sobre todo cuando se juran expertos.

Todas las plantas son maestras pacientes dispuestas a revelar sus secretos a quien se acerca a ellas con amor y respeto, así que ya tienes todo lo que necesitas para empezar tu aprendizaje o seguir con él.

Pdta.: Las fuentes que uso para aprender son variadas (audios, videos, libros, charlas personales). Puedes encontrar algunas de ellas en este enlace.

miércoles, enero 22, 2020

Así debe sentirse morir, morir lentamente


“El que no sabe llevar su contabilidad por espacio de tres mil años se queda como un ignorante en la oscuridad y sólo vive al día.” Goethe

En muchas películas y libros ilustran el morir como ese momento ineluctable en el que la película de tu vida pasa ante tus ojos sin que puedas modificar nada. Las emociones, siempre presentes, te hacen sentir bien o mal según lo que juzgas correcto o errado, y son también las emociones las que me hacen leer este momento así. 

“I am ready, My Lord” pronunciada por Leonard Cohen en su canción “You want it darker” es la frase que suena en mi cabeza cuando pienso en esta etapa de mi vida. Para este momento Urano se ha opuesto a la posición que tenía cuando nací, tránsito que te lleva a evaluaciones, a medir lo que has hecho, a observar dónde estás y a estimar, con mejor o peor tino, hasta dónde llegarás en esta efímera existencia humana. Ya siento que la vida es corta. Entre más aprendo de plantas y de sueños más aumenta mi fascinación por la química, la alquimia, la mitología…

Siento compasión por aquellos que no pueden hacer esto, por aquellos que no pueden ensayar la muerte porque han perdido recuerdos valiosos de sus vidas en la traición de la memoria frágil. Uno es el modo en que vivimos algo, otro en el que lo recordamos y otro como reaccionamos ante las suposiciones que hacemos de como fue. Yo al menos puedo releer lo que escribí en digital y en papel. He tenido problemas por ventilar historias que no son sólo mías pero también he tenido alegrías por ello, y hoy quiero quedarme con las segundas, mandar el resto al diablo y seguir sumergiéndome en mis ácidos, mis dulces, mis líos, mis dudas, mis complejidades, mis desasosiegos. Hoy siento placer al revolcarme en mí. Ellos, los que no escribieron diarios personales en ningún lado están huérfanos de pasado, siguen repitiéndose sin saberlo, siguen creyendo que maduran o que envejecen de un modo vacío. Creen que las cosas les pasan y no que las crean, creen que crean cuando lo cierto es que no tienen la más mínima ilusión ni esperanza de salir de las garras del ouroboros, quizás yo tampoco pero esta relectura, esta perspectiva que empecé a regalarme hace tantos años hoy me enciende las ganas de escribir otra vez, me renueva la emoción, me llena de vida.

Otras yo


El cambio inevitable es. Se me antoja insoportable la sensación de vivir año tras año sin aprender nada, pretendiendo ser la misma que cuando tenía 15, 20 o cualquier otra edad. Me parece aterrador encontrar un diario que escribí hace 10 o 20 años y descubrir, tras leerlo, que por dentro insisto en no mutar, en vivir como si todo fuese a quedarse como está para siempre jamás. Supongo que la angustia que muchos sienten al ver que envejecen viene de sentir que siguen siendo los mismos (ese cuento se echan y, peor, se lo creen) mientras el espejo les devuelve una imagen que no encaja con sus sensaciones.

No, decididamente no soy la misma que cuando tenía 26, ni por dentro ni por fuera y eso me alegra. A los 26 un gesto descuidado de un hombre podía arruinarme el día y no porque el hombre en cuestión fuese muy poderoso sino porque yo me arrancaba el poder para dárselo a él sin que siquiera me lo pidiera. Ahora no sólo tengo canas y arrugas incipientes sino que ya no entrego mi autoestima tan fácil ni tan baratamente, ahora las tragedias no me parecen tan definitivas y soy capaz de encontrar compasión y generosidad en la muerte. Me alegra muchísimo cambiar, crecer, seguir conociendo personas nuevas así no asista a una universidad ni trabaje a diario fuera de casa. Sin proponérmelo de un modo demasiado consciente, he hecho cosas que me resultan asombrosas, divertidas y satisfactorias. Hace unos años se materializaron varios de los sueños que tenía y aunque eso me dejó con una sensación de confusión también me mostró que sigo siendo libre para inventarme otras identidades, otros viajes, otras exploraciones, otras realidades y si no fuese así sólo me quedarían años y energía para durar, no para vivir.

Hace poco recordaba que casi toda mi vida me han dicho que, mentalmente hablando, parezco de más años incluso hubo una vez en que un novio, cuando no había visto una foto mía, creyó que era mayor que él, y aún así se involucró conmigo, por eso ahora que crucé la frontera de los 40 imagino cómo será llegar a los 80 habiendo acumulado la sabiduría de 100. ¿Qué se sentirá albergar un siglo de vivencias?, incluso más si incluyo lo que he vivido en sueños, ¿las recordaré?, ¿tendré salud mental y física suficiente para disfrutarlas?, ¿estaré viva?

Es curioso visitar momentos del pasado, de ese pasado que parece muy lejano pero que en realidad no lo es. Veo partes de mí que ya no están y otras que siguen presentes. Observo a esa persona como una especie de voyeur psicológico que espía secretos ajenos muy íntimos pero que extrañamente tiene toda la autoridad para hacerlo. Veo a esa mujer de mi pasado como la tierra y los brotes de lo que luego sería un matorral feral o como un árbol joven, porque lo que le corresponde a este pedazo de humanidad es crecer sin parar, así haya dudas de hacia dónde hay que ir. 

Buscar el futuro en el pasado


Releo buscando pistas del futuro, esperando evitar depresiones venideras, intentos de suicidio o crisis aparentemente irresolubles, potenciales que según la astrología están ahí: las crisis, los suicidios, las muertes y están ahí como están en las de todos con más y con menos fuerza pero yo, que con el tiempo he aprendido a mirar a la oscuridad a los ojos, callo el horror y sigo observando. No me apetece desviar la mirada, no me apetece ir a buscar cuentos de hadas en forma de chick flicks ni de lindas películas de Tim Burton que me hacen olvidar de lo que a todas luces no funciona. No, esta vez no. En esta ocasión quiero probar una respuesta medianamente acertada a la pregunta ¿a qué debo dedicar esta mitad o un poco más (o menos) de vida que me queda? Ya no me satisface entregársela mansamente a la duda ni al miedo. Estos son los estragos y los regalos de la media revolución de Urano, el regalo de reevaluar tu vida, lo que has hecho con ella hasta ahora, la oportunidad de modificar el curso de navegación o de acelerar el paso para avanzar tanto como puedas en la dirección preestablecida.

Respuestas y preguntas


A veces me preguntan, tácita o explícitamente, ¿qué hacer con los sueños?, ¿vale la pena escribirlos?, y mi respuesta, desde hace un tiempo, sigue siendo la misma “escríbelos, grábalos, guárdalos, no importa si los tuviste despierto o dormido”. Hoy se me antoja decir que constituyen el libro, el único libro que vale la pena leer durante toda la vida, no porque los escritos por otros estén mal sino porque este es uno de los caminos que llevan a las respuestas que todos ya tenemos adentro pero que insistimos en buscar afuera, es uno de los métodos existentes para poner en práctica el aforismo griego ”conócete a ti mismo”. Ahí están las respuestas pero no mascadas y listas para consumir, están las respuestas que a su vez inspirarán preguntas nuevas y que te llevarán más allá. Releerse es incómodo, más para una perfeccionista crónica como yo. Es terriblemente molesto pero es más molesto no tener a qué remitirme. Tener un pasado mudo es mucho peor porque me deja desamparada frente al futuro.

Todos vamos a morir, nos guste o no, lo aceptemos o no y entonces ¿vas a hacerlo sin haber intentado siquiera saber quién eres?

Canciones extra recomendadas:
It was a very good year - Frank Sinatra
Live is life - Opus
It's my life - Bon Jovi

martes, diciembre 31, 2019

Tengo un amante


Hay un texto de Jorge Bucay que se llama Hay que buscarse un amante*. En él el autor habla justamente de lo que me ha estado pasando este año.

Una noche de febrero estaba coloreando y viendo televisión cuando empezó a dolerme el hombro izquierdo. La intensidad aumentó hasta un punto en el que creí que tal vez me estaba dando un infarto, pero como he aprendido a desconfiar de los médicos, preferí poner en práctica los conocimientos de herbolaria que tengo en lugar de visitar una sala de urgencias, así pude dormir después de varias horas de malestar, aunque con dificultad, además aproveché la ocasión para empezar una relación que hoy continúa.

La creatividad

Días después, con la tranquilidad que da la salud recuperada, hice el examen de consciencia que acostumbro para descubrir el vínculo que hay entre malestares físicos y emociones, esto me ayudó a identificar dos situaciones importantes que estaba viviendo: subutilizaba mi creatividad y pasaba por alto ciclos astrológicos importantes. No se trataba de un descubrimiento sencillo y automático, no todos los malestares en el hombro izquierdo se pueden asociar con estos asuntos. A mí me hizo falta entenderme como perceptora para darme cuenta de que el modo en que leí el entorno me llevó a causar ese síntoma, un proceso harto complejo. El esfuerzo que hice fue útil para reconectarme con mi capacidad de pensar visualmente y, por ende, me llevó a dibujar y a colorear de un modo en que no lo hacía desde que era niña. En las semanas anteriores he podido entregarme a esas actividades sin que me preocupe nada. Mientras creo imágenes olvido las necesidades del cuerpo físico y vivo intensamente el presente. Sólo cuando llevo tres horas o más tratando de materializar algo que viene del mundo de las ideas, el arquetipo del Diez de oros que vive en mí, y que catalogué como adicción a ganar**, se abre paso hacia mi consciencia. Experimento tanta alegría y tanta satisfacción que deja de importarme el resultado, incluso llego a pensar que estar en una relación de pareja no me haría más feliz. En este momento no puedo imaginar un amante más perfecto que el arte. He llegado a sumergirme tanto en la práctica creativa que por momentos siento que los colores y las formas me hablan del mismo modo en que las plantas lo hacen: a través de certezas y estados de consciencia rotundos, definitivos. Sin palabras. El miedo al porvenir se va disipando poco a poco. Cuando cocino o limpio mi casa tengo dos, tres ideas en mi cabeza que conviven tranquilamente sin empujarse entre sí para que otras 50 puedan entrar. Dejo atrás la normalidad. Cada vez reacciono menos. Cada día observo más y reflexiono más.

Astrología

Mi primer encuentro cercano con la astrología fue en 2002 o 2003 cuando empecé a estudiar magia natural. El profesor que tuve en ese entonces nos enseñaba a otros aprendices y a mí un poco de los temas que estudiaba, uno era este. En ese momento no fui mucho más allá de saber cuál era mi ascendente y la dirección electrónica de una página que daba análisis completos pero no personalizados.

En 2006 conocí a un amigo que años antes se había hecho una carta natal con una astróloga que respetaba. Él cree que para saber si la astrología puede decir o no algo sobre ti es necesario verla en pantalla grande, con los detalles ampliados para después poder emitir una opinión con sustrato, que era precisamente lo que él había hecho. Durante los años siguientes me dediqué a husmear el tema, sobre todo cuando me sentía perdida. Me sorprendió tanto ver lo numerosas que eran las coincidencias entre la interpretación gratuita que daba grupovenus.com y mi carácter que apenas pude pagar una cita con la atróloga recomendada por mi amigo lo hice. En ese momento, aunque hablé en exceso y dejé que mis anhelos inmediatistas me distrajeran, despejé las dudas que tenía. La etapa siguiente empezó después de haber retomado con fuerza el estudio de la dimensión onírica.

A comienzos de 2014, usando el tarot y varios recursos interesantes que había encontrado sobre astrología, me senté durante varias horas a analizar datos y aventurar predicciones. El resultado fue bastante decente para una primera vez, recuerdo que incluso vi venir un embarazo en la familia extendida, sin embargo, lo que recuerdo con más agrado es que me divertí muchísimo aprendiendo un lenguaje nuevo, pero como pasa con aquello que no se practica, después olvidé los detalles y pasé a otros temas.

En 2015, insatisfecha profesionalmente y trabajando sin objetivo claro, busqué a la misma astróloga que había consultado antes y le pedí que hiciera mi revolución solar para ese año: un análisis de las posiciones que ocupaban los astros en mi último cumpleaños comparadas con las que tenían cuando nací. Lo que me dijo me ayudó a confirmar sensaciones que venían con mis sueños y a sintonizar deseos con acciones. Las circunstancias que viví luego me trajeron a la etapa presente, en la que aprendo más de la astrología a través de la observación de los movimientos de los planetas y su relación con los hechos cotidianos. En los meses en los que escribir estuvo muy abajo en mi lista de prioridades me dediqué a identificar tránsitos, ciclos y relaciones que influyen en esta vuelta al sol que estoy dando. El análisis me llevó a descubrir que estoy en un momento de mi vida favorable para aprender de este tema, y así me lo parece, porque he logrado anticipar con alguna precisión cuándo alguien o algo intentará robarme tranquilidad. Si alcanza su objetivo o no sigue dependiendo de mí.
Y la lluvia también ha sido mi maestra.

Una tarde-noche reflexionaba sobre la influencia que ejercen los cuerpos celestes en la vida de éstos ácaros cósmicos que somos cuando entendí que los ritmos que ellos marcan son como el clima, como la lluvia que me acompaña ahora, puedo aprovecharla para regar plantas o bañarme desnuda; puedo pelear con ella porque me “impide” salir a hacer diligencias importantísimas y urgentísimas o puedo ponerme una gabardina, calzarme un par de botas de caucho y agarrar un paraguas grandotote antes de salir de mi casa a hacer lo que creo que es lo correcto. En cualquiera de los tres casos la astrología me da una idea bastante aproximada de cuál será el resultado, esto dependiendo de mis habilidades y de mi práctica interpretativa.

Aquí termina el resumen de mis actividades a puerta cerrada durante el primer semestre de 2019, preámbulo para otros cambios que quiero implementar.

 (El primer borrador de este texto fue escrito el 25 de junio de 2019.)


pencil drawing of woman walking with umbrella under the rain hanging a bag


sábado, agosto 03, 2019

Mi experiencia usando toallas / compresas higiénicas reutilizables


Advertencia (en caso de que el título no le haya dado una pista): El texto que sigue no es apto para personas altamente impresionables, asquientas o con fobia a la sangre. Siga adelante, o no, usando su propio criterio.

La primera vez que oí hablar de toallas / compresas higiénicas reutilizables fue en un contexto lleno de lo que llamaba “hippies, marihuaneras, feministas trasnochadas que además no se depilaban”, pero como suele pasar con los juicios, entre más tajantes y amargos los haces más rápido te los tienes que tragar. Justo después de lanzar esas críticas la vida empezó a prepararme para que me las zampara, hasta la última palabra.

Lo siguiente que oí sobre copas menstruales y, en general, productos de higiene femenina reutilizables vino de una médica que enseñaba a  hacer a mano toallas / compresas higiénicas. Me contó que, aunque pareciera mentira, tenía más de una colega muy dispuesta a lidiar con el pus y las llagas ajenas pero que ante la sangre de su propia menstruación se desvanecía. Esta mujer me pareció relativamente sensata y vivía cerca a mí, por eso quise contactarla después pero circunstancias diversas hicieron de este propósito algo imposible. Pasaron años antes de que pudiera oír de primera mano más sobre la experiencia de usar toallas / compresas de tela.

La siguiente influencia en esta historia fue una socia efímera en mi proyecto de dar charlas sobre herbolaria onírica. Recuerdo que me habló con vehemencia de lo malo que era para el planeta usar toallas / compresas desechables. Realmente estaba furiosa cuando le planteé mis razones para seguir comportándome como lo hacía, pero como le tenía cariño intenté entender lo que trataba de decirme. Hice preguntas prosaicas sobre cómo limpiarlas y me esforcé por buscarle un lugar entre mis esquemas mentales a esa posibilidad, sin embargo, y eso no ha cambiado mucho, volví a la conclusión de que el objetivo de reducir el consumo no es “cuidar el planeta” sino cuidarnos a nosotros mismos, pues el ser enorme sobre el que vivimos ya estuvo 4.599 millones de años sin humanos (según la ciencia oficial) por lo tanto puede prescindir de nosotros cuando quiera.

Ser una feminista distinta

Ese mismo día conocí a una representante digna de la caricatura de la feminista que no se depila y que quiere condenar a las llamas del petróleo a todos los miserables que usan productos desechables. No voy a negarlo, yo también me he comportado así un par de veces al ver a… ¿cómo decirlo?, ¿seres?, ¿inconscientes? que juran sobre la tumba de sus madres que las plantas no sienten y por eso las mutilan tranquilamente y sin ningún propósito, por aquello de que “puedo ¿y?”, pero como pronto entendí que por medio de la actitud de justiciera social no iba a llegar a ningún lado, mucho menos a la creación de consciencia, dejé de lado esa táctica. A esta otra mujer, a la feminista “peluda”, no a mi ex socia, volví a verla en otro lugar y luego de oírla hablar durante un rato me convencí de que si alguna vez usaba una toalla / compresa reutilizable no sería una de las que ella vendiera. No me interesaba comprar su ideología, que también estaba a la venta, ni su mala leche. Mientras ella hablaba en privado con una tercera mujer me di cuenta de lo obvio: era tan incoherente y tan imperfecta como todos los mortales, pero estaba tan ocupada en proyectar una imagen de sí misma acorde con su actividad económica que en cuanto sentía un reflector sobre su cara empezaba a actuar.

Pasaron otros meses en los que seguí usando toallas / compresas desechables hasta que en otra conversación, esta vez con una amiga cercana, supe que ella, que bien puede darme clases de imagen personal, relaciones profesionales exitosas y competencia laboral, me contó, sin misterio y, muy importante, sin intentar convencerme de nada que ella usaba toallas / compresas reutilizables. Me lo dijo como quien cuenta que prefiere comprar pan en el supermercado y no en la panadería. Luego repitió algo que ya había oído pero que para mí era una leyenda urbana: con las toallas / compresas reutilizables su menstruación duraba menos. Para terminar y sabiendo que soy muy buena con las labores manuales, que AMO ocuparme con ellas y que ADORO intentar cosas nuevas, me lanzó un reto, me propuso que hiciera una y la probara. La semilla estaba plantada y no en tierra yerma.

Cómo hice mis toallas / compresas higiénicas de tela

Agarré las toallas / compresas desechables que tenía y las usé de modelo. La primera que haría, teniendo en cuenta mi fascinación por el mundo onírico, sería una nocturna. Leí varios artículos en inglés sobre la fabricación. Elegí telas de algodón de pijamas viejas y opté por el velcro, que era lo que tenía a mano, para ajustarlas a los calzones. Todo el asunto resultó siendo más atractivo y más entretenido de lo que había previsto. Estaba practicando upcycling, reduciendo mis desechos y divirtiéndome sin comprar, muchos de mis intereses juntos. Antes de hacer la toalla / compresa reutilizable nocturna hice un modelo piloto con un tamaño muchísimo más pequeño, lo que vendría a ser la versión de tela del protector diario para ropa interior. El resultado desde el punto de vista estético fue desastroso pero desde la perspectiva funcional fue tan exitoso que todavía la sigo usando, además le he tomado mucho cariño. Con el siguiente modelo, que hice cuando ya tenía un poco más de experiencia, llegué a un producto más robusto y redondo, además con él surgió algo imprevisto: la primera vez que la usé cumplió a la perfección con las funciones de un chumbe, es decir una protección energética usada durante el descanso nocturno y que tiene sus orígenes en pueblos indígenas de América. Este tema, como es profundo y extenso lo dejo para otra entrada. Sea como fuere esa noche dormí tan bien y, como le gusta tanto decir a los anunciantes de toallas / compresas higiénicas, sin derrames que la semilla inicial no sólo germinó sino que empezó a crear hojas nuevas.

Los pasos siguientes fueron más o menos rápidos y consistentes. Debido a una crisis económica personal que empezó a visitarme por la época, entendí que una de las formas mejores de encararla era reduciendo mi consumo, por eso la idea de usar toallas / compresas femeninas estaba en la lista. Mi paso de lo desechable a lo reutilizable no fue abrupto ni inmediato. Usé las toallas / compresas desechables que tenía al tiempo que iba haciendo más reutilizables y me habituaba a ellas. Durante esta etapa reviví recuerdos desagradables, como la primera vez que me manché en el colegio, uno mixto, donde tenía que usar un uniforme claro y que hizo de dominio público lo que en otras circunstancias habría sido un asunto privado. También me familiaricé con sensaciones nuevas pues el “siempre seca” y el “ajuste perfecto”, expresiones  frecuentes en la publicidad de la industria del aseo femenino, dejaron de estar presentes pero aunque esto puede sonar negativo mi percepción de esta situación es diferente. Aunque la humedad y las manchas rojas están más presentes en las toallas / compresas reutilizables que en las desechables  empecé a experimentar el fenómeno del que hablaban las “feministas marihuaneras”, y algún estudio que hizo alguna universidad al respecto, el flujo empezó a disminuir. Esas descargas, cascadas o bajones, como quiera que se les llame, se reducían mes a mes, y la “optimización de recursos sigue”.

Hace años, cuando nadie de mi círculo cercano hablaba de toallas / compresas reutilizables ni de copas menstruales, oí a alguien decir que en culturas orientales se aconsejaba a las mujeres extinguir su propia menstruación en lugar de esperar la menopausia. En ese momento fue un comentario interesante causado por un libro de ejercicios energéticos que había comprado recientemente. Un comentario y nada más. Ahora que llevo no sé cuántos meses usando sólo toallas /compresas reutilizables y que percibo el usar desechables como un retroceso esa idea de extinguir la menstruación tiene un significado distinto para mí. Ahora la interpreto de otro modo.

Green fabric cloth pad on pink background

Un compuesto químico que acorta la menstruación

Este año me he propuesto seguir leyendo el libro de Autodefensa Psíquica de Gustavo Fernández y allí encontré una práctica que, como mínimo, debe tener décadas pero que por razones fáciles de explicar se desconoce masivamente. En ese texto el parapsicólogo argentino habla de cómo usar el sulfato de cobre para reducir las hemorragias. Hace meses, tras una cortadura menor y cotidiana, me animé a poner a prueba la idea planteada en el libro y puedo decir que comprobé y que sigo comprobando su efectividad. Todo lo que hay que hacer es disolver la arena gruesa del compuesto químico en agua en una medida tal que esta ya no cambia de color, se satura, para luego agregar un pedazo de tela, gasa o algodón humedecido en la sangre del herido o, para el interés de este artículo, de la mujer menstruante. Si se hace al revés, es decir que se moja el tejido en el líquido azuloso y luego se toca la herida se logrará un efecto coagulante y cicatrizante pero también de dolor inefable. Yo, repito, hice el experimento al pie de la letra, como lo explica el autor en el libro y de momento mis menstruaciones son cada vez menos abundantes y más llevaderas. Aclaro también que salvo en los años cercanos a mi menarquía, nunca sufrí de dolores fuertes ni molestias mayores algo que asocio con practicar regularmente ejercicio y con una actitud franca, clara y sin traumas frente a lo que catalogo como un proceso natural. Sea como fuere supongo que lo que aquí comunico puede ser de utilidad para otras personas.

Glass bottle with water and copper sulfate illustration

Cómo lavo mis toallas / compresas reutilizables de tela

Identifico en mí rasgos que me hacen proclive a la acumulación excesiva por eso, en contraparte, se me da tan bien reciclar, comprar sólo lo indispensable  y hacer composta. Simplemente siento angustia cuando pienso en un relleno sanitario o cuando veo que alguien gasta más agua de la que necesita para una tarea doméstica. Últimamente incluso me siento premiada cuando compruebo, con la factura del agua en la mano, que mi consumo se ha reducido de modo consistente, de ahí que el tema de la limpieza de las toallas / compresas reutilizables también me cuestionara. Al principio gastaba lo que para mí era demasiada agua, luego, en la medida en que mi flujo menstrual se redujo también lo hizo la cantidad de agua necesaria para lavarlas, además aprendí que para fabricar una sola toalla / compresa desechable ya se gastan muchísimos litros que, cuando se usan productos reutilizables, se ahorran. Lo ideal para algunas mujeres es, según entiendo, la copa menstrual y es posible que llegue allá.

El utilizar toallas reutilizables me ha dado la sensación de que recuperé algo que me había sido expropiado. La primera vez que dormí con una de ellas no sólo perdí el temor a mancharme por no estar usando un artículo industrial sino que sentí que hacía lo correcto conmigo y con este cuerpo físico que un día le devolveré a la tierra. Sentí que algo muy íntimo volvía a ser mío y que no estaba obligada a depender de desconocidos para cuidarme.

Me animé a escribir sobre este tema porque el cuidar plantas me ha llevado a darles voz, a entender que si se están extinguiendo tantas especies, aproximadamente el 25% de las vegetales, es porque la propaganda no es suficiente, porque cada decisión que tomamos cada día, como lo dijera el periodista Santiago Camacho en su podcast maravilloso Días Extraños, nos acerca o nos aleja de ese precipicio evitable sólo y sólo si todos los seres humanos remamos en la misma dirección, lo que implica poner en práctica muchísimas acciones simultáneamente, de lo contrario todos, tarde o temprano, sin importar el lugar que ocupemos en el planeta, en el esquema global, vamos a aprender por las muy malas lo que significa despilfarrar los recursos que alcanzan para cuidarnos perfectamente a todos pero que, por miedo y estupidez, permitimos que unos pocos acaparen. Crear consciencia está bien, pero si esa consciencia no se traduce en actos de nada sirve.

En mi investigación sobre este tema encontré otras opciones reutilizables para reemplazar las toallas / compresas desechables, por lo que si alguien quiere modificar sus hábitos pero siente que usar las de tela es inadecuado para sus circunstancias particulares puede consultarlas aquí.

Acerca de los comentarios

Como dijo un oyente del podcast arriba mencionado, la vida es muy corta para estar moderando frustraciones ajenas, por eso los comentarios están cerrados. Si luego de leer esto le quedan ganas incontenibles de decir algo puede intentar hacerlo a través de Twitter. Mi nombre de usuario allá es @licuc. Veremos si al algoritmo / receta de esa red social le apetece mostrarme su réplica.

viernes, febrero 01, 2019

El encanto de la putrefacción

En el libro Alucinaciones de Oliver Sacks leí que a los médicos antes se los entrenaba para identificar olores distintos en el aliento de los pacientes. Esto les ayudaba a diagnosticarlos, sobre todo cuando debían prestar sus servicios en lugares alejados de ciudades y, por ende, de laboratorios en los que se pudiera analizar muestras de tejidos o fluídos. Con la especialización tecnológica la desconexión de las señales que emite el cuerpo humano avanzó. A mí, sin embargo, me gusta seguir desarrollando mi olfato y la tarea de preparar abono también me ha ayudado a cumplir este propósito.

Tengo varios recipientes plásticos en los que almaceno los desechos que produzco al cocinar, pues no he llegado a almacenar los residuos que produzco con mi cuerpo, así haya oído que se puede, en parte porque siento que no tengo las condiciones de espacio físico necesarias para hacerlo y porque no he reflexionado al respecto y simplemente no me gusta hacer cosas sólo porque alguien más me siembra la idea. Preparar abono me ha enseñado a pensar más profundamente, a analizar y a cuestionar más.

Ahora entiendo mejor cuál es la función de las bacterias y, en general, de los microorganismos que descomponen los residuos, que cambian de tamaño, color y olor mientras se transforman en tierra. Entiendo que cortar los desechos en trozos pequeños acelera un proceso que, al mismo tiempo, deja escapar líquidos que antes sólo asociaba con hediondez, suciedad y enfermedad, pues sólo había oído hablar de lixiviados en el contexto de los rellenos sanitarios, entornos que, como los hemos creado, se han convertido en cunas de problemas más que de soluciones.

Cada tanto, cuando destapo uno de los recipientes para mezclar la materia en descomposición y regar algunas plantas que cuido con los líquidos que exudan, veo de cerca cómo va el proceso y me maravillo. La putrefacción tiene encanto. Los olores de cada mezcla son distintos. Aquella en la que predominan los desechos que provienen de podar y deshierbar deja escapar olor a bosque. Otra, donde la cáscara de sandía deja de serlo, empieza a oler a estiércol. Una más, que ha sido protagonista de algún ritual mágico y que por su historia tiene papel periódico / de diario, desprende aroma a betún, o como le llamen en su geografía al producto usado para lustrar zapatos. En cada contenedor hay bichos diminutos, hay vida cambiando, evolucionando, hay "animalitos" cortando, separando, despegando compuestos químicos para volverlos moléculas que a su vez alimentarán plantas y animales más grandes, que luego se transformarán en alimento que será abono otra vez, al menos si se lo permitimos. Lo digo de nuevo para recordarlo y entenderlo mejor: la basura es una interpretación, la basura es un invento del hombre, quizás uno de los más absurdos e idiotas porque consiste en inutilizar lo que es útil y eterno.

Todavía no sé qué quieren decir los olores que salen de los contenedores que ven el nacimiento de la tierra como sedimento, como sustrato pero estoy segura de que hablan, de que dicen algo porque si los llevase a un laboratorio y supiera leer los resultados de los análisis dirían que en uno predomina el potasio y que otro es rico en carbono, elementos que componen moléculas olorosas que mi nariz poco a poco aprende a diferenciar.

Esta tarea que muchos ven con asco es una maestra que, porque se lo permito, me va mostrando los secretos de la alquimia.